Marcela de Juan: la española china

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La española china

Ignacio Peyró, Suma Cultural, 8 de marzo, 2013

La última emperatriz de China hablaba en oculto, detrás de una celosía, para aumentar el temor y temblor de unos súbditos que se tenían que arrodillar para escucharla: con el padre de Marcela de Juan, alto funcionario de la corte, la emperatriz mostraba la cortesía de excepción de mandarle poner una almohadilla.

Poco después, ese señor Hwang, españolizado como De Juan, pasaría por Madrid como embajador del Celeste Imperio: eran los años diez y veinte del pasado siglo y él fue el responsable de arrancar el primer De Dion Bouton –automóvil mítico– entre Cibeles y la Puerta de Alcalá.

Residentes en Velázquez, la familia De Juan –el padre chino, la madre belga– no tardaría en amigar con Canalejas, con Natalio Rivas, con el conde de Romanones, con lo mejor del país. Pío Baroja pasearía por el Retiro con el gran mandarín, a quien gustaban la zarzuela y las gollerías francesas de Pécastaing, aunque lo que más le gustaba, varón arrojado, eran los muslos tan acogedores de la Chelito. Por entonces, su hija Marcela era una niña chinita con una hermana, Nadine, que vistió como un chico hasta los 7 años y que llegó a ser oficial del ejército y una heroína del automovilismo en la edad del sport.

Son muchos los episodios de puro transporte de gozo de las memorias de Marcela de Juan, la española china que tuvo el tino de nacer con el siglo en la ciudad de La Habana. En realidad, son un clásico de nuestra literatura memorialística, un pecio de la era del cosmopolitismo cuyo anecdotario –el aprendizaje del chino, las monjas francesas del viejo Pekín, el paquebote de Messageries Maritimes hasta Shanghai– no hubiera desmerecido de las páginas de un Paul Morand. No tan lejos de Morand, Marcela de Juan trató por extenso al Nobel y cónsul Saint John Perse, allá en Pekín.

Treinta años después de su muerte, la Administración española se vuelca en la celebración de la mujer y en la proyección de España en Asia, pero todavía no ha habido un sólo recuerdo para Marcela de Juan, figura de tanto mito que –allá por los setenta– las personas mejor leídas del país pensaban que era una leyenda. Si sus memorias hoy duermen en las librerías de viejo, todavía se republican sus antologías de poesía china, que ella tradujo con sensibilidad de excepción. Hacia su final, transigió no poco con esa devastación del maoísmo, pero ni siquiera eso empaña su gran logro: narrar la dulzura de vivir en la China inmemorial, suave como el susurro de los bonzos.
Ignacio Peyró

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Portada de “Nueva Juventud” (1915), una de las revistas de mayor influencia cultural y política de la historia de China, donde colaboró Marcela de Juan, ya en sus mismo orígenes. Su director, el profesor y decano de la Universidad de Pekín,  Chen Duxiu,  devendría líder intelectual del Movimiento Cuatro de Mayo, así como primer líder del Partido Comunista Chino, en 1921

Biografía de Marcela de Juan en Wikipedia

Hija del mandarín Hwang Lü He, diplomático chino, y de Juliette Broutá-Gilliard, belga de ascendencia española. Su padre había sido Secretario de la Legación China en España y en 1905 fue trasladado de nuevo de La Habana a Madrid como Ministro Plenipotenciario de la Legación de China (equivalente al rango de Embajador de China en España).

Vivió en Madrid entre 1905 y 1913. Se educó en Madrid junto con su hermana Nadine de Juan (en chino Hwang Na Ting) donde su familia se relacionó con el político Natalio Rivas, Ministro de Instrucción Pública, con José Canalejas, el Conde de Romanones, los escritores Pío Baroja y Emilia Pardo Bazán, el escultor Mariano Benlliure o el editor de la Revista de OccidenteJosé Ortega Spottorno.

En 1913 la familia se trasladó a China, al ser nombrado su padre para un nuevo cargo en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Pekín. En la ciudad de Pekín Marcela de Juan y su hermana Nadine se relacionaron con diplomáticos extranjeros, como el cónsul francés en ShangháiAlexis Léger (Saint-John Perse), Jean Chauvel, el mariscal Joffre, el escritor Galeazzo Ciano, conde de Cortelazzo, o el duque de York, que se convertiría en el rey Jorge VI de Inglaterra. Asistió a la boda del último emperador, Pu Yi. Trató a los escritores chinos Hu Shih y a Lin Yutang, con quien mantuvo relación hasta la muerte de éste en 1976. Trabajó en la sucursal pekinesa de la Banque Française pour le Commerce et l’Industrie.

Fue testigo de la manifestación que el 4 de mayo de 1919 organizaron los estudiantes en Pekín en protesta por la Conferencia de Versalles, que da nombre al Movimiento del Cuatro de Mayo que aglutinó las ideas reformistas previas a la revolución. Colaboró con la revista Nueva Juventud fundada en 1915 por Chen Duxiu, decano de la Facultad de Letras de la Universidad de Pekín (Pei ta), y con la revista “Nueva Ola”, junto con Victor Hoo, que llegaría a ser Secretario General Adjunto de la ONU junto con Trygve Lie y con Dag Hammarksjöld.

Junto con su hermana Nadine, en ese momento coronel de aviación del ejército chino, trató al presidente de la república Yuan Shikai, y al general Chang Dzung Chang. Nadine de Juan fue secretaria del Primer Ministro del Gobierno del Norte de China, llamado Pan Fu, un noble que mantenía siete concubinas y que propuso a Marcela de Juan convertirse en la octava, lo que ésta no aceptó.

En 1926 murió su padre, Hwang Lü He. En 1928 volvió a España en un viaje que pretendía ser temporal pero que duró hasta 1975. En España se casó con Fernando López Rodríguez-Acosta , que murió a los dos años. Más tarde su madre y su hermana también se trasladaron a España. En este periodo en Madrid trató a Natalio Rivas, los periodistas Julio Broutá y Vicente Sánchez Ocaña, el ceramista Daniel Zuloaga, el escritor Ricardo Baeza, y al editor Manuel Aguilar. Gracias a su relación con José Ortega Spottorno comenzó a dar conferencias sobre aspectos de la cultura y la vida chinas, primero en Madrid y más tarde en distintas ciudades de Europa. Mujer políglota y cosmopolita, considerada como una de las pioneras de la modernidad femenina, además de su trabajo de conferenciante y periodista obtuvo el empleo de intérprete en la Oficina de Interpretación de Lenguas del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, empleo que mantuvo hasta su jubilación. En 1955 fundó junto con Consuelo Berges la Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes.

Como traductora es responsable de las tres antologías más importantes de poesía china editadas en España, y de otras tres antologías de relatos chinos y orientales. Colaboraba en la prensa diaria, en revistas semanales, en libros sobre cultura y geografía, en diccionarios y enciclopedias, fue asesora de la película 55 días en Pekín, y hacía entrevistas a personalidades que se publicaban en la Revista de Occidente.

En 1975 hizo su primer viaje a China después de la Revolución y la fundación de la República Popular, en calidad de intérprete de la primera misión comercial española tras en restablecimiento de relaciones diplomáticas en 1973. Visitó China dos veces más. En 1977 publicó sus memorias “La China que ayer viví y la China que hoy entreví”.

Traducciones y antologías.

  • 1948, Breve antología de la poesía china, por la editorial Revista de Occidente.
  • 1948, Cuentos chinos de tradición antigua, por la editorial Espasa Calpe de Buenos Aires.
  • 1954, Cuentos humorísticos orientales, Espasa Calpe
  • 1962, Segunda antología de la poesía china, por la editorial Revista de Occidente.
  • 1973, Poesía china: Del siglo XXII a. C. a las canciones de la Revolución Cultural, por Alianza Editorial.
  • 1983, El espejo antiguo y otros cuentos chinos, por Espasa Calpe

Libros.

  • La China que ayer viví y la China que hoy entreví. Barcelona: Luis de Caralt, 1977.

Fuentes.

  • García-Noblejas, Gabriel. La traducción del chino al español en el siglo XX: Marcela de Juan. Centro Virtual Cervantes. [1]
  • Segura Morís, Antonio. Evocación y elogio de Marcela de Juan. En: Segunda antología de la poesía china, de Marcela de Juan. Madrid: Alianza Editorial, 2007.