Por qué los estados bálticos no son un modelo a seguir

Letonia_patinete Traducción del letón: El conductor de la UE: “¡Suba!¡Hacemos el mismo camino! El patinete letón: “¡No!¡Puedo solo!” (Gatis Šļūka, 2009).

Se apegaron a un tipo de cambio fijo de paridad deslizante y adoptaron la austeridad

Martin WolfFinancial Time, 1 de mayo, 2013 – Traducción y reedición: Hoy Digital. Versión original, en inglés: Financial Times

La idea de que el sufrimiento es bueno tanto para el alma como para la economía es ampliamente sostenida. Para los “austerianos”, una crisis financiera es una marca de bajeza moral a ser redimida sólo mediante el sufrimiento. Pero una economía existe en la tierra, no en el más allá.

Aquellos que defienden el camino de la austeridad necesitan mostrar que no sólo es moral, sino efectiva. ¿Cómo esto debe hacerse? Indicando ejemplos exitosos.

En Europa, ese ejemplo frecuentemente son los países bálticos, y por encima de todo, Letonia, un país afectado por la crisis que fue rescatado y que nos dicen que está ahora floreciendo. ¿Realmente lo está? Y, si es así, ¿aporta lecciones para los demás? La respuesta para ambas preguntas es: sólo hasta un punto.

Los tres estados bálticos – Estonia (población de 1.3 millones), Letonia (2 millones) y Lituania (3 millones) –  gozaron de bonanzas guiadas por el crédito antes de la crisis financiera.

En el 2007, el déficit de cuenta corriente de Letonia fue de un 22% del producto interno bruto, el de Estonia fue de un 16% y el de Lituania de un 14%.

Las contrapartes locales de los ingresos de capital fueron enormes déficits financieros del sector privado: un 23% del PIB en Letonia, un 19% en Estonia y un 13% en Lituania. Como siempre, los auges debilitaron las posiciones fiscales: la deuda pública neta de Estonia fue de menos 4% del PIB en el 2007, el de Letonia de un 5% y el de Lituania un 11%.

Luego vinieron los cuatro jinetes de la crisis financiera: “las interrupciones repentinas” en los ingresos de capital, los colapsos del precio de los activos, las recesiones y los déficits fiscales. En respuesta, los bálticos decidieron apegarse a un tipo de cambio fijo de paridad deslizante y adoptaron la austeridad.

Un paquete sustancial de rescate también fue negociado para Letonia a finales del 2008, con generoso apoyo de la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional, los países nórdicos y otros. Sin embargo, algunos dudaron que el programa funcionara.

Olivier Blanchard, el canciller económico del FMI, estableció el pasado junio que “muchos, incluyéndome, creyeron que mantener el cambio fijo era posible que fuera una receta para el desastre, para un largo y doloroso ajuste a lo mejor, o más probable, el abandono eventual del cambio fijo cuando el fracaso se volviera obvio”. Él demostró estar errado.

De acuerdo al FMI, Letonia apretó su déficit gubernamental general cíclicamente ajustado por un 5.3% del PIB potencial entre el 2008 y el 2012, para lograr un pequeño superávit de un 0.8% en el último año.

En el mismo periodo, Lituania constriñó su déficit cíclicamente ajustado por un 3.3% del PIB potencial. (El FMI no proporciona estas informaciones para Estonia). Pero la contracción de Grecia fue de un 15% del PIB potencial entre el 2009 y el 2012.

¿Cómo fue trabajada la estrategia? Los defensores señalan el reciente rápido crecimiento. La economía de Letonia, por ejemplo, creció un 16% entre su nivel mínimo, en el tercer trimestre de 2009, y el cuarto trimestre de 2012. Pero esta se contrajo por un 25% entre el cuarto trimestre de 2007 y su nivel mínimo.

En el cuarto trimestre de 2012, el PIB de Letonia era todavía de 12% por debajo de su pico precrisis. Esto es peor que en Irlanda, Italia, Portugal y España. Los otros dos estados bálticos lo han hecho mejor, aunque también después de enormes depresiones.

Estas grandes recesiones importan. Para Letonia, la pérdida acumulativa desde el 2008 al 2012, agrega hasta un 77% de la producción anual precrisis del país. Sobre la misma base, la pérdida fue de un 44% para Lituania y un 43% para Estonia.

En el cuarto trimestre de 2012, el PIB de Letonia fue un 41% por debajo de donde hubiera estado si la tendencia del 2000-07 hubiera continuado.

El PIB de Estonia y el de Lituania fueron un 34% por debajo de la tendencia. El desempleo ha estado bajando, pero era todavía un 14% de la fuerza laboral de Letonia en diciembre de 2012, como lo fue en Irlanda.

En pocas palabras, Letonia, el país báltico peor afectado, sufrió una de las mayores depresiones en la historia. Se está recuperando, pero todavía no se ha recobrado totalmente. ¿Son sus políticas un modelo para los demás? En una palabra, no.

Estos estados tienen cuatro ventajas enormes en perseguir la estrategia de contracción expansiva.

Primero, de acuerdo a Eurostat, los costos laborales por hora de Letonia en el 2012 fueron una cuarta parte de los de la eurozona en general, un 30% de los de España y la mitad de los de Portugal. Dado el potencial para los rápidos aumentos adicionales en la productividad, el país no necesita una gran depreciación real para volverse competitivo.

Segundo, estas son economías muy pequeñas y abiertas. Mientras más abierta la economía, mayor la porción de la producción que no depende del gasto nacional afectado por la recesión. Esto hace el ajuste externo una alternativa más potente para el estímulo  nacional que en las economías más grandes.

Entre el 2007 y el 2012, el déficit de cuenta corriente de Letonia se redujo por un 21% del PIB. El mismo ajuste sería sólo de un 0.3% del PIB italiano. Sus socios comerciales difícilmente notan el ajuste de Letonia. Pero ellos notan el comparablemente grande de Italia. Nuevamente, la población de Letonia se redujo por un 7.6% y el de Lituania por un 10.1% entre el 2007 y el 2012. Eso tiene que favorecer el cuadro del desempleo. Si España e Italia hubieran perdido la misma proporción, esta habría sido de 11 millones.

Tercero, los bancos de propiedad extranjera juegan un rol central en estas economías. Para la eurozona esta es la alternativa para una unión bancaria: deje que los bancos con gobiernos anfitriones fiscalmente fuertes absorban los sistemas financieros más débiles.

Finalmente, los estados bálticos han aceptado su destino europeo como una alternativa para caer de vuelta a la órbita de Rusia. Su gente tiene razón en preferir un ajuste doloroso a fines de mostrar cualquier vacilación en este compromiso político.

Otros países afectados por la crisis también tienen razones para el compromiso para Europa, pero a una extensión mucho más pequeña. Eso hace más débil su aceptación de la austeridad.

¿Son los estados bálticos, y particularmente el de Letonia afectado por la crisis, un modelo de contracción expansiva? En el corto plazo, la respuesta fue seguramente que no: ellos fueron capaces de combinar un enorme ajuste externo con la restauración del crecimiento, aunque en Letonia, la producción está todavía muy por debajo de su punto de inicio, el desempleo está muy alto y la emigración fue enorme.

¿Es Letonia un modelo plausible para otros, particularmente para los países mucho más grandes? Por supuesto que no.

Lo que es posible para las economías muy pequeñas y abiertas está cerca de lo imposible económicamente, y también social y políticamente, para las economías grandes y relativamente cerradas.

La idea es que debiéramos todos los países, dejar en paz la eurozona, ya que si ellas fueran economías pequeñas abiertas que no interactúan con otra sería una enfermedad intelectual. Esto es porque los legisladores de la eurozona parecen felices de ignorar la demanda. También es porque el proceso de ajuste ha sido muy sombrío.

Uno puede argumentar que Letonia es un modelo para los países pequeños. Pero es simplemente una locura pensar en esto como un modelo para Europa.

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