El rescate de Chipre (6)

Cyprus-Merkel (1)

Efigies de Angela Merkel y Nikos Anastasiadis en el carnaval chipriota, Limasol. Foto: AFP vía Presseurop

Los culpables son siempre los demás

Frankfurter Rundschau, 21 marzo 2013 [vía Presseurop]

Los bancos avariciosos, la UE o Angela Merkel: la búsqueda de los responsables de la crisis chipriota sigue la jerarquía de la crisis del euro. Pero si cada uno es responsable de los fallos de la sociedad, entonces los chipriotas deben sacrificar una parte de sus ahorros, como asegura un editorialista alemán.

Philokypros Andreou, presidente de la Cámara de Comercio y de Industria chipriota, habla de guerra: “¡Es como en 1974, cuando desembarcaron los turcos! ¡Es un genocidio financiero!”, asegura en una entrevista concedida a Die Welt. “¡Nuestro sector financiero está arruinado! ¡Merkel y Schäubel la emprenden contra inocentes!”.

Genocidio. Sí, claro. Los medios alemanes también emplean expresiones altisonantes. “¡La confianza corre peligro!”, “¡Nuevo pánico en Europa!”, “¿La gente se abalanzará para vaciar sus cuentas?”. Así es precisamente como se genera el pánico del que se advierte, aunque de forma totalmente inocente, puesto que nos limitamos simplemente a cubrir las noticias.

“Sí, tenemos banqueros y responsables políticos corruptos, pero las víctimas somos nosotros, los chipriotas”, declara Andreou. ¿De verdad? Chipre posee un sector bancario extrañamente sobredimensionado, con pocas empresas e impuestos muy bajos. Si donde vivo se dedican a construir autovías, puertos y zonas peatonales mientras que los impuestos son muy bajos y la industria vegeta, ¿realmente no tiene nada que ver con esto el ciudadano de a pie como yo?

Sospechas pueriles

Las cuentas pequeñas tendrán que pagar un 3% para resolver la crisis y las más grandes entre un 6 y un 10%. Por supuesto, se podría haber aplicado un impuesto especial, pero los extranjeros titulares de grandes cuentas plagadas de dinero negro se apresurarían a llevárselas a otro lugar. Por lo tanto, sólo queda la solución de un protectorado ruso y el circo habitual de las protestas en las que se compara a Merkel con Hitler y se sospecha puerilmente “que Europa quiere aniquilar a Chipre”.

Tengo algunos amigos griegos que no son en absoluto ricos y que hace tiempo comprendieron que, como ciudadanos, eran parte de un sistema corrupto. No eran personalmente corruptos, pero sabían que en una sociedad, cada uno es susceptible de asumir la responsabilidad de los errores. Esto es algo magnífico y es la condición para crear el capital de confianza con el que se puede garantizar el futuro de la sociedad. Precisamente así es como los ciudadanos de los países escandinavos reaccionaron durante la gran crisis económica de principios de los años noventa: asumieron sus responsabilidades.

La democracia no funciona como el consumo

No es la mezquindad de los banqueros ni la incompetencia de los responsables políticos las que amenazan Europa, sino la democracia que se delega. La idea fija de que “los de arriba” son responsables y culpables de todo. La tendencia a elegir a responsables políticos únicamente para quejarse y sustituirlos por Beppe Grillos de todo tipo.

Aquí se escucha la misma cantinela. ¿Que Alemania tiene un problema de pobreza? Es culpa de los ricos. ¿Que nuestros colegios son malos? Los responsables políticos son los que deben solucionarlo. ¿Que los alquileres son prohibitivos? Pues el Estado tendrá que pagar. Es lo que se escucha en los debates de televisión, en el metro.

La democracia es eso que no me concierne, pero que pagan los demás. Queremos controlarlo todo, pero sin comprometernos a nada. Ahora bien, la democracia no funciona como el consumo.

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