El mapa ruso

EU2030

Desde hace unos días circula por la red el mapa que presentamos, dividido en tres partes y que muestra cómo podrían estar configuradas las fronteras de Europa en el año 2030.  Según se lee en un boletín de B92, las predicciones fueron hechas analizando documentos de la CIA y del GRU, “y diversas fuentes”, que incluirían las de grupos de expertos tales como  Zbigniew Brzezinski y Samuel Huntington.

Como es sabido, las facilidades que otorga la informática para elaborar mapas junto con la proliferación de foros, blogs y videojuegos de estrategia, han disparado la afición a diseñar y recombinar fronteras o bloques de alianzas en mapas más o menos fantasiosos que corren por la red. Vean, por ejemplo, el mundo en 2035, la era de los superpoderes, según uno de los aficionados de DeviantART:

world_powers___2035__althist__future_tense__by_wolfsoren-d5ad2xu

Las ensoñaciones pannacionalistas  pueden llegar a ofrecen fronteras delirantes, como esta combinación entre panturquismo y panislamismo:

turkish_islamic_union

Tampoco han faltado propuestas más serias. Es ya todo un clásico el célebre mapa para la remodelación de de Oriente Medio imaginado por Ralph Peters y publicado en 2006, en plena era Bush

RalphPeters_map_after

En su momento, Ralph Peters proponía las distribuciones territoriales que suponía más lógicas o convenientes para al reordenación de Oriente Medio en función de los intereses de los Estados Unidos. Pero el sentido del mapa ruso que nos ocupa es diferente. Tiene un sentido de clara advertencia. Vean, por ejemplo, cómo quedarían las fronteras de Europa occidental:

EU2030b

La situación de una “Piamonte Árabe” en pleno sur de Francia (en realidad se trata de la Provenza) va mucho más allá de las conocidas agorerías sobre la balcanización de Europa: aquí estamos ante una verdadera cabeza de puente de Eurabia que, sin embargo, no se consolida en Holanda o Alemania. En realidad, estos dos países salen beneficiados: el primero se amplía con Flandes; y Alemania, atención, recupera Silesia, Pomerania y Prusia Oriental; por si fuera poco, Alsacia y Lorena se convierten en la región alemana de Lotaringia. Por lo tanto, a pesar de que Italia queda troceada en tres partes, no regresamos a la Europa de los pueblos, sino a la de las víctimas y los verdugos. Y para muestra, ahí tenemos a Croacia y Serbia que se zampan Bosnia-Hercegovina.

Los rusos se aplican a sí mismos el cuento, puesto que si bien Ucrania pierde el Donbass y toda la costa del Mar Negro -incluida Crimea- y Bielorrusia se integra en Rusia, en el Cáucaso se establece una “Imanato” compuesto por Daguestán y Chechenia. Sin embargo, Armenia continúa siendo el fiel satélite de Rusia, como lo demuestra al carretera que atraviesa Georgia como un cordón umbilical, dejando aislada la región de Kajetia que por cierto es (¿casualidad?) la patria mítica del vino.

Eu2030c

Anuncios