Srpska Connection

Dodik y Nikolic: a pesar de la uniformidad, incluso vestimentaria: “donde manda capitán, no manda marinero”. Las compensaciones vienen por otro lado: la Republika Srpska está en mejor situación económica que el resto de Bosnia-Herzegovina

Srpska Connection. Las relaciones Belgrado-Banja Luka después de las elecciones serbias

Tras las elecciones serbias de la primavera pasada y el fin de la “era Tadić”, ¿cómo cambian las relaciones entre Serbia y la República Srpska [de Bosnia] (RS)? Las primeras pistas surgieron en los encuentros oficiales entre los representantes de Belgrado y de Banja Luka, celebradas en las últimas semanas (los primeros desde la elección a Tomislav Nikolić como presidente serbio). El predecesor de Nikolić, Boris Tadić, siempre había mantenido excelentes relaciones personales con Milorad Dodik (lider de la RS, primero como primer ministro de 2006 a 2010, y luego como presidente de 2010 hasta hoy, gracias a una transición estilo Putin). La conexión Tadić-Dodik se concretó con una intensa cooperación política, económica y cultural entre Serbia y RS.

Dodik siempre se sirvió de la indulgencia (y a veces del pleno apoyo) de Tadić para dar rienda suelta a su retórica populista y chovinista, acompañada por amenazas secesionistas con respecto a Bosnia y Herzegovina. La frase “Yo no soy bosnio, soy serbio”, que pronunció varias veces, hace tiempo aparecía en los títulos de prensa. Hoy ya no es noticia. Sin embargo es parte de su estrategia para chantajear a la comunidad internacional, conservar el consenso social y ampliar su feudo político-financiero que, anclado en la región de Banja Luka, también se amplía a la misma Serbia.

Se ha mencionado la retórica populista y chovinista de Dodik. Al parecer, no debería haber gran diversidad de opiniones sobre el nuevo presidente de Serbia, Tomislav Nikolić, cuya trayectoria ultranacionalista habla por sí sola. Poco despues de las elecciones, Nikolić hizo unas declaraciones poco diplomáticas sobre los paises vecinos, algo que recordaba de cerca al estilo Dodik.

Nikolić – Dodik: ¿”idiota”, quién?

Por consiguiente, ¿el respeto y la estima entre Banja Luka y Belgrado no cambiarán en nombre de los constantes “intereses comunes” serbios? No, para nada. La primera reunión oficial entre Dodik y Nikolić, que se celebró en Belgrado el 8 de agosto, mostró una cierta frialdad entre los dos líderes. ¿Por qué? El precedente es el siguiente: durante la última campaña electoral serbia, Dodik ha apoyado activamente a su amigo Tadić, hasta el punto que le acompañó en varios actos. Durante uno de ellos, Dodik llamó a Nikolić “idiota” e incluso un “aborto político”. Obviamente el nuevo presidente de Serbia no ha olvidado esas frases tan innecesarias ni la interferencia en el juego político de Serbia por parte del líder de la RS. Así, durante la reunión, aún en medio de frases correctas sobre la amistad Serbia-RS, se percibía el hielo diplomático. Dodik aprovechó la etapa en Belgrado para pronunciar su nuevo anatema contra Bosnia y Herzegovina (“está en crisis permanente, esta es la prueba de que no es capaz de sobrevivir“), pero Nikolić respondió que “[…] la prioridad de Serbia es la paz y la estabilidad en la región”, así como “la necesidad de respetar los Acuerdos de Dayton”. Estas palabras representan un freno a los impulsos secesionistas del Presidente de la República Srpska. Una verdadera humiliación para Dodik, aún más grave si se considera que Nikolić dejó el encuentro oficial emitiendo un breve comunicado, sin tan siquiera acudir a la conferencia de prensa conjunta.

Dačić – Dodik: intereses nacionales y maniobras de partido

La siguiente humiliación para Dodik llegó al día siguiente, en la reunión con el nuevo primer ministro serbio, Ivica Dačić. En ese encuentro, Dodik propuso definir “los intereses nacionales de todos los serbios”, una acción de explícito respaldo a las comunidades serbias que viven en otros países de la antigua Yugoslavia. La respuesta de Dačić fue contundente: “La protección del interés nacional es obligación de quién tiene cargos de Estado. Para mí, esta iniciativa no es necesaria“. A partir de ese momento, los medios de comunicación se  preguntaban si realmente existe una fractura entre Belgrado y Banja Luka, y cuáles son las posibles causas. Algunos han relacionado el posicionamiento de Dačić con el caso de Srdjan Ljubojević, director de una empresa pública de la RS, recientemente arrestado por sospecha de corrupción. Ljubojević es dirigente del Partido Socialista del mismo Ivica Dačić, el cuál habría aprovechado la ocasión del encuentro para enviar un claro mensaje a Dodik, que sería culpable de no haber defendido a su compañero de partido Ljubojević, e incluso de haber hecho presiones para sacarlo de la dirección de la empresa.

Intereses estratégicos y patadas a las puertas

A partir de estos episodios, se pueden elaborar unas hipótesis más profundas con respecto a un posible enfriamiento de las relaciones entre Belgrado y Banja Luka. Primero: tanto Nikolić como Dačić quieren vengarse de Dodik por su apoyo explícito a Tadić durante la campaña electoral: su invasión del campo tendría que ser castigada. Segundo: puesto que entre las dos orillas de la Drina pasan varios cruces de poder político y sobre todo económico-financiero, los nuevos líderes  de Belgrado quieren promocionar sus propios intereses y sus propios hombres en los puestos clave, dejando claro a Dodik que la música ha cambiado desde la “era-Tadić”. El “caso Ljubojević” sería un claro ejemplo de esto. Tercero: en octubre tendrán lugar las elecciones locales en la República Srpska. Se votará en Banja Luka y en todas las principales ciudades. Es posible que los líderes de Belgrado intenten desacreditar Dodik a los ojos de los serbiobosnios para desfavorecer a su partido (SNSD, Alianza de Socialdemócratas Independientes). Nikolić tiene buenas relaciones con el SDS (Partido Demócrata Serbio), el partido ultra-nacionalista serbio-bosnio que en las próximas elecciones sueña con regresar al poder después de cinco años de dominación incontestable del SNSD en toda la Republika Srpska.

Parece que Nikolić y Dačić hayan querido sancionar a Milorad Dodik por su vehemencia, que empieza a molestar a algunos ambientes de poder en Belgrado. Dejaron entender que es Serbia quién escribe la agenda, quién tiene la última palabra en los asuntos políticos y financieras communes, quién decide cuándo es el momento de cargar en contra de los vecinos y cuando es el momento de demostrar calma y moderación, quién se hace cargo de las relaciones internacionales (sobre todo con Rusia de Vladimir Putin, con quién tanto Dodik cuanto Nikolić están estrechamente relacionados).

La actitud de Nikolić y Dačić hacia Republika Srpska entra en continuidad con el tradicional paternalismo de Serbia con respecto a los serbo-bosnios, cuyas raíces remontan a la guerra de los años ‘90. En 1993, durante la cumbre de Atenas, los líderes de la Republika Srpska se negaron a firmar el Plan Vance-Owen, rechazando con desprecio la presión de Slobodan Milošević en favor del acuerdo. Después, el apoyo militar y económico a la RS por parte de Belgrado se mantuvo más o menos constante, pero “Slobo” nunca se olvidó de aquel episodio. En 1995, durante las negociaciones de Dayton para poner fin a la guerra, Milošević marginó la delegación serbia de Bosnia, para vengarse de aquella humillación sufrida dos años antes en Atenas, y volver a establecer la jerarquía de poder dentro de los “intereses comunes serbios”.

Igual que hace veinte años: a pesar de algunas tensiones puntuales, muchos intereses estratégicos siguen siendo comunes, como demostró la cumbre de los dos primeros ministros, el serbio Dačić y el serbio-bosnio Dzombic, que se celebró en Belgrado a finales de agosto. Se llegó a acuerdos en temas concretos, como la cooperación económica y proyectos infraestructurales comunes. Serbia y Republika Srpska, en la sustancia, siguen estando cercanas. Basta que quien esté al poder en Banja Luka aprenda la regla enunciada por Tomislav Nikolić (que se refería justo a Dodik para condenar su vehemencia política): “Las puertas no se pueden abrir todas a patadas”. No porque sea malo de por sí, sino porque el derecho de dar patadas pertenece a los serbios que viven en la orilla este del rio Drina. No a los del oeste. A no ser que pidan permiso a los de Belgrado.

Las extrañas fronteras de la Republika Srpska

Anuncios