Tayikistán: la lucha en las montañas de Badajshán (2)

Ganancias deshonestas: el ubicuo narco-todocamino del Tayikistán. Fotografía de Damian Wampler. En esta segunda entrega sobre el conflicto abierto que vive este verano Tayikistán, insistimos sobre los orígenes del problema. En este caso hemos recurrido al excelente blog de Christian Bleuer, titulado: Ghosts of Alexander. Conflict and Society in Central Asia, que aprovechamos para recomendar al lector firmemente interesado en esa compleja área de Eurasia. Hasta el momento, no parece que la situación vaya a degenerar en un “nuevo Afganistán”, ni que el ubicuo “peligro islamista” esté detrás de lo sucedido.

Artículo traducido del inglés por Javier Romero

¿Qué está pasando en las montañas de Tayikistán?

por Christian Bleuer, Ghosts of Alexander, 25 de julio, 2012

Aunque no estoy del todo seguro de lo ocurrido, intentaré hacer un breve análisis a partir de la escasa información disponible. Para ser sinceros, estar aquí en Dushanbe resulta casi tan útil como si estuviera en Australia. Dushanbe está muy lejos del lugar en el que están librándose los combates: la localidad de Jorog y alrededores, en las montañas del este. Para ponerse al día con rapidez, den un vistazo a estos dos artículos (éste y éste).

Como es habitual, será necesario antes un poco de historia…

Emomali Rahmon llegó al poder en noviembre de 1992. A mediados de diciembre de ese mismo año, fuerzas supuestamente bajo su mando reconquistaron Dushambé a la oposición. Para ser más específicos, fuerzas bajo el mando del poderoso comandante kulobi Sangak Safarov tomaron Dushambé. Un mes antes, otro poderoso comandante y antiguo político/apparatchik llamado Safarali Kenjaev había intentado tomar Dushambé desde la región de Hisor/Tursunzona. Su intento fracasó, destacando el duro varapalo que se llevaron sus tropas a manos de combatientes de etnia pamiri (muchos de ellos pertenecientes a lo que quedaba del Ministerio del Interior). Pero no todos esos combatientes de etnia pamiri encajaban en la definición de funcionarios del Ministerio del Interior llevando a cabo su trabajo de forma profesional: muchos de ellos eran poco más que individuos armados que tuvieron la capital bajo su dominio desde el verano de 1992 hasta comienzos del invierno de ese mismo año. Muchos testigos los calificaron de „bandidos“: un número indeterminado de esos milicianos pamiris se dedicó al robo, a la extorsión, y al saqueo, a matanzas y asesinatos.

No obstante, a finales de noviembre las fuerzas del Frente Popular, bajo el poco firme control del „abuelito“ Sangak, habían conseguido, junto con sus aliados, ganar terreno con firmeza. Tras la elección de un nuevo líder en una sesión de emergencia del Soviet Supremo, la situación estaba ahora clara: la oposición estaba perdiendo, tanto en el campo de batalla militar como en el político. Las milicias pamiris decidieron retirarse de Dushambé antes de que se lanzara el asalto final sobre esta ciudad. Salieron en un único gran convoy, del cual sus detractores afirmaban que iba cargado del producto del saqueo de Dushambé. Las milicias pamiris no pretendían tampoco ser los defensores del pueblo pamiri: dejaron atrás a la población civil pamiri para enfrentarse a la furia de las milicias del Frente Popular, que venían con intención de tomar venganza. Los tayikos gharmi ya habían pagado ya un duro precio en el sur, por lo que, tras la captura de Dushambé, los civiles pamiris fueron blanco de palizas, robos, violaciones y asesinatos. Los milicianos pamiris que habían abandonado Dushambé se retiraron a los montes del Pamir, uniéndose a las fuerzas que ya había allí cerrando el paso a su region a las incursiones del gobierno.

Emomali Rahmon pudo conseguir hacerse con el control de la capital y limitar los peores excesos de las milicias que afirmaban combatir en su nombre. La gran mayoría de las muertes que la guerra causaría ya habían tenido lugar; a partir de finales de 1992 la guerra pasó a ser un conflicto de contrainsurgencia. Las fuerzas del gobierno se centraron a partir de entonces en combatir a la „oposición islámica“ en la región que ahora es conocida como el valle de Rasht. Los pamires eran una historia completamente diferente.

Los comandantes pamiris se retiraron de la guerra, manteniendo su autonomía, aislados de Dushambé. Los pamires eran ciertamente una baja prioridad: Rahmon consideraba sus objetivos principales la región principal económica e industrial de Sughd (Leninobod), el área de Hisor/Tursunzona y sus instalaciones industriales, y las zonas agrícolas e industriales del valle de Vajsh. Los pamires estaban/están desprovistos de infraestructuras valiosas y de recursos naturales. Podían mantenerse a la espera de que el estado se consolidase, cosa que han hecho ciertamente –hasta ahora. El reciente asesinato de un alto cargo del KGB en los pamires dio finalmente al gobierno una buena excusa para una operacion que estaba esperando a que llegase el momento adecuado.

Rahmon comenzó entonces un proceso de marginalizacion de los comandantes „aliados“ durante la guerra civil al tiempo que combatía contra la oposición. Tras el acuerdo de paz, buscó mantener bajo control a los comandantes de ambos bandos al tiempo que iba eliminándolos poco a poco –de forma silenciosa a unos, y de forma no tan silenciosa a otros. Uno tras otro, los comandantes fueron cayendo, incluso aquellos que eran considerados intocables. Algunos fueron derrotados tras breves operaciones militares, otros fueron detenidos bajo absolutamente cualquier pretexto, otros recibieron confortables cargos en Dushambé, etc… Con el tiempo, los „señores de la guerra“ fueron  siendo domados. El último comandante destacado en ser eliminado fue Mirzo Ziyoev; esto ocurrió en un fecha bastante reciente [Nota: no considero que la eliminación de Mullo Abdullo ni la de Ali Bedaki formen parte de este proceso].

La excepción más notable en todo este proceso fueron los pamires (el oblast autónomo de Gorno-Badajshan). Todas las regiones del país habían quedado bajo control gubernamental, incluso el valle de Rasht: el estado reina sin oposición y ostenta el „monopolio de la violencia“ en todo el país. Pero los pamires seguían siendo un trabajo inacabado para el gobierno: allí, los comandantes locales dominaban el territorio (y en este momento están combatiendo por mantener dicho control). Uno de los apartados del acuerdo de paz de 1997 era que los miembros de la oposición tendrían garantizados influyentes puestos en el gobierno, incluyendo en los departamentos de seguridad.

En los pamires, muchos de los comandantes continuaron dedicándose a sus operaciones fronterizas: comercio, contrabando y drogas, y muchos de ellos se hicieron fabulosamente ricos gracias a su control del floreciente tráfico de heroína. Algunos de esos hombres vestían uniformes que les había otorgado Dushmnbé; y ahora Dushambé quiere que se le devuelvan dichos uniformes. Y en este mismo momento, los soldados tayikos y los comandos Grupo Alfa están recuperando algunos de esos uniformes, aunque acribillados por las balas. Los comandantes pamiris locales no están dejándose coger con facilidad: ya no sólo se trata de combatir por su prestigio, por su riqueza ni por sus BMW X6 negros; ahora luchan por sus vidas. Ya han visto lo que les ocurrió a Ali Bedaki y a Mirzo Ziyoev (ejecución sumaria), y no se dejarán atrapar fácilmente. El principal objetivo en este momento es un comandante de la guardia fronteriza y traficante de heroína llamado Tolib Ayombekov. Este es más conocido por el hecho de ser el hermano de Abdulamon Ayunbekov, alias „Liosha el jorobado“, el que en sus tiempos fuera un poderoso comandante.

Esta es la narración de los hechos. Con respecto a los puntos relevantes de análisis, hay diversos temas que tratar. El primero de ellos es si este conflicto puede ser descrito, o no, como un conflicto étnico. La respuesta es sí y no. Sí, porque una fuerza militar que es vista como representativa de la élite nacional tayika está combatiendo contra fuerzas locales pamiris. Pero, por otro lado, muchas de las fuerzas que podrían ser calificadas como de „operaciones especiales“ están formadas por tropas de etnia pamir.  No puedo dar porcentajes, pero podemos afirmar que en este momento hay tropas pamiris combatiendo contra otros pamiris. Los pamires no son un bloque étnico-político unitario: una parte de ellas se ha puesto del lado de Dushambé.

Además, hay otros poderosos personajes que están intentando evitar el conflicto. Pero, aún así, un ejército enviado por Dushambé está combatiendo en estos momentos en las calles de Jorog. Algunos habitantes de la región lo ven como un ataque contra los pamires: en estos momentos, un representante del Partido Social Demócrata en los Pamires está voceando la prensa rusa acusaciones de „limpieza étnica“ (aunque nadie esté confirmando sus afirmaciones). Lo máximo que conseguirá con sus palabras será hacerse notar en internet y agitar por un momento a parte de la intelligentsia y de la juventud con estudios; no obstante, esta gente no constituye una insurgencia. Nunca han combatido, y nunca lo harán. Los recios jóvenes que serían los mejores candidatos para oponer resistencia armada están haciendo cálculos muy diferentes en estos momentos. Además, en la actualidad la mayoría de ellos está trabajando en Rusia.

La cuestión que se plantea ahora es la siguiente: ¿se están uniendo a la lucha otros pamiris? Por el momento, parece que tan sólo las milicias leales a los antiguos comandantes de la posición se están enfrentando a las fuerzas del gobierno. Esos hombres son leales porque están combatiendo por sus muy lucrativos negocios. Muchos de ellos es probable que estén conectados con los comandantes pamiris por lazos de sangre, matrimoniales o de negocios.

No obstante, los comandantes como Tolid Ayombekov tan sólo pueden ejercer su protección sobre unos pocos o mantener a un grupo limitado de hombres armados leales. Si hay algo a lo que tenían tendencia los comandantes de la guerra civil, o „señores de la guerra“ si así se prefiere, era a perder el contacto con sus seguidores. Muchos comenzaron siendo los buenos de su comunidad que se enfrentaban al enemigo. Una vez las cosas se estabilizaron comenzaron a entregarse al saqueo, opresión, corrupción y actividades canallescas en general; esto no hizo que se ganasen el aprecio de la población local precisamente. Como ya sabrán, organizaciones como Hezbollah, los Hermanos Musulmanes, Jamiat/Shura-i Nazar en el valle del Panshir y algunos de los antiguos grupos insurgentes marxistas benefician a los suyos; no son meras sanguijuelas. Por tanto, cuando el gobierno tayiko ha ido a por algún antiguo comandante a su mansión, la población local por lo general se echó a un lado con aire de indiferencia.

Por supuesto, ambos bandos pueden ser pintados con tintas igualmente negras. Los sustitutos de esos comandantes pamiris serán leales a Dushambé y seguirán dedicándose a exactamente las mismas actividades. La única diferencia radicará en que estarán subordinados al gobierno nacional. El tráfico de drogas continuará inalterado: al gobierno no le gustan las figuras mafiosas independientes porque no le gusta la competencia.

Estos hombres poderosos que están ahora bajo ataque en los pamires no son como los empresarios arrestados en Andijon. No eran los pilares morales de la comunidad que proporcionaban empleo y apoyo a las masas. No gobernaban como los janes tradicionales: pueden hacer algún gesto caritativo, pero no tienen vínculos con la comunidad lo bastante fuertes como para que esta combata por ellos. Los pamiris podrán estar descontentos, pero, ¿cuántos de ellos se plantearán jugarse la vida en la línea de fuego por esos tipos que se ocultan tras vidrios tintados? Me parece que, por lo general, en Tayikistán no existe el mismo tipo/nivel de resentimiento hacia los ricos, los corruptos y las mafias que existe en el oeste, pero tampoco existe un fuerte vínculo entre unos y otros. Nadie se alzará en su defensa. Con respecto a alzarse en defensa de objetivos más elevados (la autonomía pamiri) no veo que ello sea un fuerte factor de movilización. Incluso cuando otros se unan a la causa, el territorio está muy escasamente poblado, y la región puede ser estrangulada por un bloqueo. Lo que queda de la autonomía pamir ha muerto tras los sucesos de esta semana.

Como se habrán dado cuenta, este análisis adolece de detalles concretos de lo que está ocurriendo sobre el terreno en este preciso momento. Nadie aquí sabe qué está ocurriendo. Y los pocos que lo saben no están por la labor de distribuir información. Más información irá filtrándose para que podamos ir encajando las piezas que faltan para completar el análisis. Mucho de lo que he escrito son mis suposiciones en base a lo ocurrido en anteriores conflictos en el Tayikistán.

Tayir Ayombekov, todavía con uniforme de la guardia de fronteras de Tayikistán. Fuente: RFE/RL

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