Bosnia-Hercegovina: la crisis sin fin del Partido Socialdemócrata

Caricatura de Zeljko Komsic. El post que publicamos hoy está firmado por el historiador italiano Alfredo Sasso, quien, en la actualidad trabaja desde Sarajevo en su tesis doctoral sobre los partidos cívicos en Bosnia-Hercegovina, y su derrota política antes de la guerra de 1992. Sasso, adscrito al GReHA,  está subvencionado por una beca ICIP

“Zeljko Komsic ha dimitido como vicepresidente del Partido Socialdemócrata”. La noticia, que empezó a circular el lunes 19 de marzo, fue sorprendente e inesperada.  Zeljko Komsic es un miembro clave en la escena política bosnia. Desde 2006, forma parte de la presidencia colectiva de Bosnia-Herzegovina, como representante de la comunidad bosnio-croata. Y es el número dos del SDP, el Partido Socialdemócrata Bosnio, sucesor de la Liga de los Comunistas y principal partido no nacionalista en Bosnia-Hercegovina en los últimos veinte años.

Komsic no había especificado las razones de su decisión, así que para algunos medios de comunicación se habría tratado de un desacuerdo con Zlatko Lagumdžija, Ministro de asuntos exteriores de Bosnia-Herzegovina y Presidente del SDP. Lagumdžija apoyaría la candidatura de Vuk Jeremic (Ministro de Relaciones Exteriores de Serbia) a la Presidencia de la Asamblea General de la ONU, ignorando la posición manifiestamente contraria de Komsic sobre este asunto.

Pero pronto se difundió otra hipótesis, que resultó ser más acertada, según la cual la dimisión estarìa vinculada con desacuerdos más profundos y arraigadas entre Lagumdžija y Komsic sobre la gestión del SDP. Por lo tanto el “caso Jeremic” sería un pretexto para encender la mecha del conflicto latente dentro del partido. Zlatko Lagumdzija es el dueño del  SDP desde 1997, y es notorio que su gestión asume un trato personalista y discrecional, con el apoyo de un pequeño círculo de cuadros (la troika formada por Damir Hadzic, Marín Ivanisevic y Svetozar Pudarić). En la base del partido se ha generado un descontento amplio, pero silencioso, en contra de Lagumdžija. Cabe recordar que en los últimos años, el SDP ha sufrido varias escisiones y excelentes salidas (una de ellas, la de Nijaz Durakovic).

Las dimisiones improvisas de Komsic han creado confusión en la base del partido y pánico en la directiva. Durante dos días, ningún alto cargo del SDP ha emitido declaraciones a los medios de comunicación. Mientras tanto, otros partidos exigieron aclaraciones al SDP, puesto que el duelo Komsic-Lagumdžija amenazaba con provocar consecuencias graves y casi grotescas sobre las instituciones del Estado. La política exterior de Bosnia-Herzegovina es dirigida conjuntamente por el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Presidencia (las mismas instituciones donde se asientan los dos contendientes) y requiere la cooperación mutua entre ambos.

Tan sólo 48 horas más tarde, hubo un nuevo coup de théâtre. Tras una reunión urgente de la dirigencia del SDP, Komsic no sólo retiró su dimisión (a pesar de que fuera presentada como “irrevocable”), sino que anunció su intención de presentarse como candidato a la presidencia del SDP en el próximo Congreso, previsto para el 2014, después de las próximas elecciones generales. “Mi culpa es que me he quedado en la retaguardia, me he callado sobre algunas cosas cuando tenía que decir algo… Mi dimisión fue el resultado de este sentido de culpabilidad”, así lo explicó Komsic.

Pero las sorpresas no terminan aquí: en la misma ocasión, Zlatko Lagumdžija comunicó que no volvería a postularse para la presidencia del SDP en 2014. Y por lo tanto, dejará el terreno libre para Komsic. Al menos en apariencia: queda por ver si el paso atrás de Lagumdžija es sincero y definitivo, o si, al revés, se trata de una jugada prudente, para ponerse temporáneamente a salvo de los ataques en su contra (que en estos días explotaron como cajas de Pandora), esperando relanzar el duelo contra Komsic en un momento más oportuno, para intentar mantener su liderazgo.

Sobre todo, queda por verse si este caso tragicómico, con la perspectiva de un posible cambio en el liderazgo, sentará las bases para la democratización interna y la reconstrucción de las raíces socialistas y laicas de la SDP. O si, por el contrario, marcará un nuevo golpe a la credibilidad del partido. En este último caso, se trataría de la tercera (y quizás mas grave) derrota política sufrida por el SDP en los últimos tres meses. La primera coincidió con el acuerdo institucional entre los principales partidos bosnios para la formación del gobierno, que se alcanzó en el pasado enero pasado. El acuerdo, que puso fin a 15 meses de parálisis institucional en Bosnia-Hercegovina, favoreció a los principales partidos nacionalistas del país y marginalizó el SDP, reduciendo considerablemente el papel político de los socialdemócratas a pesar de su resultado positivo en las elecciones de 2010.

Un mes más tarde se produjo el caso de Emir Suljagic, Ministro de Educación del Cantón de Sarajevo y membro destacado del SDP. Suljagic, que había promovido una reforma de la educación de carácter laico, tuvo que renunciar al cargo tras las graves amenazas de muerte recibidas por parte de ambientes islámicos radicales, además de fuertes críticas por parte del Reis-el-Ulema Mustafa Ceric. En repetidas ocasiones Suljagic se quejó ante su partido por haber recibido escaso apoyo en contra de los ataques del radicalismo islámico y del clero oficial.

Según los resultados electorales, el SDP es el primer partido multi-étnico en Bosnia-Hercegovina. Sin embargo, los desequilibrios internos y el descarrilamiento ideológico que el SDP ha experimentado en los últimos años, han hecho peligrar su presunto papel de “referente institucional” de la Bosnia multiétnica y laica. Si no resuelve sus propias contradicciones, el SDP se enfrentará al riesgo de perder definitavamente este papel.

Alfredo Sasso

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