La infantilización de la noticia

Jóvenes practicantes iraníes del Ninjutsu, según fotografía de Time

Messpionaje, ninjas iraníes e infantilización de la noticia

El primer asalto parece haberlo ganado Bashar al Assad. La tele se ha olvidado de la situación en Siria, y los tambores de guerra han callado, al menos de momento. Rusia se ha mantenido firme y Al Qaeda se ha mezclado en la guerra civil siria. El guión rígidamente mantenido por la OTAN hasta ahora, hace aguas por todas partes. Se anuncia, en todo caso, el inicio de una nueva fase.

Y así, como parte de la resaca, podemos disfrutar de verdaderas manifestaciones de infantilismo informativo. Aunque banal, el espectáculo resulta divertido. La semana pasada llamamos la atención sobre un ya célebre caso de ecolalia periodística: la “noticia”, lanzada por un diario israelí, de que una cadena de  televisión siria –nombre erróneo, rango equivocado- afín al régimen de Bashar Al Assad, había “desvelado” un absurdo complot, según el cual los rebeldes recibían sus armas a partir de un esquema basado en el juego del Barcelona FC. Como ya explicamos en otro post, el origen de todo ello parece estar en un video clip burdamente retocado que un desconocido aficionado al fútbol,  colgó en su canal de You Tube.

La pasada semana, ese post de Eurasian Hub provocó una pequeña tormenta en Twitter, de resultas de lo cual, algunos diarios retiraron la absurda noticia, que habían dado inicialmente por buena. Otros medios consideraron que no se equivocan nunca, y la mantuvieron, a pesar de los errores de bulto que transcribía la versión original del diario israelí Ynetnews.com. Sin embargo, la cosa no terminó ahí.

¿Qué periódico europeo puede atreverse a colocar una noticia así en su portada? The Sun, desde luego. Juzgue por sí mismo

Desde luego que hay medios europeos que viven de publicar cualquier rumor enloquecido, cuento para viejas o chismorreo de portal. Más sorprendente resultó que Reuters-Beirut volviera a la carga sobre la historia, aceptando una versión  “refinada” de la supuesta denuncia del supuesto complot a través de su corresponsal free lance en esa ciudad, Oliver Holmes.

Para darle más empaque al asunto, el autor comienza explicando la historia, añadiendo la transcripción de una frase, destacando el protagonismo de Messi y enlazando con otras conspiraciones denunciadas por la cadena televisiva Addounia. A fin de darle mayor veracidad, cita al profesor Joshua Landis, reconocido experto en Siria, quien está de acuerdo con que la paranoia conspirativa se ha instalado en el corazón del régimen de Bashar al Assad (sin hacer referencia, para nada, a la historia del Barça). Nadie niega eso, pero tampoco debería de ser la base para dar por válida cualquier broma o fantasía que cualquier anónimo cuelgue en You Tube. Ni para negar que la prensa occidental recurre a argumentos similares.

En medio de todo ello, Robert Mackey, editor de The Lede, blog del New York Times, interpelaba a Oliver Holmes en su propia cuenta de Twitter: “¿Estás seguro de que [la historia] es real? Un activista sirio me dijo que el vídeo no era realmente de Addounia TV sino que fue editado como una broma”. Eso es lo que salta a la vista, desde luego, pero Holmes se mantenía en sus trece: él lo vio “dos veces en la bruma de otros informes” –afirma resuelto. Parece curioso que Holmes lo hubiera visto en diciembre, cuando estaba en Yemen como corresponsal, y que nadie más lo haya pillado. O que Addounia esté tan avergonzada de su mismo reportaje que no lo reivindique; o que lo haga algún simpatizante del régimen de Bashar al Assad, al menos. Al fin y al cabo, el Barça es el Barça, y Messi es Messi. Por otra parte, la crónica original del israelí Roi Kais implicaba a Al Arabiya y Al-Jazeera, supuestamente acusados por Addounia de distorsionar los hechos. Pero Oliver Holmes deja de lado este asunto, posiblemente porque mencionando a tales cabeceras podría ser problemático.

Pero sobre todo, al final, siempre faltan las mismas aclaraciones: por qué la voz del supuesto presentador de Addounia empieza a relatar los hechos cuando todavía se emiten imágenes del boletín metereológico; y sobre todo, cuál es la lógica operativa real que relaciona los movimientos de los jugadores por el césped con las rutas del tráfico de armas. Aunque diéramos por bueno que un enloquecido locutor sirio hubiera explicado alguna vez, en algún momento, una bobada de tal calibre en el paroxismo de un delirio paranoico, alguna lógica subyacente debería tener, más allá del palpable chachondeo que exuda el montaje.

En el proceso de vestido del reportaje, que podríamos definir como un embutido de liebre al que se le añaden porciones de gato para darle más consistencia, Holmes incorpora el relato de otro complot presumiblemente difundido, asimismo, por Addonuia: directores de cine franceses y americanos reconstruyeron plazas y calles sirias en Qatar y las llenaron de extras, que simulaban ser contestatarios, todo ello filmado con teléfonos móviles. ¿Le suena a usted esta historia? Con otros protagonsitas fue aireada por medios occidentales el pasado mes de agosto, cuando los rebeldes libios entraron en Trípoli: la Plaza Verde había sido reconstruida como un plató de televisión de Qatar y se llenó de extras para hundir la moral de los gadafistas y acelerar la caída de la ciudad.

Por entonces, por estos pagos hubo muchos que se creyeron la hazaña y la reivindicaron orgullosamente. Y más allá, error disparatado en el calor de los hechos,  incluso  la BBC, confundió una manifestación en la India, agitando banderas de se país, como si hubiera sucedido en la misma Plaza Verde de Trípoli:

Si todo esto fue válido para Libia, ¿por qué no en el frustrado trasunto sirio? Al fin y al cabo, el mismísimo Fiscal de la Corte Penal Internacional, Moreno Ocampo dio pábulo total y absoluto a la delirante noticia,  de que el dictador libio había comprado containers de Viagra para sus tropas, a fin de que violaran masivamente a las mujeres de los rebeldes:

Pero ni siquiera hace falta ir tan lejos para encontrar ejemplos de la facilidad con que la prensa occidental puede caer en las mixtificaciones más groseras con sorprendente candidez, y sin que nadie se tome la molestia de denunciarlo, ni siquiera en un triste post, en algún perdido rincón de la blogosfera.

A principios del mes de febrero, la cadena iraní Press TV pasó un reportaje sobre las mujeres ninjas en Irán. En Occidente, algunos medios se hicieron eco del asunto explicando el por qué de lo que parecía un extraño fenómeno socio-deportivo: “En la actualidad, unas 24.000 personas practican ninjitsu en Irán, un país de algo más de 70 millones de habitantes” –escribía Quique Peinado para lainformación.com. Y continuaba:

“La práctica del deporte por parte de las mujeres iraníes tiene sus restricciones, sobre todo en cuanto a la vestimenta. La obligatoriedad de vestir el hiyab les ha ocasionado problemas serios en competiciones internacionales: por ejemplo, la FIFA prohibió a la selección de fútbol jugar la clasificación para los Juegos Olímpicos de 2012 por sus velos. La ‘represión’ externa se une a la que reciben en su propio país. No les está permitido vestir licra, ni jugar sin velo si hay hombres en la grada, ni siquiera ser entrenadas o acompañadas en los viajes por hombres.

Ante tanto impedimento, y a pesar de que la educación física está bastante extendida en las escuelas para las mujeres, su capacidad para llegar a ser deportistas de alto nivel está muy limitada. Por ejemplo, la selección nacional de voleibol, que destacaba en Asia, fue retirada de las competiciones internacionales ante la imposibilidad de encontrar una entrenadora para el equipo. En los Juegos de Atenas 2004, sólo participó una iraní; en Pekín’08, tres, por 53 hombres.

Aun así, la práctica del deporte sirve como forma de autoafirmación y poder para las mujeres. Y, por encima de todos los deportes, las artes marciales. Por su capacidad de proporcionar fuerza y seguridad y por lo bien que casan con las limitaciones en la indumentaria, los deportes de contacto orientales emergen en Irán. Una de las tres olímpicas en Pekín’08 era la taekwondista Sara Khoshjamal Fekri. El deporte en el que más destacan internacionalmente las iraníes es el wushu: un arte marcial chino en el que son una potencia internacional”.

Por esas mismas fechas, la venerable revista Time publicaba también un reportaje fotográfico sobre el gimnasio que había msotrado el documental de Press.TV. Era una pieza con las lógicas connotaciones irónicas, pero amable en su fondo y su forma.

Hasta que, un par de semanas más tarde,The Telegraph decidió sacarle un rendimiento extra a la noticia dándole unas cuantas vueltas de tuerca. Y así, tomando como punto de partida el mismo reportaje de la misma escuela o gimnasio de Ninjutsu femenino en Irán, la noticia quedó vestida de la siguiente forma; comenzando por el titular:

Irán entrena a ninjas femeninas como potenciales asesinos – Tres mil mujeres iraníes que están siendo entrenadas como guerreros dicen que utilizarán sus habilidades en artes marciales para defender su país, si fuera necesario (…) Una de las luchadoras que está siendo entrenada desde hace unos trece años dice: “Nuestro objetivo es potenciar [el valor de la mujer iraní, y si surgen problemas, nos declaramos resueltas a defender nuestra tierra musulmana”.

A continuación, con la misma receta de gato por liebre de Holmes, el desconocido autor de la crónica de The Telegraph enlazaba con el peligro que representan para Occidente las armas de destrucción masiva que, presuntamente, desean fabricar los iraníes. Pocos días después, dos cadenas de televisión en España hacían breves referencias a las mujeres ninjas iraníes como parte de una supuesta unidad de elite entrenada por el gobierno de Teherán para cometer sabotajes y asesinatos. Ni media línea dedicada a las decenas de gimnasios que en Occidente imparten las enseñanzas del Bujinkan Budō Taijutsu, en total legalidad, y sin más intención perversa que recrear un noble arte marcial histórico, con todos sus ritos, armas y habilidades.

En definitiva, parece que regresamos a aquellos tiempos de las esperpénticas mixtificaciones de Leo Taxil, cuya figura era glosada en las facultades de Ciencias de la Comunicación entre sonrisas y comentarios incrédulos de los estudiantes.

Los inventos y exageraciones de Leo Taxil sobre la Francmasonería y la Iglesia católica tuvieron una aceptación masiva entre el público crédulo de toda Europa. Años después de que su autor admitiera públicamente y por propia iniciativa que todo había sido obra de su delirante fantasía, las historias publicadas durante años siguieron siendo repetidas como dignas de crédito

La infantilización de la noticia, como grado extremo de la banalización informativa, nunca ha dejado de existir, es cierto. Y se sigue estudiando en las aulas y explicando en los textos especializados, desde las manipulaciones descaradas de William Randolph Hearst en la prensa escrita de fines del siglo XIX, a los inventos para justificar la invasión de Irak en 2003, usando la tele como amplificador, y pasando por el pánico causado por Orson Wells con su retransmisión radiofónica de La guerra de los mundos, en 1938.

Lo que llama la atención es que gracias a internet el hoax infantilizado haya saltado las vallas de los espacios en los que siempre ha tenido acomodo, extendiéndose indiscriminadamente entre todo tipo de publicaciones. Parece que en muchas redacciones se están armando un lío entre la necesidad de transmitir velozmente la noticia a través de internet, la necesaria vista gorda con los numerosos “semivoluntarios” que colaboran con la gran prensa comercial desde sus blogs y redes sociales -siempre muy mal pagados- y la búsqueda de primicias donde sea, en cualquier rincón de las redes sociales. Hecha la apuesta por la información masiva en perjuicio de la selección profesional de calidad, ahí están los resultados.

El problema es: ¿Podemos seguir confiando en la información de los medios de comunicación en un momento tan delicado como el que vivimos, cuando los datos reales resultan más vitales que nunca para evitar la catástrofe, para entender los riesgos de una guerra desastrosa para todos, las consecuencias indeseadas de un embargo mal planteado que está disparando el precio de los combustibles, y la inflación, para entrever cómo se puede salir de la crisis y quién está jugando con las cartas marcadas?

Eurasian Hub

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