El pasado mes de junio, desde Eurasian Hub hacíamos mención a la química que parecía existir entre Putin y Netanyahu. Ahora la chispa salta entre Putin y Erdoğan. No es la primera vez que eso ocurre, dado que en relación a la UE, Turquía debía cumplir el papel de colector energético con respecto al gas y petróleo procedentes de Asia Central y Rusia. Sólo por ello, Ankara y Moscú fueron estrechando relaciones. Pero había más: las ofertas rusas de incluir a Turquía en las franquicias de armamento de alta tecnología; la estabilización conjunta del Cáucaso, meridional y septentrional. El apoyo ruso a la presencia turca en Asia Central, sobre todo a partir de 2014. ¿Es de extrañar que Turquía se escore cada vez más hacia Oriente?¿Podría castigar Bruselas a Erdoğan por esta actitud?¿Podría prescindir la UE del volumen de negocios que mantiene con Turquía y de su apoyo en puntos críticos, como Siria, aunque Ankara decida ir más a su aire en relación a Rusia, Irán o los Estados Unidos?
Reproducimos, a continuación procedente de Milliyet y traducido y publicado por PressEurop
Erdogan hace guiños al club de Shanghai
El viernes 25 de enero, Erdogan volvió a hablar de este asunto en la misma cadena. Pero esta vez, no bromeaba cuando afirmó que consideraba que esta hipótesis era algo “serio” y que podría ser una “intención”. Así, recordó lo que le había dicho a Putin y quiso que se entendiera que se planteaba seriamente la posibilidad de abandonar el objetivo de la Unión Europea y de adherirse a la OCS. Precisó que Turquía compartía valores comunes con los países miembros de una organización que resultaba ser una alternativa a la UE y afirmó: “El grupo de los cinco de Shanghai es mejor y más fuerte…”.




