“Cambistas”, “prestamistas” y “estado-unidenses”

summers Lawrence Summers

Summers ha decidido no luchar por el puesto de presidente del Sistema de la Reserva Federal

Sobre la importancia de este acontecimiento desde el punto de vista de la distribución de las fuerzas dentro de la élite financiera mundial

Mijail JazinWorldcrisis.ru, 16 de septiembre, 2013

Traducido del ruso por Arturo Marián Llanos

A veces sí que es útil leer las noticias. Esta mañana me desperté, miré en internet ¡y vaya! Qué veo: “El ex consejero principal del presidente de los EE.UU. Barack Obama para los asuntos económicos, ex ministro de finanzas Lawrence Summers ha retirado su candidatura para participar en las elecciones del presidente del Sistema de la Reserva Federal de los EE.UU. Barack Obama ha aceptado la renuncia de Larry Summers, transmite agencia Reuters.

“El proceso que sigue a la presentación para que el congreso confirme la candidatura será una prueba demasiado dura, lo que no será bueno para el Sistema de la Reserva Federal, administración de los EE.UU. y, en última instancia, para la recuperación de la economía del país”, – escribió Lawrence Summers en la carta explicativa enviada a Barack Obama.”

¿Por qué este comunicado me pareció tan importante? El caso es que, tal y como ya he escrito en múltiples ocasiones, tras el “asunto Strauss-Kahn”, la élite financiera mundial se ha dividido en tres grupos principales: los “cambistas” (también llamados “los Rothschild” – N. del T.), quienes están interesados en la aparición de nuevas zonas independientes de divisas (para desbancar al dólar como la divisa de reserva principal – N. del T.) y pretenden obtener el estatus del centro único de cambio entre las zonas; los “prestamistas”, también llamados la “Finintern”, quienes están interesados en conservar el sistema financiero mundial unido (y al que hasta ahora han estado controlando); y los “estadounidenses” – aquel segmento del sistema financiero mundial que está asentado sobre la base estrictamente norteamericana y quiere convertir la emisión del Sistema de la Reserva Federal  en el instrumento exclusivamente de apoyo a la economía de los EE.UU.

La lucha entre ellos se lleva a cabo en múltiples direcciones, pero el combate principal era por el puesto del dirigente del Sistema de la Reserva Federal. El caso es que los “prestamistas” tenían tres fuentes de ingresos: las transacciones del capital a las regiones sin impuestos con el máximo porcentaje de interés (a través de los canales internos de las estructuras financieras transnacionales), el control sobre las regiones sin impuestos (“paraísos fiscales”) y la emisión del Sistema de la Reserva Federal (en menor medida también de otros bancos centrales bajo su control). Y en todas estas tres direcciones en los últimos años fueron asestados duros golpes.

En particular la legislación fiscal fue endurecida (ahora hay que pagar los impuestos casi en todos lados según el lugar donde se obtengan los beneficios), fue endurecido el control sobre los “paraísos fiscales”, y, aunque de momento, parece ser, que los “prestamistas” han logrado evitar la “tasa Tobin”, la administración del presidente de los EE.UU. puso bajo su control el Sistema de la Reserva Federal. Esto último se logró hacer sin las revoluciones en materia de cuadros: después del “asunto Strauss-Kahn” todos los funcionarios del Sistema de la Reserva Federal han comprendido que una conducta “incorrecta” podría acabar en la amistad con las sirvientas demasiado lanzadas. O, como en el caso del candidato al puesto de dirigente del Banco Central de Israel, con el repentino intento de llevarse sin pagar algún artículo de la tienda duty-free.

Para los “prestamistas” comenzaron los días negros, porque por sí misma la infraestructura de sus bancos y otras instituciones financieras es deficitaria – la infraestructura, los altos sueldos y la demostración del poder se come mucho dinero. Y como está claro que en las condiciones de la crisis de la deuda ya no es factible pensar en la disminución de los impuestos, se planteó la cuestión de devolver el control sobre el Sistema de la Reserva Federal. Y muy pronto fue elegido el candidato para este puesto por los “prestamistas”Larry Summers, primero subsecretario y luego secretario de la Tesorería de los EE.UU. (ministro de finanzas) con Bill Clinton, coordinador de la privatización rusa (con la que sacó bastante beneficio personal), hombre con una reputación muy discutida y de conocidas opiniones. Así que comenzó la campaña para promoverlo a este puesto.

Los interesados la pueden estudiar por su cuenta, todos los materiales están en internet; yo tan solo destacaré un interesante detalle. El caso es que aunque Summers fue el principal consejero en economía de Obama en los primeros años de su mandato, se fue todavía antes de las elecciones. Después de éstas de entre los funcionarios de la Casa Blanca fueron despedidos prácticamente todos los partidarios influyentes de los “prestamistas”. Por primera vez en muchos decenios los bancos Goldman Sachs y J.P. Morgan dejaron de controlar  la política económico-financiera de los EE.UU.

Fue un paso natural tras el “asunto Strauss-Kahn”, cuando se planteó directamente la cuestión sobre quién se salva a costa de quién: ¿los “prestamistas” a costa de los EE.UU. o los EE.UU. a costa de los “prestamistas”? ¿Pero cómo llevar al hombre adecuado al puesto de dirigente del Sistema de la Reserva Federal, y además cubrirlo en la Casa Blanca para que no siguiera el destino de Strauss-Kahn? Entonces pensé que la variante más sencilla consistía en chantajear a Obama con la amenaza de organizar el colapso financiero antes de las elecciones transitorias de 2014, después de lo cual los republicanos obtendrían el control sobre las dos cámaras del Congreso, y el destino tanto de Obama, como de todo el equipo político y de negocios que está detrás de él quedaría decidido.

Claro que no poseo la información reservada acerca de los vaivenes en la Casa Blanca. Tampoco creo que en los Estados Unidos existan muchos que lo sepan, no es el tipo de información que se suele compartir. Pero algunos datos indirectos demuestran que la presión ejercida sobre Obama fue creciendo, y el ejemplo más evidente lo tenemos en la historia con Siria. No voy a entrar en detalles, pero la esencia del conflicto es que los “prestamistas” desean el ataque contra Siria, aunque Obama está en contra. Los interesados pueden analizar cómo Obama se retorcía cual culebra en la sartén, para no permitir el ataque, y cómo fue apoyado por los republicanos (quienes en este caso aparecen, al igual que Obama, como los partidarios del partido “estadounidense” ya descrito), pero toda esta historia demuestra la magnitud  del enfrentamiento.

Y en este momento el propio Summers se retira del concurso… Lo cual elimina la posibilidad de chantajear a Obama – a lo mejor no le importaría nombrar a Summers, pero como éste ha renunciado… Para los “prestamistas” será difícil, por no decir imposible preparar a otro candidato de igual valor (y la misma valentía, por no decir desfachatez). Lo que significa que han encajado el golpe, tal vez crítico. Así que se puede decir que la cuestión de la conservación del sistema mundial, basado en el dólar, se plantea en toda su amplitud.

Queda la pregunta acerca de los motivos que han movido a Summers a actuar de esta manera. Tal vez le han recordado alguna “historia con la sirvienta” (por ejemplo, un caso demostrado de obtención de beneficio personal a partir de la privatización de algo concreto en Rusia), tal vez simplemente le han asustado – pero su insinuación acerca de las votaciones en el Congreso apunta más bien al primer variante. En todo caso la renuncia “voluntaria” de Summers (las comillas figuran porque todos los que lo conocen aseguran que se trata de un hombre extraordinariamente vanidoso que no va a renunciar a un alto cargo por su propia voluntad) indica que recibió unas presiones muy fuertes.

Y para terminar, porque todo esto es tan extraordinariamente importante para nosotros. El asunto está en que toda la élite rusa, formada en los años 90 – 2000 estaba orientada hacia la por entonces unida “Finintern”. Pero después del “asunto Strauss-Kahn” se produjo una división fundamental: aquellos a los que se puede llamar la “Familia” (clan ligado a Yeltsin, artífices de la privatización, llevada a cabo bajo la supervisión de la pareja Clinton – N. del T.) y los “liberales” continuaron su relación con la “Finintern”, algo mermada, mientras que los “silovikí” (de las “estructuras de fuerza”, los que controlan las fuerzas de seguridad del Estado – N. del T.) y los “patriotas” se han pasado a los “cambistas”. Lo cual se ve perfectamente en el ejemplo con el desarrollo de la Unión Aduanera – mientras el asunto estaba en manos del “patriota” Gláziev  todo iba bien, pero en cuanto le sustituyeron por el “liberal” Jvostenko, bajo la supevisión de Shuválov, de la “Familia”, todo se paralizó. Pero para los “cambistas” que ahora están luchando activamente contra la “Finintern” es de fundamental importancia crear dentro del espacio eurasiático una zona de divisa independiente – por lo que los partidarios de la “Finintern” han de ser eliminados.

Actualmente la lucha se desarrolla con éxito cambiante. Los “liberales” han rechazado los intentos de arrebatarles el Banco Central y se han apoderado del control del Tribunal de Cuentas. Al mismo tiempo los de la “Familia” han perdido la amistad con los “cambistas” y no han podido impedir el acuerdo BP – Rosneft (aunque pusieron todo su empeño), y también la historia con Uralkali (pleito con Bielorrusia por el potasio – N. del T.) ha asestado un fuerte golpe a su imagen. Aunque en este caso también intentaron utilizar el asunto para destruir a la Unión Aduanera. Pero el serio golpe a la “Finintern” demostrado con el caso de Summers permite suponer que sus agentes en Rusia próximamente lo van a pasar muy mal. Lo cual nos brinda la posibilidad de liberarnos, por fin, de la dependencia neocolonial de las estructuras financieras internacionales.

 

Mijail Jazin (n.1962, Moscú) es economista y publicista ruso. En los años 1997-2001, junto con Oleg Grigóriev y Andrei Kobiakov, ha elaborado la teoría de la crisis actual. En colaboración con Andrei Kobiakov ha publicado el libro El ocaso del imperio del dólar y el fin de la pax americana (Ed. Veche, Moscú, 2003)

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