Desorden sin fin en Libia

Libia_junio_2013

Bengasi: un manifestante empuña su pistola durante las protestas contra Escudo de Libia, 8 de junio, 2013 (AFP/AFP/Getty Images)

Los graves estallidos de violencia en Libia provocan una crisis política

Los enfrentamientos entre fuerzas oficiales y manifestantes armados que causaron 31 muertos en Benghazi desembocaron en la renuncia del jefe del Estado Mayor, quien comandó en persona la represión contra los civiles

Tiempo Argentino, 10 de Junio, 2013

Los enfrentamientos ocurridos en la ciudad de Benghazi dejaron un total de 31 muertes y provocaron la renuncia del jefe del Estado Mayor del Ejército libio, Yussef el Mangouch. El funcionario abandonó su cargo después de que el Parlamento del país africano aprobara su dimisión, con 117 votos a favor entre un total de 137 legisladores.
La renuncia de El Mangouch se dio tan sólo un día después de que Benghazi se convirtiera nuevamente en escenario de violentos choques entre manifestantes –algunos armados por las fuerzas del gobierno– y una milicia que opera con aprobación del Ministerio de Defensa. Los representantes del grupo movilizado reclamaban la disolución de las milicias que se formaron en la lucha contra el fallecido Muammar Khadafi. Su propuesta, al igual que la del gobierno, es que abandonen las armas o se integren al Ejército regular.

Los manifestantes se reunieron cerca de la sede de la brigada Escudo de Libia [Escudo de Libia, es en realidad una coalición de milicias. Nota de EuHu]. Tras varias horas de enfrentamientos entre ambas facciones, fuerzas militares especiales llegaron hasta el lugar para ocupar el complejo bajo las órdenes de El Mangouch. En la operación, las tropas oficiales perdieron cinco hombres pero lograron poner fin a los combates.

La maniobra comandada por el ahora ex jefe del Estado Mayor del Ejército libio provocó diversas críticas y su posterior renuncia. En las últimas semanas, muchos oficiales habían protestado contra El Mangouch por presuntos casos de corrupción y por no ejercer su autoridad sobre los milicianos. A eso se sumó la elevada cifra de víctimas fatales durante el incidente, que según diversas fuentes médicas llegó a 31. Además, hubo 55 heridos, muchos de ellos de gravedad.

El clima de tensión también se trasladó hasta Trípoli, la capital del país africano. Ayer, miles de personas se volcaron a las calles para protestar contra todo tipo de manifestaciones armadas o poderes tribales. Los manifestantes portaban carteles que decían: “No a las armas ilegales”. Los organizadores de la protesta aseguraron que los habitantes de la capital trabajarán por la expulsión de todos los grupos tribales o ideológicos diferentes al Ejército.

La violencia desplegada en el país generó preocupación al interior del gobierno provisional libio, que ayer decretó tres días de luto y abrió una investigación sobre los choques armados del sábado, cuyos resultados serán públicos en las próximas semanas. El primer ministro Ali Zidan dijo que los sucesos eran “tristes y dolorosos”, y llamó a los habitantes a que sean cautelosos y pacíficos.

Benghazi, ciudad portuaria que jugó un importante papel en el levantamiento contra el antiguo régimen, vivió varios enfrentamientos con milicias locales desde la salida del poder de Khadafi. Además, fue el escenario del ataque a una misión estadounidense que terminó con la vida del embajador Chris Stevens (ver aparte).
Ese hecho, junto con los episodios de violencia registrados el pasado sábado, deja en evidencia el caos de seguridad e inestabilidad política reinante en Libia, a más de un año y medio desde que el antiguo gobernante Muammar Khadafi fuera derrocado tras un largo levantamiento popular ayudado por la intervención de la OTAN. «
Efe y dpa

Una ciudad siempre en llamas

El 11 de septiembre del año pasado se produjo el asalto al consulado estadounidense en Benghazi, que provocó la muerte de varias personas, entre ellas el embajador Christopher Stevens.

Ese día, varios manifestantes se congregaron frente al lugar y fueron reprimidos brutalmente por los agentes de seguridad. En respuesta a los ataques recibidos, varios milicianos armados incendiaron el complejo. En ese momento, la por entonces embajadora de la ONU de los EE UU, Susan Rice, sostuvo que la manifestación en el consulado se produjo por el malestar que causó la película “La Inocencia de los Musulmanes”, un film considerado anti-islámico y producido en EE UU que ridiculizaba al profeta Mahoma. Luego se supo que el ataque fue organizado de antemano y realizado por un grupo extremista que aseguró que en el consulado existía un centro de detención. Después de sus declaraciones, Rice fue cuestionada duramente por los republicanos. Sin embargo, la semana pasada el presidente Barack Obama decidió ascender a la funcionaria y la nombró como su nueva asesora de Seguridad Nacional.

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