Erdogan hace guiños al club de Shanghai

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El pasado mes de junio, desde Eurasian Hub hacíamos mención a la química que parecía existir entre Putin y Netanyahu. Ahora la chispa salta entre Putin y Erdoğan. No es la primera vez que eso ocurre, dado que en relación a la UE, Turquía debía cumplir el papel de colector energético con respecto al gas y petróleo procedentes de Asia Central y Rusia. Sólo por ello, Ankara y Moscú fueron estrechando relaciones. Pero había más: las ofertas rusas de incluir a Turquía en las franquicias de armamento de alta tecnología; la estabilización conjunta del Cáucaso, meridional y septentrional. El apoyo ruso a la presencia turca en Asia Central, sobre todo a partir de 2014. ¿Es de extrañar que Turquía se escore cada vez más hacia Oriente?¿Podría castigar Bruselas a Erdoğan por esta actitud?¿Podría prescindir la UE del volumen de negocios que mantiene con Turquía y de su apoyo en puntos críticos, como Siria, aunque Ankara decida ir más a su aire en relación a Rusia, Irán o los Estados Unidos?

Reproducimos, a continuación procedente de Milliyet y traducido y publicado por PressEurop

Erdogan hace guiños al club de Shanghai

Sami KohenMilliyet, estambul, 31 enero 2013
Durante una entrevista el pasado mes de julio en la cadena de televisión turca Kanal 24, el primer ministro Recep Tayyip Erdogan hizo alusión a una conversación que mantuvo con Vladimir Putin en todo de broma. El presidente ruso bromeó al preguntarle “¿Pero por qué le sigue interesando Europa?”. Y el primer ministro le respondió, “de broma”, como precisa: “Pues entonces, intégrennos en la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y así nos olvidamos de la Unión Europea”.

El viernes 25 de enero, Erdogan volvió a hablar de este asunto en la misma cadena. Pero esta vez, no bromeaba cuando afirmó que consideraba que esta hipótesis era algo “serio” y que podría ser una “intención”. Así, recordó lo que le había dicho a Putin y quiso que se entendiera que se planteaba seriamente la posibilidad de abandonar el objetivo de la Unión Europea y de adherirse a la OCS. Precisó que Turquía compartía valores comunes con los países miembros de una organización que resultaba ser una alternativa a la UE y afirmó: “El grupo de los cinco de Shanghai es mejor y más fuerte…”.

La posición ambigua de la UE

Aunque estas declaraciones se realizaron de prisa y corriendo en un plató de televisión, reflejan claramente los sentimientos e incluso las intenciones del primer ministro sobre esta cuestión. Por lo tanto, la primera alternativa en la que piensa un Erdogan desanimado por el proceso de adhesión a la UE es este grupo de los “cinco de Shanghai”, que se convirtieron en “seis” en 2001 (Rusia, China, Kazajistán, Uzbekistán, Kirguizistán y Tayikistán). Esta organización favorece la cooperación entre estos países en diversos ámbitos, como en seguridad, energía, comercio y política. Turquía no posee el estatus de observador, pero acaba de recibir el de “socio de diálogo”.

El primer ministro señala que su país podría adherirse a la OCS al mismo tiempo que Pakistán y la India. Esta salida de Erdogan puede que sea una forma de mostrar su enfado con el fin de obligar a la UE a que ponga fin a su ambigüedad y se decida con respecto al proyecto de adhesión turca. Esto también demuestra, con más razón si la UE no avanza en este asunto, que Erdogan está más que decidido a situar este proyecto de adhesión a la OCS entre las principales prioridades de la política exterior turca.

¿Hay otra alternativa mejor que Europa?

Como es evidente, se trata de un asunto sobre el que habrá que reflexionar y debatir, puesto que tendría como consecuencia un cambio de rumbo para una Turquía que daría la espalda a Occidente miraría hacia Oriente y que entonces se encontraría en una situación inédita, tanto interna como externamente. Queda por saber si Rusia y China querrían que Turquía, miembro de la OTAN, se uniera a su organización. Y en caso afirmativo, si la OTAN aceptaría a su vez esta situación.

La verdadera cuestión es saber si la OCS constituye realmente una mejor alternativa para Turquía. Sobre todo porque la UE, a pesar de la crisis que atraviesa hoy, sigue siendo superior en toda una serie de aspectos, como los valores democráticos y la integración económica. Si bien es cierto que para Turquía puede ser útil desarrollar colaboraciones con organizaciones como la OCS en el contexto de su ambiciosa política exterior, conviene que mida bien las consecuencias a las que podría enfrentarse si para realizarlo tuviera que dar la espalda a Occidente. Parece que el asunto ahora no es ninguna broma…

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