Hipótesis para tres asesinatos

FRANCE-CRIME-KURDS-TURKEY

A la izquierda: Sakine Cansız, recientemente asesinada en París, junto al mítico líder del PKK, Abdullah Öcalan, encarcelado en Turquía desde 1999. Las interpretaciones más habituales sobre este turbio asunto suelen volver sobre las hipótesis usuales en procesos de negociación de gobiernos con activistas armados, según las cuales, las alas más radicales y disidentes de esos grupos, los servicios de inteligencia de los gobiernos, o las formaciones ultras, intentan evitar que los contactos lleguen a buen puerto. Sin embargo, esa apreciación, políticamente correcta, olvida dos cosas. Primera, que las negociaciones entre el PKK y Ankara estaban monitorizadas, por el MIT, el poderoso servicio de inteligencia, desde la parte turca. Si ellos llevaban el control del proceso, resulta difícil de creer que se metieran un gol en propia puerta,   cometiendo los asesinatos de París. De otra parte, la negociación se enmarca en los problemas que le han  surgido a Turquía en la frontera con Siria, tras a la aparición del protoestado kurdo controlado por el PYD, una filial del PKK, asunto del que ya se ha escrito en varias ocasiones en Eurasian Hub. Por lo tanto, es irreal ensimismarse en un análisis de una negociación Ankara-PKK como si ésta tuviera lugar en 2010 y las dos partes estuvieran solas frente a frente.

Las hipótesis que ofrecemos aquí, publicada originariamente en el diario turco Hurriyet está respaldada por  Al Arabiya News, una publicación saudí. Lógicamente, turcos y saudíes prefiere descargar responsabilidades en el régimen de Bashar al Assad. Eso no quiere decir que la tesis sea automáticamente errónea, aunque, de entrada, sea abiertamente partidista. Por el momento, ha sido detenido como sospechoso el chófer kurdo de Sakine Cansiz.; lo cual no invalida la participación de terceros en el atentado. Las investigaciones y  el misterio continúan.

Los asesinatos de París contra el PKK: posibles escenarios

Por Murat Yetkin, 12 de enero, 2013

Traducción: Javier Romero

El asesinato de tres miembros del ilegalizado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en el centro de información del Kurdistán de París el 9 de enero ha dominado la política turca, provocando temores de que el ataque fuera un sabotaje contra el proceso puesto en marcha por el gobierno para hallar una solución pacífica para el prolongado problema kurdo de Turquía.

Hasta ahora no hay evidencias sólidas de que el asesinado de tres miembros femeninos de la organización fuera resultado de una disputa interna del PKK o una “provocación” contra las conversaciones, como ha comentado el primer ministro turco Tayyip Erdoğan. No obstante, tiene todos los elementos, y más, de un thriller político conspirativo.

Está el motivo político: con el fin de detener una lucha que ha costado más de 40.000 vidas hasta el momento, el gobierno mantiene conversaciones con el encarcelado líder (Abdullah Öcalan) de una organización guerrillera que ha realizado ataques durante las últimas tres décadas para arrancar la formación de un país de un estado de la OTAN (Turquía).

Una de las mujeres asesinadas, Sakine Cansız, es miembro fundador del PKK. Durante un período del pasado, tomó partido en una disensión interna (el asunto Vejin) que se saldó en 1991 con el asesinato de su prometido, Mehmet Şener, por parte de la facción victoriosa, la de Öcalan, aparentemente con la ayuda de la inteligencia siria, que en aquel entonces protegía al PKK. Tras realizar una “autocrítica” siguiendo los rituales estalinistas de la organización,  Cansız fue ascendida a jefe de la sección alemana. Recientemente, sus responsabilidades fueron ampliadas para incluir también Francia. Algunos informes afirman que Cansiz formaba parte del reducido grupo  que controlaba el dinero del PKK en Europa (se estima que de 4 a 5.000 millones de euros al año), con supuestos vínculos con el tráfico de drogas y con la extorsión a trabajadores de origen kurdo, según informes de la inteligencia turca y del departamento del Tesoro estadounidense.

La otra mujer asesinada, Fidan Doğan, era la única de las tres que no tenía ninguna ficha policial, y colegimos por las declaraciones del presidente francés François Hollande que estaba en conversaciones con Hollande y con otras figuras políticas de Francia (país que también es miembro de la OTAN) en calidad de portavoz de la sección francesa del auto nombrado Congreso Nacional Kurdo del PKK. Se ha estimado que para matar a las tres mujeres se emplearon una pistola o pistolas del 7,65mm (un calibre pequeño y común), y que se dispararon 10 balas, todas contra los cuerpos de las víctimas, probablemente empleando silenciadores, o silenciando los disparos  de algún modo, pues nadie pudo oírlos.

El atacante o atacantes simplemente cerraron la puerta tras de sí y se marcharon caminando sin que exista evidencia alguna de que forzasen la entrada.

Escenario: asesinato

El primer escenario consideraría cómo se llevaron a cabo los asesinatos. Las cámaras de la policía revelarán la verdad, y mostrarán si eran intrusos; no obstante, también podría haber pasado que los atacantes estuvieran sentados en el Centro de Información situado cerca de la Gare du Nord y llamaran a Cansiz y a Fidan por medio de Leyla Söylemez, (la tercera víctima, según un analista de seguridad de Ankara) para que informasen de las conversaciones que estaban teniendo lugar entre el gobierno turco y Öcalan, tal vez diciendo que había una carta “del mando”. Fue entonces cuando el pistolero mató a las mujeres y se marchó a pie. El hecho de que dejara atrás los casquillos demuestra que o bien no eran profesionales, o lo eran en extremo, pues quizás querían dejar un rastro balístico para poner a los investigadores sobre la pista de otros ataques llevados a cabo con la misma arma, o armas.

Este escenario no implica necesariamente que se tratase de una lucha interna del PKK, pero sí implica que el asesino –o los asesinos- y las víctimas se conocían entre sí.

El segundo escenario o paquete de escenarios trata de quién podría haber matado a un grupo de influyentes miembros del PKK en medio de conversaciones para detener el derramamiento de sangre en Turquía.

Podría muy bien haber sido otra lucha intestina, pero de ser así, esta vez la causa de disensiones podría ser las conversaciones con el gobierno, lo cual podría resultar en el nacimiento en el interior del PKK de una nueva y más radical organización. A juzgar por experiencias pasadas de los años 90, en el seno del PKK y el partido Paz y Democracia (BDP) centrado en la resolución del problema kurdo, se tiende a sospechar de las fuerzas de seguridad turcas. Pero esta vez, Erdoğan tiene más o menos firmemente el control de los aparatos del estado, y la inteligencia turca (el MIT) ya ha comenzado su propia investigación, en cooperación con su equivalente francés (la DGSE). Otra alternativa sería una operación de servicios secretos, probablemente empleando a infiltrados en el interior del PKK para que parezca una lucha interna en el seno de la organización que podría llegar a perjudicar las conversaciones.

Teorías conspirativas

Realmente resultaría una sorpresa tremendamente grande si el servicio secreto de algún país de la OTAN, en especial los de los EE.UU. o de los países de Europa occidental, se hubiera visto implicado. Ni Francia ni ninguno de sus aliados desearían importar una lucha armada desde Oriente Medio a las calles de Europa occidental.

Los rusos hubieran sido un buen candidato en el pasado reciente, pero después de que Gazprom y otros gigantes rusos comenzaran a invertir en Irak, también ellos han comenzado a preferir estabilidad en la región. Por tanto, también resultaría una sorpresa si hubieran estado implicados.

Israel siempre es una de las estrellas de las teorías conspirativas de la región, en especial ahora que Turquía e Israel no tienen buenas relaciones, y además a Israel podría serle estratégicamente favorable la creación de un estado no-árabe entre Irán y ellos, además de reforzar a dos grandes estados como Turquía e Irak. Pero al MOSSAD le sería difícil –por no decir imposible- implantar agentes en el PKK durante períodos de tiempo prolongados.

Pero existen otros dos estados en la región participantes en el juego kurdo que no verían con buenos ojos que Turquía se deshiciera del problema del Kurdistán, pues ello redundaría en paz interna y en una economía más competitiva. A Irán, y en especial a la inteligencia siria, no les resultaría difícil situar agentes kurdos en el interior del PKK, dado que hay kurdos de origen turco, iraní, iraquí y sirio en el PKK. Pero también resulta lógico preguntarse si Irán querría añadir más problemas a los que ya tiene con los EE.UU. y con Israel.

Lo cierto es que, la facción más dura del PKK, la cual se opone abiertamente a las conversaciones, es dirigida por un kurdo sirio, Fehman Hussein, y por Bahoz Erdal. Los simpatizantes del PKK en Siria combaten en apoyo de las fuerzas de Bashar al-Assad, y también ha de tenerse en cuenta de que Damasco está muy enojado tanto con Ankara como con París, dado que éstos están prestando importante apoyo a la oposición siria.

Pero todo esto son escenarios especulativos, y será la policía francesa quien nos tendrá que explicar el fin de la historia, si es que hay uno.

* Este artículo fue publicado en Hurriyet Daily News el 12 de enero de 2013.

Murat Yetkin es en la actualidad editor en jefe de Hurriyet Daily News y columnista de Radikal, una publicación turca. Es comentarista político sobre asuntos turcos y del Medio Oriente. Anteriormente había trabajado para el servicio mundial de la BBC y para la AFP. Pueden seguirle en twitter: @MuratYetkin2

Anuncios