Buscar piso en Beijing

chinese_real_estate_bubble1

Presentamos el blog de Antonio Broto, periodista de la Agencia EFE con una veteranía de más de diez años en Beijing.  El autor “defiende una desdramatización de China, noticias diferentes y un conocimiento más profundo de este país a través de la experiencia cotidiana. Frente a “muchos periodistas que vienen aquí a cubrir la caída del régimen comunista”, el autor de Chinochano defiende un periodismo más neutral y menos intervencionista” [de la entrevista concedida a ZaiChina] Como muestra de su estilo y de esa información que brinda, muy difícil de obtener en cualquier otro lugar, ofrecemos un post de hace un par de semanas. Os animamos a que paséis unas cuantas horas aprendiendo mil y una historias de la realidad china.

Te voy a poner un pisito (redux)

Chinochano,  Beijing, 9 de enero, 2013

Como os llevo contando en muchos posts, demasiados, de las últimas semanas,me he mudado de piso tras cuatro años de sedentarismo. Dado que ello me obligó a pasar varios días mirando vivienda y examinando la situación del mercado inmobiliario de esta ciudad antes conocida como Cambaluc, creo que es un buen momento para hacer una nueva revisión del post que hace años escribí sobre la búsqueda de casa en Pekín. Muchas cosas de aquel post aún sirven, si llegáis nuevos a la ciudad echadle una ojeada también, pero en seis años otras han cambiado (los precios, sobre todo) y se pueden mencionar en este nuevo post, que es posible que sirva para otras ciudades de China e incluso de otros países, ¡el drama de las mudanzas es universal!

Lo primero que os recomiendo es que tengáis muy en cuenta la fecha en la que os decidís a mover de un piso a otro. El mes de diciembre, como he hecho yo, no es precisamente el más indicado para deambular de calle en calle en busca de un techo, y menos en este invierno que estamos teniendo, con mínimas de hasta 17 bajo cero… Aunque, por otro lado, la ventaja que tiene buscar por estas fechas es que podrás comprobar una cosa muy importante de las casas, si la calefacción es buena y si las ventanas están bien aisladas del frío o no (un detalle muy importante, porque no siempre es así, a mí en anteriores casas me tocó más de una vez forrar las rendijas de cinta aislante de noviembre a abril). Dicen que las peores fechas para buscar en esta capital son septiembre (pues llegan muchos estudiantes a Pekín, aumenta la demanda y con ella los precios) y después del Año Nuevo chino. Diciembre, si te olvidas del frío, es buena fecha, pues con nieve y hielo nadie, sólo locos como yo, quiere mudarse o vagar en busca de hogar, así que hay más oferta que demanda: los precios bajan un pelín y hay más variedad donde elegir.

El alquiler de pisos en Pekín se ha encarecido bastante desde aquel post de 2007 que escribí. No sólo por la inflación, sino porque con la excusa de los Juegos Olímpicos, que debió aumentar algo la demanda de pisos por extranjeros, se dispararon los alquileres, y porque en años posteriores, las medidas del Gobierno para contener la burbuja inmobiliaria nacional han servido para frenar un poco los precios de la venta de pisos, pero a cambio ha servido para aumentar la de los alquileres, ya que al haber menos gente que compre, hay más que alquila. Otro problema es que en estos seis años el yuan ha aumentado de valor con respecto al euro: entonces un euro eran 10 yuanes, y ahora son 8. Todo eso hace que los 400 euros que decía yo entonces que valía un piso decente y sin lujos en Pekín ahora no den para mucho, si acaso para una habitación en un piso compartido. Más bien hay que ir pensando en 700 euros (5.600 yuanes) por un piso de un dormitorio en una zona no muy alejada del centro. Muchos extranjeros comparten pisos de dos o tres dormitorios con precios en torno a los 10.000 yuanes (unos 1.250 euros). Se suele pagar de tres en tres meses, pero si al firmar el contrato estás dispuesto en ánimo y bolsillo a pagar de golpe seis meses o un año, seguramente puedes regatear hasta 500 yuanes mensuales.

Para consolarse un poco, ahora es más fácil que entonces buscar piso. Ello se debe a que, como ya comenté hace un tiempo, las agencias inmobiliarias han aflorado como champiñones y hoy por hoy son el negocio más abundante en las calles de Pekín, casi más que los restaurantes o las peluquerías (las conocerás porque tienen dibujos de casas en sus carteles, o porque en su nombre en chino aparecen los caracteres 地产). Puedes tener hasta cuatro o cinco pegadas una al lado de la otra en una misma manzana. Muchas xiaoqu, zonas residenciales, tienen al pie una de estas agencias, que controla los precios de las casas que se desocupan de vez en cuando en esas mismas residencias.

Las agencias te facilitan un poco la búsqueda y te ahorran tiempo, enseñándote en un ordenador fotos de los pisos antes de que vayas a verlos. Si hay varias en una misma calle, lo más probable es que puedas jugar con el factor competencia: diles a una que vas a ir a la de al lado a mirar también pisos, por ejemplo. Eso te permitirá regatear un poco tanto los precios de los alquileres como la pasta que te van a pedir por encontrarte un piso (aunque no mucho, unos cuantos cientos de yuanes). Esta pasta para las agencias suele ser el equivalente a un mes de alquiler, aunque dicen que si te encuentran un piso muy barato eso lo paga el casero (es posible que sea una leyenda, como los unicornios).

Si uno prefiere buscar piso por internet, la opción más sencilla para un laowai como nosotros sigue siendo buscar en la sección de clasificados del Beijinger, aunque muchos de los anuncios de pisos que hay allí, a menos que sea para alquilar habitaciones, son de agencias, así que una vez más estaremos en la tesitura del párrafo anterior. Si uno quiere específicamente encontrar pisos que no tengan agencia detrás, ha de ir a webs en chino, donde suele haber apartados que expresamente anuncian casas sin agencia detrás (buscad por ejemplo en ésta o en ésta). Sin embargo, os digo por experiencia que a veces es mejor lidiar con agencias que con caseros, sobre todo a la hora de renovar contratos de alquiler, pues las agencias suelen dictar unas subidas algo más razonables, mientras que los caseros te van a pedir siempre la Luna y las estrellas del firmamento.

Aparte de las circunstancias lógicas que van a determinar el precio de un piso (cuántos metros cuadrados tiene, cuántas habitaciones, si es más o menos céntrico…), es muy importante la fecha en la que se construyó. Si es de la última década, será lo que se conoce como “gongyu” (公寓), una “residencia” con pasillos y patios interiores pulcros, mármoles en las paredes y los suelos de las zonas comunes, un jardincillo bien cuidado… Si es de los 90 para atrás (no muy atrás tampoco, no creo que en Pekín haya muchos edificios de apartamentos de épocas anteriores) es un “mindai” (creo que se escribe 民代, ¿casa popular?), y tanto los patios interiores como los pasillos, las escaleras, etc, estarán desnudos de cualquier floritura y algo descuidados, en plan como si la planta garage la hubieran llevado al resto de pisos. Los apartamentos en “gongyu” suelen ser 1.000 o 2.000 yuanes más caros que los de “mindai”, aunque varía según la zona, claro. Yo siempre he vivido en “mindai”, a mí me da un poco igual que el ascensor esté más o menos adecentado.

Elegir “gongyu” o “mindai” influirá, como digo, en las zonas comunes, pero luego los apartamentos no tienen por qué ser tan diferentes. Un apartamento reformado de una casa de los 90, como donde vivo ahora o donde viví los cuatro años pasados, puede ser tan digno como uno de un “gongyu”. Tendrá a lo mejor algún achaque propio de haber sido construido en épocas donde los materiales eran peores (grifos que hay que cambiar de vez en cuando, por ejemplo) pero tampoco estar en una casa china forrada de mármol te va a garantizar la perfección, lo sé por experiencia. Muchos gongyu son decorados teatrales que al cabo de un par de meses tienen el baño hecho un asco. A veces es cuestión de suerte.

Buscar casa es un poco como buscar pareja, tienes que quedarte en una que nada más entrar te guste, te enamore. Eso está claro, pero ojo que como con las parejas, hay defectos que no se descubren hasta días, semanas o meses después, cuando ya es tarde y hay que aguantarlos… Yo os recomiendo que en las casas que miréis echéis un vistazo a esos detallitos que a simple vista no se ven, o que los caseros y agencieros intentan que no veas. ¿Qué tal van los grifos? ¿El calentador es de tarjeta prepago (es decir, caro), o el gas lo lleva la comunidad? ¿Hay cajones y puertas de armarios rotos? ¿Las luces son luminosas, o cavernosas (suele pasar lo segundo)? ¿Hay nevera, lavadora, microondas, televisor? ¿Huele el baño a alcantarilla? ¿Són cómodos los sofás, o tienen tablas que se te clavan en la espalda? ¿Bailan las sillas? ¿Desaguan los desagües? ¿Hay un cadáver en el altillo? Haz lista de todas estas cosillas y compruébalas si puedes. Es difícil que todo sea perfecto, pero que al menos varios de estos puntos sean positivos…. En fin, suerte en esa eterna búsqueda de una vivienda digna.

Antonio Broto

Anuncios