El “espacio pensante”

El presidente de Kazajstán, Nursultán Nazarbayev. Después del derrumbe de la URSS, las concepciones euroasiáticas volvieron a resurgir, representadas por la escuela de Historia Socio-cultural, creada por E.S. Kulpin, pero, además, han salido del plano puramente teórico para convertirse en práctica política en las ideas del presidente kazajo, Nursultán Nazarbayev, y del actual presidente ruso, Vladimir Putin. Es al primero, respaldado por el segundo, al que correspondió la iniciativa de crear en octubre de 2000 la Comunidad Económica Euroasiática integrada por Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán, y donde Armenia, Moldavia y Ucrania tiene estatuto de observadores.La Comunidad Económica Euroasiática estaría llamada a sustituir a la CEI, y en 2010 ya acordó una Unión Aduanera

LA DOCTRINA EURASIÁTICA DEL PRESIDENTE NURSULTAN NAZARBAYEV. EL “ESPACIO PENSANTE”

por Sergei V. Biryukov, Eurasia, 2 de octubre, 2012 . Traducción del italiano por Alfredo Sasso

Hoy en día, Kazajstán se está convirtiendo en un punto nodal del espacio post-soviético. En este sentido, no debería ser considerado como un estado ordinario que busca el equilibrio entre los “centros de poder” globales, sino como un elemento clave de la gran area multiétnica que se extiende en toda Eurasia. Aunque la zona ha permanecido inalterada durante siglos, el “corredor interior” de Eurasia, que separaba o que unía  sus civilizaciones, depende del destino de Kazajstán. Esto, inevitablemente, nos lleva a considerar algunas cuestiones geopolíticas.

Cabe destacar que durante muchos años, Asia Central ha sido objeto de interés para los geopolitólogos. Desde el punto de vista de la geopolítica tradicional, Eurasia no es sólo una “brecha” entre la “Gran Europa” y la “Gran Asia”, sino que es un mundo especial de cultura y de civilización, un “gran espacio” capaz de autoestructurarse. Cabe señalar que el debate sobre la naturaleza y el fin del espacio en el pensamiento geopolítico moderno queda lejos de las conclusiones. La ciencia positivista de la geografía política se centra en los fenómenos externos objetivos: el equilibrio de las fuerzas armadas, la ubicación geográfica, las infraestructuras para la circulación, etcétera.

La geografía tradicional y la geopolítica se basan en la idea de heterogeneidad ontológica del espacio terrestre, en la prevalencia de los factores antropológicos, civiles, religiosos y espirituales, que determinan el destino y las inspiraciones de muchos países. Por ejemplo, a los investigadores franceses contemporáneos no les gusta definirse “geo-politologos”. Ellos prefieren considerarse como geógrafos que trabajan entre la intersección de la geografía y de la historia. Estas ciencias, en particular, expresan su propia profunda sorpresa ante el hecho de que en Alemania todavía se hable de “Espacio” (Raum) o de “Gran Espacio” (Grossraum) en el espacio geopolítico. El concepto de “espacio” es considerado como “vacío” o “abstracto” por parte de los investigadores franceses, que por lo tanto prefieren hablar de un “territorio” al cual conectan los intereses de una determinada comunidad y a la “formación de una identidad colectiva”. En consecuencia, de acuerdo con el enfoque francés, la geopolítica de por sí se define como “el análisis de las contradicciones entre diferentes tipos de institutos de poder en el territorio” [1], lo que entonces limita el objeto de estudio de la geopolítica y lo sustituye, de hecho, con la geografía política. Al mismo tiempo, dentro de la corriente de investigación geopolítica euroasiática, se ha encontrado la síntesis deseada. En consecuencia, la categoría del “espacio” ha adquirido contenido humano, histórico, cultural y civil. Esta síntesis ha sido incluida dentro del concepto de “desarrollo local”, lo que indica la conexión inseparable del espacio con la historia y el destino de los individuos, de las sociedades y de las naciones, con las características culturales únicas de la civilización.

Como ejemplo del “desarrollo local” (un modelo de desarrollo político, social y económico cuyo carácter es definido por la ubicación de un país o región) se puede considerar Eurasia en general, y con ella también el Kazajstán con su gran poder estratégico como parte integrante del “espacio euroasiático”. ¿Qué significa “pensar el espacio” para los fundadores de los estados y para las prominentes figuras públicas en este ámbito? Desde el punto de vista del autor esto significa, en primer lugar, la capacidad de relacionar las características espaciales, culturales, civiles y socioeconómicas de los estados que lideran, con la lógica de su historia y del proceso político contemporáneo, y la posibilidad de combinar las tendencias de la política interna y de la extranjera, en función de las tendencias nacionales, regionales y mundiales a largo plazo.

Uno de los padres fundadores de la teoría geopolítica clásica, Karl Haushofer, comparte el mismo punto de vista sobre el concepto de “Gran Espacio”. Hablando de la formación de una alianza continental entre el continente europeo y el continente asiático, sugiere que “ninguna formación y ninguna estructura importante parecía predispuesta en la mente de un cualquier gran estadista, como lo fue,  en cambio, esa famosa diosa griega de la guerra en su majestuosa representación divina. Una persona competente sabe que la creación de esas formaciones es un proceso a largo plazo. Estoy tan contento de dejar entrar jóvenes compañeros geógrafos, que quizás tendré que fabricar una prueba sobre la formación de una nueva política continental euroasiática, más que ningún otro alto representante de las ciencias geográficas”. [2]

La plena realización de la tendencia del “espacio pensante”, fue encontrada en el “eurasianismo” – el movimiento de grupos de intelectuales rusos emigrantes, relacionado principalmente con el intento de comprender las orígenes y las consecuencias de la Revolución de Octubre. El movimiento nació en 1921 en Praga y en Sofía, fundado por cuatro jóvenes emigrantes procedentes de Bielorrusia – P. Savitski, geógrafo, P. Suvchinski, musicólogo, N. Trubetzkoi, filólogo y eslavista, el Padre G. Florovski, un filósofo de la religión y periodista. Entre ellos se encontraban también “eurasianistas” prominentes como el pensador religioso L. P. Karsavin, el famoso historiador G. V. Vernadsky, el abogado y politólogo Nikolai Alekseev, el orientalista V. Nikitin, el escritor V. N. Ivanov. Mucho se ha dicho sobre posiciones fuertes y débiles del eurasiatismo en la literatura historiográfica. El eurasianismo ha sido reconocido como una de las teorías políticas más importantes del siglo XX, planteando la cuestión sobre la ubicación de Eurasia en el mundo. También es muy importante el hecho de que los eurasianistas encuentren territorios para gestionar la necesidad de una coexistencia armoniosa entre pueblos eslavos y turcos. Igualmente importante es que el Cristianismo Ortodoxo, el Islam y el Budismo sean una garantía de la integridad y de la estabilidad para el espacio post-soviético.

Al mismo tiempo, los aspectos negativos de la doctrina “eurasianista” son evidentes. Es claro que, si se lleva al extremo, el eurasianismo puede actuar como una ideología que justifica el modelo totalitario y autárquico, lo que resultaría en un aislamiento desde el Occidente. ¿En qué manera la siguiente interpretación de esta doctrina reproduce y/o vence las desventajas del “eurasianismo clásico”? Tal vez el mayor intérprete científico de la ideología del eurasianismo fuera Lev Gumilev (1912 – 1992), famoso historiador ruso, antropólogo y filósofo, autor de la original enseñanza sobre  la naturaleza y la vida de los grupos étnicos – la etnología. Su decenio pasado en un campo de trabajo con uno de los fundadores del eurasianismo, Peter Savitski, ha influido en la estructura misma de su visión.

De hecho, había tres ideas principales de la “concepción eurasiática” de Gumilev: las dos primeras eran de otros, el tercero era original suyo. La primera de ellas considera el Imperio ruso y la URSS como formas históricas de la identidad estatal euroasiática, empezando por el imperio de Yenguis Jan. La segunda indica los pueblos turcos y musulmanes de Eurasia como aliados naturales de los rusos en su lucha contra la expansión de Occidente, así como indica que sería desastroso aliarse con este último. [3] Sin embargo, a pesar de la profunda y original interpretación de la historia rusa hecha por Gumilev, el consideraba el eurasiatismo principalmente como una metáfora geopolítica. El ruso, historiador y etnólogo prominente, aún no había formulado sus propuestas específicas para establecer las condiciones políticas y socio-económicas de los países y las poblaciones de Eurasia. Fue necesario algún tiempo para entender profundamente y completamente sus ideas. Y ese tiempo ha llegado. Los años Noventa fueron la época del cambio de políticas a gran escala relacionadas con la autodeterminación política y la autoafirmación de los nuevo Estados-nación emergentes. Y Kazajstán ocupaba un papel importante y especial. Al mismo tiempo, los años Noventa fueron una época del creciente interés para el eurasianismo y para la concepción del subestimado y eminente L. Gumilev.

Para aplicar los dictámenes clave del eurasianismo en la vida cotidiana, además de la evasión de la sombra “mitopoética”, se ha buscado una interpretación completamente nueva, una definición de sus imperativos culturales y civiles. Esta “modernización” de los estudios eurasiáticos se puede utilizar para buscar el modelo más adecuado de organización económica y política del espacio post-soviético. En este sentido, no es una coincidencia que el partidario más activo y coherente del concepto de Eurasia con respecto a las modernas entidades políticas es el Presidente de la República de Kazajstán, Nursultan Nazarbayev.

El jefe de un estado jóven y dinámico ha asistido en la realización de su propio proyecto de la Unión Euroasiática, posteriormente implementado en el modelo de la Comunidad Económica Euroasiática (CEEA) y la Unión Aduanera de Rusia, Kazajstán y Bielorrusia establecida en 2010. El proyecto de Unión Euroasiática, declarado a mediados de los años Noventa, habría tenido que unir nuevos estados independientes de la CEI – Comunidad de Estados Independientes – dentro de un espacio económico común, sin que los mismos estados sacrificaran su soberanía política. Poco después, N. Nazarbayev reiteró su oferta con un nuevo propósito, que propone la creación de la Comunidad Económica Eurasiática. Como la experiencia demuestra, este proyecto tiene una fundamental base política, histórica y cultural como consecuencia de las peculiaridades de Kazajstán en calidad de potencia euroasiática.

La ideología del eurasianismo ha sido reconocida oficialmente en Kazajstán y una de las principales universidades del mismo Kazajstán es la Universidad Nacional Eurasiática en Astana, que trae su nombre del famoso ideólogo del eurasianismo Lev Gumilev. En general, se pueden distinguir las siguientes características básicas del “concepto eurasiático”, según el presidente Nursultan Nazarbayev. Según la opinión del autor, estos conceptos consisten en una firme disciplina con los siguientes principios:
1) carácter realista; ausencia de la “primacía de la ideología”;

2) tendencia a conectar firmemente la idea de la “integración euroasiática” en el espacio post-soviético con los fines y objetivos de la modernización;

3) atención a la prioridad de los intereses de la República de Kazajstán como Estado independiente y soberano;

4) critica realística actual del “espacio postsoviético” y de las principales tendencias de su desarrollo.

5) revisión de las perspectivas de la “integración euroasiática” en el contexto de una estrategia multi-direccional adoptada por el gobierno de Kazajstán.

6) propensión a la estrecha coordinación de la integración económica y política.

7) Consulta no sólo de los intereses kazajos y rusos dentro del “Proyecto de Integración”, sino también de los intereses de los Estados de Asia Central. [4]

¿Qué factores garantizan el éxito de la posición geopolítica de Kazajstán? En primer lugar, como han destacado los expertos kazajos, Kazajistán representado por el líder Nursultan Nazarbayev tiene una fuerte voluntad política. En segundo lugar, después de años de independencia, Kazajstán ha aplicado sustancialmente su voluntad en determinados proyectos económicos, sociales, políticos, humanitarios de la modernización política. En tercer lugar, la República de Kazajstán es el heredero de una cultura nómada centenaria, cuyas ardientes inclinaciones han influido fuertemente en la formación del mundo global desde los tiempos antiguos. Hoy en día, esta inclinación se ha concretado con la propuesta de una serie de iniciativas que tienen como objetivo la comprensión el significado y de la esencia inherente a la estructura de la actual doctrina eurasiática.

Fue el Presidente Nazarbayev que fortaleció constantemente para Kazajstán el estatus de país líder en la región de Asia Central. Parece que el quiere extraer concretamente los principios eurasiáticos reinterpretados en clave moderna, sin confirmación en ámbito político o económico. Nursultan Nazarbayev es también el promotor de varias iniciativas culturales y civiles (por ejemplo, el Foro del Mundo y de las Religiones Tradicionales) en la crisis del mundo contemporáneo, y también está tratando de fortalecer el diálogo entre los países, las civilizaciones y los continentes. Kazajstán, un miembro de las instituciones más importantes del espacio post-soviético (OTSC – Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva, la CEEA – la Comunidad Económica Euroasiática, la Unión Aduanera) y de las organizaciones internacionales (Organización de la Cooperación Islámica), con una cooperación en via de expansión con los países de Europa dentro de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa), puede desempeñar un papel muy importante en el establecimiento y en la realización de las alianzas multilaterales.

Todos estos éxitos y estos esfuerzos no pueden pasar desapercibidos a los ojos de los líderes de los países occidentales y orientales. En este contexto, no es de extrañar que durante muchos años diversos Estados, representantes de esos “mundos” culturales civilizadas, hayan intentado aliarse con Kazajstán, visto como un socio prometedor en ámbito económico y un actor político clave en una región tán compleja e impredecible como Asia Central.

Debido a la implementación de estrategias complejas deseadas por su líder nacional, el moderno Kazajstán se transforma en secuencia en el pivote de Eurasia como uno de los más dinámicos y saldos estados en el territorio de la CEI. Al mismo tiempo, sirve como un buen ejemplo de tolerancia interétnica y religiosa, en un país musulmán moderado que se ha convertido en una especie de “puente entre Oriente y Occidente”. La estrategia política interna de Kazajstán responde a los imperativos eurasiáticos, especialmente en el campo de las construcciónes políticas de la nación. Durante siglos, los destinos de varios pueblos con diferentes culturas, religiones y tradiciones han atravesado el territorio histórico kazajo. Esta misma situación se ha recreado en el interior del país, cuando los representantes de ciento cuarenta grupos étnicos y de cuarenta confesiones conviven pacíficamente junto con los kazajos. Mientras tanto, una coexistencia de largo plazo entre los diferentes grupos étnicos ha dado lugar a una fuerte tradición de tolerancia en la sociedad.

Por lo tanto, hoy en día existen todos los fundamentos necesarios para dirigentes, élites y pueblos de Rusia, Kazajstán y Bielorrusia para cumplir con un nuevo y decisivo paso cualitativo hacia la “integración euroasiática” – la orienteción eligida en los años Noventa por el país, el Presidente de Kazajstán, Nursultan Nazarbayev, que ha actualizado la ideología del eurasiatismo enriqueciendola con un significado moderno y concreto.

* Sergey V. Biryukov, Doctor en Ciencias Políticas, profesor de la Universidad Estatal de Kemerovo (Kemerovo, Rusia).

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