Elecciones municipales en Bosnia-Hercegovina, 2012


En el interior de Bosnia-Hercegovina no existen ya fronteras físicas. Sólo grandes cartelones indican que se sale de una entidad y se accede a otra. No hay guardias, ni barreras visibles. Y sin embargo, el pequeño país de 51.129 km², permanece férreamente dividido desde hace veinte años, con dramáticas consecuencias sociales y económicas. Las últimas elecciones municipales parecen confirmarlo de nuevo. “Los ciudadanos de Bosnia están cada vez más preocupados por los problemas locales y su propia supervivencia material”, según el profesor Asim Mujkic

Alfredo Sasso, Barcelona, 9 de octubre, 2012

Ha sido un domingo (8 de octubre)  de elecciones locales en Bosnia-Herzegovina. Se ha votado para los alcaldes y los consejos municipales de 138 de los 141 ayuntamientos bosnios, entre ellos todas las ciudades importantes (excepto Mostar, donde los partidos aún no han llegado a un acuerdo para cambiar la ley electoral en la ciudad dividida). A 48 horas del cierre de urnas faltan todavía los resultados oficiales de algunos ayuntamientos, pero el cuadro general ya es casi completo.

Los ciudadanos bosnios parecen apoyarse en la tradición y el pasado. Han triunfado los tres grandes “dinosaurios”, los tres partidos nacionalistas históricos que dominaron la escena política bosnia en los años Noventa: el SDA (bosníaco), el SDS (serbio) y el HDZ (croata). SDA ha vuelto a ser el primer partido en el país conquistando 34 alcaldías, sigue el SDS con 27 alcaldías (y que se convierte en la fuerza principal en la Republika Srpska) y el HDZ con 14 alcaldías, que confirma su hegemonía absoluta en los municipios de mayoría croata, principalmente en Hercegovina, en el sur del país.

Los grandes derrotados son los dos principales actores de la política bosnia en los últimos años: el SDP (socialdemócratas multiétnicos, primer partido en la Federación de BiH desde 2010) y SNSD (socialdemócratas nacionalistas serbios). El resultado de las elecciones del domingo pasado es, ante todo, un “voto sanción” contra ellos y especialmente contra los respectivos líderes, Zlatko Lagumdžjia y Milorad Dodik, los protagonistas de las políticas agresivas y descontroladas, que han causado profundas divisiones políticas y sociales. SNSD ha conseguido menos de la mitad de las alcaldías conquistadas en 2008 (de 41 a 15).

El sistema hegemónico, casi “putiniano”, de poder político y financiero detenido por Milorad Dodik en Republika Srpska, parece destinado a terminar pronto. SDP, además de registrar una fuerte caída de los votos, ha perdido varias ciudades clave (entre ellas Novo Sarajevo, uno de los tres municipios en qué está dividida la capital del país) a beneficio de SDA. En cuanto a las demás partidos, cabe señalar el buen resultado de SBB, el partido bosniaco-populista fundado por Fahrudin Radoncic, el tycoon de la información autodefinido el “Berlusconi bosnio” que se presentó en los últimos meses como el hombre nuevo de la política nacional. SBB, sorprendentemente, ha ganado la alcaldía de la ciudad vieja de Sarajevo (Stari Grad), pero en el resto de la Federación de BiH se ha mantenido bien alejado de SDA, y no ha puesto  en peligro el éxito absoluto de este último entre los partidos de ascendencia bosniaca.

Entre los resultados más esperados, quedaba la alcaldía de Srebrenica, la ciudad donde en julio de 1995 se cometió la masacre de unos 8.000 musulmanes bosniacos por parte del ejercito serbobosnio. La nueva ley electoral de la ciudad permitió el derecho de voto únicamente a los residentes actuales (en su mayoría serbios) y ya no según el censo de 1991 (lo que excluiría a los sobrevivientes desplazados que viven fuera de la ciudad, en su mayoría bosniacos), como había ocurrido hasta ahora. La alcaldía parecía destinada a un representante serbio, tras años de victorias de candidato bosniacos. Sin embargo, según los resultados provisionales, debería triunfar Čamil Duraković, que encabezaba una coalición “mixta” de bosniaco-nacionalistas y cívicos, por delante de Vesna Kočević, apoyada por los nacionalistas serbios. Faltan todavía los votos enviados por correo, que deberían asegurar la victoria de Duraković (como ha reconocido la misma Kocevic). Para los resultados oficiales en Srebrenica habrá que esperar unos días.

Lejos de la atención mediática capturada por el “caso Srebrenica, se observa una triste derrota para las fuerzas multiétnicas y antinacionalistas. Zdravko Krsmanović, el alcalde de Foca, no consiguió su reelección con un 45% de los votos frente al 53% de la alianza nacionalista SDS-SNSD. Krsmanović había llevado a cabo un programa ambicioso de reformas institucionales y de reconciliación en Foča, ciudad del sur-este de Bosnia que fue el escenario de graves crímenes de guerra y núcleo del ultranacionalismo serbio en la era post-Dayton. Una vez más, las partidos “cívicos” no aparecen en el mapa electoral: Naša Stranka, el movimiento más radicalmente anti-nacionalista en el país, fundado por el director de cine Danis Tanović, consigue un resultado decente sólo en Sarajevo. Fuera de la capital, no existe u obtiene porcentajes mínimos.

Por último, hay un dato sorprendente y significativo: la participación electoral aumenta (cerca del 56% en la Federación de BiH y del 59% en la Republika Srpska: en 2008 fue, respectivamente, de 53 y 58%). Era lógico esperarse que disminuyera. Parecía que la confianza de la ciudadanía bosnia en los partidos políticos llegara a su nivel mínimo en los últimos meses, por las turbias intrigas de poder en la Federación de BiH, tejidas por Zlatko Lagumdzija, y por el creciente descontento contra el poder de Milorad Dodik de la Republika Srpska.

También es muy reveladora la polarización de la participación electoral entre y ciudad y campo: en los grandes centros urbanos se queda muy baja, entre 40 y 45% (alrededor de 42% en Sarajevo), pero en las ciudades pequeñas va a más del 60%, y llega hasta al 80%. “Los ciudadanos de Bosnia están cada vez más preocupados por los problemas locales y su propia supervivencia material”, es la análisis de Asim Mujkic, profesor universitario y analista político sarajevita. El aumento de la participación electoral no es la prueba de una pasión civíl sin precedentes. De hecho, se han observado muy pocas novedades en los partidos, en los rostros y en el discurso político durante la última campaña. Más bien, se trata de la enésima confirmación de la permanencia de redes clientelares, de presiones sociales, de un “instinto de supervivencia” comunitario, todo en clave estrictamente nacionalista. Un clásico en la vida política y civil en Bosnia. Y en cuanto a aprovechar el miedo comunitario y las clientelas, los tres partidos “dinosaurios” de la política bosnia que han triunfado el domingo pasado desde siempre han sido grandes maestros.

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