Eso que llamamos “mercado indio”

Mapa alimenticio de la India. Fuente: India by Sam – Diversity in India

Hacer negocios en la India es complicado. No sólo por las dificultades en los pagos o los numerosos obstáculos burocráticos. Además, según explica Diego Agúndez en el foro de Eurasian Hub, el mantra que recitan muchos de los empresarios occidentales que llegan al subcontinente indio, es engañoso: se trata de “un mercado de 1.000 millones” de personas, si. Pero a la vez son cientos de mercados diferentes, en los que se hablan veintidós lenguas principales, ninguna de ellas definida como nacional.

Y adjuntaba las aclaraciones de un experto de origen indio, publicadas este mismo verano:

“La gente que habla sobre cómo hacer negocios en la India, como si el país fuera un mercado masivo, ya comete un error de entrada. El país es grande y el paisaje diverso. Lo que funciona en Mumbai no siempre lo hace en Bangalore o en Kanpur.

Los hábitos alimentarios, niveles de ingresos, la exposición de los consumidores y sus preferencias, idiomas, costumbres, la infraestructura y las políticas gubernamentales son muy variables. Incluso el hinduismo, una fuerza unificadora en toda la India, varía por regiones debido a que algunos dioses y diosas o las prácticas religiosas y rituales son más populares en algunos lugares que otros.

[Así que] En lugar de adoptar una estrategia “India”, las empresas que suelen tener éxito se dirigen a regiones específicas. Muchos de los 28 estados de la India merecen el mismo trato que las empresas dan a las naciones soberanas en otro lugar.

Uttar Pradesh tiene una población que es casi igual a la de Brasil. Maharashtra es casi del tamaño de México y sólo la de Bengala occidental es más grande que la de Argentina y la mayoría de países europeos”

No es un punto de vista heterodoxo, todo lo contrario. Lo repiten con frecuencia reconocidos expertos en medios de difusión masiva, desde Reuters a Forbes India, por poner dos ejemplos de reciente publicación..

Por si fuera poco, en medio de las turbulencias de la presente crisis global, el gobierno indio se ha lanzado a impulsar unas reformas económicas que deberán cambiar aspectos fundamentales del consumo en la India. A continuación, publicamos un post de Igor Barbero y Diego Agúndez sobre ese fenómeno

Fuente: GeoCurrents

El Gobierno indio se aferra a las reformas para frenar la caída de la economía

Por Igor Barbero y Diego Agúndez

El Gobierno indio ha decidido enfrascarse en una serie de reformas económicas drásticas con el principal objetivo de virar el rumbo de notable desaceleración que ha registrado en los últimos meses el aumento de su PIB, una caída que merma las aspiraciones globales de este gigante asiático.

La medida más destacable es la apertura del sector minorista del país a empresas extranjeras, una iniciativa que el Gobierno que lidera el Partido del Congreso de la dinastía Nehru-Gandhi recupera ahora, casi un año después de haberla congelado debido a la oposición de algunos de los aliados regionales de la coalición.

Así lo anunció el pasado 15 de septiembre el Comité gubernamental de Asuntos Económicos, con el primer ministro Manmohan Singh al frente, en busca de que las empresas foráneas puedan tener el 51% de proyectos dedicados al comercio de muchas marcas, como los supermercados.
De salir adelante, la medida permitiría que algunos gigantes globales de la distribución, como Walmart o Carrefour, pudieran entrar en el sector, hasta ahora dominado por pequeñas compañías locales o las populares pero precarias “kiranas“, o tiendas familiares.

La decisión -que va acompañada de otras, como la subida de los precios del muy subsidiado combustible- no es baladí en el complicado sistema político indio, donde en los últimos años se ha debilitado mucho el bipartidismo y dificultado la gobernabilidad.

El Ejecutivo de Singh está sustentado por una alianza (UPA) que integran numerosos partidos minoritarios y regionalistas, a menudo de corte populista, para los que las políticas nacionales siempre tienen una lectura en clave regional.

Sin ir más lejos, un importante aliado, el partido bengalí Trinamul retiró a sus seis ministros del Gobierno pocos días después del anuncio de la reforma y aseguró que ni siquiera concederá apoyo externo a la coalición a partir de ahora.

De momento, la UPA sigue gozando de suficientes socios políticos con los que conserva una mayoría parlamentaria para poder sacar adelante su actividad legislativa.

El carpetazo en la mesa de Singh, que esta semana ha cumplido ochenta años y es uno de los gobernantes electos más longevos del planeta, llega después de meses de aceradas críticas por parte de inacción de analistas, secciones de la prensa internacional y organismos económicos hacia el Gobierno indio.

En el último trimestre del curso fiscal 2011-12, la economía india solo creció un 5,3 %, el peor dato en nueve años, y los últimos pronósticos vaticinan un aumento del PIB del 5,5 % para el presente ejercicio fiscal.
Esto es un magro rendimiento en un país que hasta hace poco aspiraba, gracias a su vertiginoso crecimiento económico, a posicionarse como un actor de gran relevancia en el mapa global.

Con su reacción, el Ejecutivo parece lanzar un mensaje: o se implementan las necesarias reformas que deben revitalizar la economía o se tendrán que adelantar las elecciones generales, previstas de momento para 2014, para conseguir mayorías más solidas (o no), que permitan decidir con mayor autoridad.

La semana pasada, el primer ministro dio incluso un discurso televisado a la nación para defender las reformas sin fisuras. “Tenemos que restituir la confianza de los inversores extranjeros. Las decisiones son importantes para ello”, subrayó Singh, que aseguró que su Ejecutivo no quiere poner “cargas” a los ciudadanos.

El mandatario mantuvo que es “infundado” pensar que con la potencial llegada de empresas como Carrefour o Walmart “se borre del mapa a los pequeños comerciantes” del país, y aclaró que cada estado podrá decidir en última instancia sobre este asunto.

De hecho, los establecimientos podrán abrir solo en ciudades con una población superior al millón de habitantes y al menos un 30% de sus productos deberán ser indios, con la exigencia de que un 50% de la inversión se dedique a infraestructuras en un plazo menor a 3 años.
La reforma del sector minorista había sido largamente reclamada por sectores de la industria y los consumidores en el país, donde persiste una estructura de venta y distribución ineficaz, y la cadena de frío es, en el mejor de los casos, precaria.

Sólo 4 de los 104 millones de toneladas que se transportan cada año en el país cuentan con transporte refrigerado, y las instalaciones de este tipo con las que cuenta el Gobierno suman una capacidad de 23,66 millones, menos de la mitad de lo necesario.

Compañías como Walmart o Carrefour, ya presentes en la distribución mayorista, están buscando ampliar su negocio en la India, donde el valor del sector, según datos de la industria, puede doblarse de aquí a 2015 y rondar los 800.000 millones de dólares.

Entre las reformas económicas anunciadas por el Gobierno indio, figura además la apertura del sector aéreo a la participación extranjera, aunque con un tope del 49%, y al sector televisivo (tope del 75%).

Fuente: Maps of India.com

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