El Parlamento de Georgia se va de Tiblisi

Presentación oficial del edificio del nuevo Parlamento de Georgia en Kutaisi, 26 de mayo de 2012. Jelena Prokopljević vuelve a ilustrar, en exclusiva para EuHu, sobre los cambios en arquitectura y urbanismo en Europa del Este y Eurasia.

“Igual que la nueva Georgia, este edificio es moderno, impresionante y transparente. E igual que la nueva Georgia, este edificio representa la igualdad y accesibilidad para todos los miembros de nuestra sociedad,” proclamó el presidente Mijail Saakashvili en su discurso en la nueva sede parlamentaria. El pasado 26 de mayo, coincidiendo con el día de la independencia de Georgia, fue presentado este nuevo edificio -obra del estudio valenciano CMD Ingenieros sorprendentemente situado no en Tiblisi sino en la antigua capital, Kutaisi. El flamante hemiciclo, cuya construcción está en las últimas fases, empezará a albergar los primeros debates políticos tras las elecciones previstas para el mes de octubre. De momento ya se pueden concertar visitas guiadas a la cúpula de cristal, que cubre las diferentes dependencias del Parlamento.

El traslado se debe a la iniciativa presidencial de descentralizar aparentemente el poder e impulsar el desarrollo de todas las regiones del país, aunque fomentando al mismo tiempo su dependencia política de la capital. El primer paso en este sentido fue la reubicación en 2007 del Tribunal Constitucional, que se mudó a Batumi, en la región occidental de Adzharia. En cambio, el presidente del país permanecerá en Tiblisi, ocupando su palacio neoclásico inaugurado en 2009.

La sede que abandonarán los diputados georgianos, construida entre 1938 y 1953 según el proyecto de Victor Kokorin y  Giorgi Lezhava, es un buen ejemplo de realismo socialista. Kokorin fue uno de los arquitectos importantes de la Unión Soviética y llegó a participar en proyectos tan destacados como el metro de Moscú o la Exposición de logros de la economía soviética de Moscú. Las 540 estancias del edificio neoclásico aplacado de piedra serán privatizadas –una cadena hotelera internacional ya ha mostrado su interés.

La mudanza parlamentaria no está exenta de polémica, no sólo por el elevado coste del nuevo edificio, unos 82 millones de euros, sino también por las dudas sobre el pretendido desarrollo económico del que se debería beneficiar la zona de Kutaisi con esta maniobra. Algunas voces opinan que habría sido más útil invertir en la modernización de plantas industriales o la restauración del centro de Kutaisi para potenciar el turismo y conservar el carácter histórico de la ciudad. Se teme que la desmesurada inversión en mastodontes administrativos –se han construido ya otros dos edificios de apoyo al Parlamento- eclipse a corto plazo al resto de zonas urbanas y genere unos gastos innecesarios por los desplazamientos continuos de la elite política. Pese a las críticas, ya se está trabajando en la creación de una carretera que reducirá las tres horas de viaje que separan Kutaisi de Tiblisi, mientras la nueva terminal del aeropuerto de Kutaisi ha sido adjudicada al prestigioso “UN Studio” del arquitecto holandés Ben van Berkel.

El deseo de romper, sobre todo a partir del conflicto ruso-georgiano de 2008, con el pasado vinculado a la Unión Soviética y, en definitiva, a Rusia, se pone de manifiesto con el emplazamiento elegido, que requirió el derribo del gran monumento a los 300.000 soldados georgianos del Ejército Rojo caídos en la II Guerra Mundial. La obra del conocido escultor Merab Berdzenishvili fue inaugurada en 1981 y constaba de una torre de hormigón y bronce con forma de arco, de 46m, con relieves y una escultura ecuestre. El 19 de diciembre de 2009 el monumento fue dinamitado. La explosión se cobró dos vidas de manera insólita: una mujer y su hija murieron por el impacto de fragmentos de hormigón, mientras otras cuatro personas resultaron heridas. La Duma rusa tildó la acción de vandalismo y pocos meses más tarde, en mayo de 2010, Putin colocó, en la Colina de la Gloria, cerca de Moscú, la primera piedra de una réplica de menor tamaño del monumento pulverizado en Kutaisi. En Georgia, la destrucción de este memorial, que a partir de los años 90 había sido saqueado y convertido en punto de encuentro de drogadictos y vagabundos, motivó las protestas de sectores aislados, entre ellos las asociaciones de veteranos de guerra.

Demolición del monumento a los combatientes georgianos del Ejército Rojo caídos en la Segunda Guerra Mundial

Para borrar de la memoria ese monolito soviético, el nacionalista y proamericano Saakashvili quería erigir algo espectacular. Su particular romance con los ingenieros del CMD fue fruto de la casualidad. En la cumbre de la OTAN que tuvo lugar en 2008 en Valencia, el presidente georgiano quedó encantado con “l’Oceanogràfic” de la Ciutat de les Arts i les Ciències y su fantástica cubierta de hormigón con forma de flor que el estudio CMD construyó tras la muerte de su autor, el arquitecto Félix Candela. Saakashvili visitó personalmente el despacho de los ingenieros valencianos y les propuso participar en el concurso para la opera de Batumi. Evidentemente, lo ganaron. Pero su proyecto estrella en tierras georgianas aún estaba por llegar. En 2010, se pusieron a trabajar en el diseño del nuevo Parlamento.

La propuesta de Alberto Domingo y Carlos Lázaro, fundadores de CMD, representa un salto tecnológico destinado a deslumbrar al visitante, a irradiar una imagen moderna de la Georgia de Saakashvili, en el poder desde 2004. La cúpula de cristal se sustenta en arcos metálicos que atraviesan luces de entre 100 y 150 metros y que fueron planificados en colaboración con el prestigioso ingeniero japonés Mamoru Kawaguchi, conocido por sus trabajos en estadios de Tokio o en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Los paneles de cristal incorporan sistemas para derretir la nieve y eliminar esta carga adicional en invierno. Como una segunda piel del edificio, la cúpula reduce el consumo de energía e introduce principios de diseño ecológico. Aunque comparte la metáfora de la transparencia, la cúpula no permite una visión directa del hemiciclo, a diferencia de otros ejemplos como el Bundestag, las asambleas de Cardiff o Edimburgo o el proyectado Parlamento albanés. Las dependencias para los diputados se sitúan en el interior y se organizan en diferentes cuerpos superpuestos en una composición dinámica con plataformas y jardines en varios niveles. La nueva Cámara Baja georgiana, de unos 35.000 metros cuadrados, estará circundada por el parque del Milenio -comparable en superficie con el Hyde Park londinense-, también obra de CMD.

Acceso al Parlamento e interior de la cúpula de cristal. Fotografía de CMD Ingenieros

Además del Parlamento, CMD tiene ya una veintena de proyectos en Georgia, cuyo valor sobrepasa los 400 millones de euros. En los últimos cuatro años, navegando en sentido contrario al de un sector en crisis total, el despacho ha doblado su plantilla y ha diseñado instituciones, monumentos, parques e infraestructuras, como el aeropuerto de Batumi, el monumento al alfabeto georgiano, los paseos marítimos de Batumi y Anaklia o la torre de los héroes en Tiblisi. El secreto, según sus fundadores, está en sus presupuestos ajustados, que se respetan al máximo durante una ejecución que a su vez no se alarga más de lo necesario. Pero además los diseños de estos discípulos de Calatrava se ajustan a la imagen moderna que buscan las autoridades georgianas. Por los servicios prestados al país caucásico, Alberto Domingo ha sido condecorado por el presidente y el Parlamento, se le ha concedido el pasaporte georgiano y ejerce de asesor especial de Saakashvili.

El indisimulado propósito de Saakashvili, máximo instigador del lavado de imagen de Georgia a través de millonarias inversiones en la construcción de edificios emblemáticos, se resume en su respuesta pública a las críticas a su nuevo ostentoso palacio presidencial: “Incluso durante las épocas de mayor esplendor, no teníamos grandes edificios de Estado. Los georgianos siempre estábamos luchando y no teníamos tiempo para construir. Hoy también estamos involucrados en la lucha para la existencia del nuestro país, pero luchamos con una mano y construimos con la otra porque en el mundo moderno es imposible ganar sin grandes construcciones y sin la creación de una economía moderna”. Su última gran iniciativa es la nueva instant-city Lazika en la costa central de Mar Negro, pensada inicialmente para medio millón de habitantes, pero con la perspectiva de convertirse en la segunda ciudad del país en unos diez años. Se construiría sobre terreno pantanoso, con una inversión inicial estimada de 600-900 millones de euros. La gran incógnita es si este concepto chino de ciudad-surgida-de-la-nada acabará como ciudad fantasma, el nefasto efecto secundario de la burbuja inmobiliaria.

Jelena Prokopljević

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