Tirana se vuelve a reinventar a sí misma

Se dice que tras su  visita a Tirana, en 1959, Nikita Jruschov comentó: “Había viso muchas ciudades sin bulevares. Pero nunca me había encontrado con un bulevar sin ciudad”. El comentario hacía referencia al Bulevar Victoria de los Héroes del Socialismo, en torno al cual, por entonces, pretendía articularse la pequeña capital del país más hermético del bloque del Este. Pero allí todavía destacaban demasiado los edificios admisnistrativos erigidos por el fascismo italiano a partir de 1939. Después llegó la Tirana postcomunista, todo caos e improvisación urbanística, con una proporción insospechada, por ejemplo, de clínicas odontológicas. Tras ella, la Tirana del estrafalario alcalde Edi Rama, posiblemente inspirada en el colorido de Girona, a partir de una visita que el artista albanés hizo a Catalunya a finales de los noventa. Y ahora tenemos la nueva capital albanesa del siglo XXI, que nos avanza la arquitecta y urbanista Jelena Prokopljevic. En la foto: los colores de Edi Rama: fachadas en el centro de Tirana (fotos J. Prokopljevic, 2007)

El antiguo mausoleo de Enver Hoxha podría tener los días contados. La psicodélica pirámide erigida en el centro de Tirana tras la muerte en 1985 del más estalinista de los líderes comunistas de Europa Oriental tiene muchos números para acabar siendo derribada. Un nuevo símbolo arquitectónico de la joven y precaria democracia albanesa pide paso.

Estrellas de la arquitectura contemporánea como Jean Nouvel, Rem Koolhaas, Benedetta Tagliabue, Richard Meier, Daniel Libeskind o Dominique Perault participaron en el glamuroso concurso para el nuevo edificio del Parlamento de Albania, que hace poco más de un año fue adjudicado al prestigioso despacho vienés Coop Himmelb(l)au. Junto con el Centro Cultural Islámico en la plaza Skanderbeg, ganado por el danés Bjarke Ingels Group, y el masterplan para el centro de Tirana, fallado la semana pasada a favor del británico Nicholas Grimshaw, el nuevo parlamento pretende instaurar definitivamente una imagen ultra-moderna de la capital albanesa.

Video del proyecto para el nuevo parlamento de Coop Himelb(l)au

El edificio que se construirá será una imagen potente, toda una declaración de intenciones, según sus autores, con valores como transparencia, democracia y determinación pública integrados en el ideario que inspiró su forma arquitectónica. El núcleo central y el elemento más alto es el cono transparente que alberga la sala legislativa y ofrece una vista al  interior similar al Bundestag berlinés. El principal podio de la democracia albanesa será abierto al espacio público de la plaza situada sobre el volumen rectangular que envuelve y compacta la composición. Otro punto de referencia de forma conoide es la entrada principal desde el Bulevar Dëshmorët e Kombit (los Mártires de la Nación), marcada con un enorme escudo nacional. La reconquista del espacio público es un tema recurrente en las transformaciones urbanas poscomunistas y el nuevo edificio del parlamento incorpora esta demanda creando plazas y voids en sus diferentes niveles. Asimismo incorpora las ideas actuales como el ahorro energético a través del uso de energías renovables y control de calidad del ambiente interior mediante los materiales y diseño de las fachadas. En definitiva, un “salto adelante” arquitectónico de cuya magnitud nos damos cuenta mirando las fotos de la presentación del proyecto delante de las autoridades municipales en un ambiente de autocomplacencia propio de los tiempos de Enver Hoxha.

Presentación pública del proyecto (fotos de procedente del foro de Skyscrapercity 

Pero no sólo el diseño hace que este edificio sea un punto de inflexión en la “nueva Tirana”. El dato más significativo es que su construcción sustituirá la famosa Pirámide, el imaginado mausoleo de Enver Hoxha, diseñado tras su muerte por la hija del dictador, la arquitecta Pranvera Hoxha, que junto con su marido Klement Kolaneci construyó algunos de los edificios más originales de la Albania socialista. La obra inaugurada en 1988, a poco tiempo de iniciarse la transición democrática, tuvo un uso variable y discontinuo como Centro Cultural Internacional, cuartel militar de la OTAN durante la campaña de Kosovo, sede de una canal de televisión o bar-discoteca oportunamente llamado Momia. La desaparición de este monumento sería para muchos la ruptura definitiva con el antiguo régimen, el final de un recorrido que simbólicamente empezó con el derribo de la estatua del dictador de la plaza Skanderbeg en 1991. Sin embargo, la fuerte oposición de una parte de ciudadanía, del Partido Socialista y del antiguo alcalde Edi Rama hace que el emplazamiento del nuevo parlamento esté todavía en discusión.

La Pirámide: exterior e interior de (fotos J. Prokopljevic, 2007)

Ha sido precisamente la gestión del pintor Edi Rama durante tres mandatos en la alcaldía de Tirana la que ha provocado el mayor cambio de la percepción de la ciudad y del uso del espacio público. Empezando por limpiar los parques urbanos y las orillas del rio Lana de kioscos y construcciones provisionales e ilegales, en el 2000 lanzó el proyecto que sería su obra de arte de mayor tamaño: la intervención pictórica sobre las fachadas de los edificios residenciales en el centro de Tirana. No se trataba simplemente de repintarlas o restaurarlas, sino de crear insólitas combinaciones de colores. Se convocó a artistas locales e internacionales y aparecieron en la ciudad los llamados “colores Edi Rama”. Estas actuaciones le valieron el premio al mejor alcalde del mundo en 2004 (fue el primero de estos premios que concede la Fundación de Alcaldes fundada en Londres en 2003) y pusieron Tirana en el mapa arquitectónico y artístico de Europa como la capital más dinámica y experimental.

Un impresionante número de concursos arquitectónicos siguieron a este primer impulso: rascacielos de oficinas y hoteles en el centro de Tirana, parques urbanos, orillas del lago de Tirana, reordenación de la céntrica plaza de Skanderbeg y varios complejos residenciales. Todos ellos llamaron la atención de estudios de arquitectura de fama mundial y se dedicaron principalmente a reformular estrictamente el centro urbano y el antiguo Blloku, el impenetrable barrio de los miembros del politburó donde también residía Enver Hoxha. La reapropiación de la ciudad empezó adaptando los espacios del antiguo poder a la nueva sociedad y a las nuevas élites, dejando de lado algunos importantes problemas urbanos como el suministro de agua y electricidad, conexiones viarias, transporte y aparcamientos, limpieza y accesibilidad del espacio público o zonas verdes, legalidad de las construcciones, calidad de viviendas y equipamientos o sostenibilidad energética.

La reapropiación de la ciudad será precisamente el tema de la primera semana de arquitectura que se celebrará este otoño en Tirana, que propone debatir desde diferentes puntos de vista y con expertos locales e internacionales las experiencias de las ciudades en transición y el contexto de los Balcanes. Quizás ese debate ayude a definir soluciones más estructurales sin las cuales la metamorfosis formal del centro puede perder funcionalidad, quedándose en una exitosa operación de marketing.

Jelena Prokopljević

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