Triángulo de triángulos

 Los ministros de Asuntos Exteriores de China, Rusia e India (de izquierda a derecha y respectivamente), Yang Jiechi, Sergei Lavrov and S.M. Krishna, durante el encuentro trilateral celebrado en Moscú el pasado 13 de abril. La posibilidad de que cuaje una alianza estable entre las dos potencias es lleva años atrayendo la atención de los alarmados analistas occidentales. Hay más triángulos posibles en el corazón de Eurasia, pero el que uniría a Rusia con India y China (RIC) posee una consistencia ante la cual, que las combinaciones en las que entra Irán (ya sea el Rusia-Irán-China, o el Rusia-Irán-India) parecen mucho más improbables.  Esta misma primavera, la larga sombra que proyecta el bloque RIC se ha extendido sobre  el reñidero iraní y la levantisca Corea del Norte, y el análisis que sigue a continuación vuelve, una vez más, sobre la sospecha de que se esté operando  “un lento y sutil cambio en el balance de poder global a favor de las potencias regionales”.

Artículo traducido del inglés por Javier Romero

El triángulo estratégico Rusia-China-India: ¿Signos de un cambio de poder?

Swaran Singh

El pasado 13 de abril tuvo lugar en Moscú la undécima ronda de reuniones de los ministros de asuntos exteriores de Rusia-India-China (RIC). Prima facie, la masa crítica e impulso acumulados por tan impresionante continuidad de conversaciones hace que este forum anual aparente estar cargado de múltiples implicaciones, globales y sistémicas, para el orden mundial del siglo XXI.

En los respectivos países, estas cordiales reuniones trilaterales también han generado sensaciones positivas en los tres ministros de exteriores, lo cual se refleja en sus tibias respuestas para lo que solían ser unas relaciones bilaterales con numerosas turbulencias y motivos de fricción. Lo que más llama la atención es el hecho de que la reunión de Moscú de los ministros de exteriores de RIC tuviera lugar la víspera de dos importantes conferencias internacionales, y que, aparentemente, influyera en sus resultados finales.

La primera de dichas conferencias fue la del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en respuesta al lanzamiento de un satélite por parte dela República Popular Democrática de Corea (RPDC); la segunda fue la iniciativa de Estambul en relación con la crisis permanente provocada por la cuestión nuclear iraní. En esta última participaron representantes de Irán, Alemania y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Ambas cuestiones fueron tratadas en detalle por los ministros de exteriores de RIC, cuyo comunicado conjunto resumía unas propuestas estratégicas que parecían estar pensadas específicamente para las dos conferencias que iban a tener lugar en breve. El lanzamiento de un misil por parte dela RDPC parecía extender su sombra sobre la conferencia de prensa de los ministros de exteriores de RIC y sobre las cabeceras de los diarios de la mañana siguiente. Los tres ministros expresaron su “consternación” con respecto a la decisión de la RDPC, pero, al mismo tiempo, se mostraron contrarios a recurrir a las sanciones como método principal para hacer frente a esta crisis. En lugar de ello, pidieron “contención”, especialmente a los países vecinos dela RDPC. El objetivo, afirmaron, no debería ser imponer sanciones que acaben castigando a gente inocente, sino hacer que el nuevo régimen de Pyongyang participe en conversaciones a seis bandas. Es decir, lo que los ministros de exteriores de RIC sugieren es que Pyongyang sea “socializado” e invitado a participar. De hecho, los ministros de exteriores fueron un poco más allá y “reconocieron” el derecho de la RPDC de llevar a cabo exploraciones espaciales, aunque también aconsejándole evitar una escalada, y exhortaron a Pyongyang a tantear las posibilidades de expandir su cooperación con las Naciones Unidas, para así superar sus limitaciones a la hora de emprender iniciativas de investigación y desarrollo.

Dichos puntos de vista estaban en franca oposición a los expresados por el presidente norteamericano Obama, quien pone el énfasis en que el aislamiento de Pyongyang es la mejor forma de hacer frente al, bajo su punto de vista, desafío planteado por la RDPC a la llamada comunidad internacional. Los EE.UU y sus aliados, hablando con una única voz, condenaron el ensayo del misil de la RDPC, hablando de éste como de una “provocación” y “amenaza” para la seguridad regional. Estas declaraciones fueron seguidas por las del secretario general dela ONU, quien calificó al lanzamiento de “deplorable” y que “desafia la firme y unánime postura de la comunidad internacional”. Por su parte, el comunicado conjunto de los ministros de exteriores de RIC, recordaba de forma explícita que los dos miembros del Consejo de Seguridad dela ONU con derecho a veto –Rusia y China- mantenían una firme oposición a las sanciones, por no hablar de castigar a la RDPC con un embargo comercial o con acciones militares, medidas que se han hecho populares entre los comentaristas de los medios de comunicación después del cambio de régimen en Libia.

Del mismo modo, con respecto a la cuestión iraní, RIC han respaldado repetidamente el derecho soberano de Irán a la energía nuclear de uso pacífico, defendiendo la búsqueda de una solución a este problema por medio del diálogo político y económico, incluyendo conversaciones entre Irán y la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA). En la víspera de la reunión de Estambul de la semana pasada entre representantes de Irán, Alemania y los miembros permanentes del Consejo de Seguridad dela ONU, los ministros de exteriores de RIC reunidos en Moscú volvieron una vez más a hacerse eco de su postura.

El comunicado conjunto de RIC también reiteró su preocupación con respecto a Afganistán, donde la cada vez más inminente salida de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (International Security Assistance Force, ISAF) han llevado a China, India y Rusia, en tanto que países con las mayores responsabilidades post-ISAF así como víctimas principales de actos terroristas, a centrar su atención en dicho país. El comunicado conjunto dedica varios párrafos a subrayar su compromiso con la búsqueda de la estabilidad en Afganistán, así como a reafirmar su disposición a contribuir a ella tanto bajo el marco dela ONU o por medio de otras iniciativas regionales, entre las que se incluyen la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) cuyos miembros y observadores están directamente interesados en la paz afgana. Igualmente, el comunicado conjunto de los ministros de exteriores de RIC también subrayó la necesidad de actuar contra los autores directos de actos terroristas así como contra sus patrocinadores y partidarios.

Esta era una clara alusión a Pakistán, en concreto a la solicitud por parte de India de que se emprendieran acciones contra los instigadores del ataque terrorista de Bombay del 26/11, mientras que por su parte Beijing afirma que los terroristas del Movimiento del Turkestán Oriental también encuentran apoyo en aquel país.

Algunas de esas cuestiones fueron tratadas en reuniones bilaterales; el resultado de dichas reuniones puede colegirse por la más bien firme postura de China en relación a la reciente crisis de las prospecciones petrolíferas en el Mar del Sur de China, frente a la costa vietnamita. Pese a las repetidas protestas chinas, compañías petrolíferas rusas e indias participan en las prospecciones de la zona.

También es importante señalar que esta fue quizás la última reunión de RIC en la que participará el ministro de exteriores Yang Jiechi, quien está previsto que se retire antes de que finalice el presente año. Finalmente, el impacto de la reunión de ministros exteriores RIC de Moscú ha sido reforzado por el hecho de que fue celebrada apenas dos semanas después de la cumbre de los BRIC en Nueva Delhi (además de India, China y Rusia, también participaron Brasil y Sudáfrica). En la cumbre de los BRIC, los tres países habían adoptado firmes posturas colectivas con respecto al estancamiento de la cuestión nuclear iraní y a la crisis siria.

Estas reuniones continuadas, que reflejan una posición conjunta de RIC, así como su visiblemente restrictiva influencia sobre la forma en que los EE.UU y sus aliados abordan estas cuestiones, nos llevan a señalar un lento y sutil cambio en el balance de poder global a favor de las potencias regionales.

Debe hacerse notar que este cambio puede que no continúe dentro de un tiempo o puede que se enfrente a ciertas interrupciones si la agenda del grupo se expandiera. La cada vez mayor entente entre RIC es claramente visible en diversos otros fórums, desdela ONU al G-20, SCO, reuniones Asia- Europa, conferencias sobre el cambio climático, cumbres de Asia Oriental, entre otras. Inversamente, ésta cada vez mayor firmeza de las estrategias alternativas de RIC está haciéndose lo bastante notoria como para atraer el escrutinio de los comentaristas de los medios, los cuales se preguntan acerca de semejante exhibición de fuerza. Para los observadores a largo plazo del triángulo estratégico RIC, no obstante, la propaganda y los comentarios políticos subidos de tono únicamente ocultan por breve tiempo los más grandes cambios tectónicos que están teniendo lugar en la política mundial. Aparte de visiones alternativas con respecto a cuestiones políticas, la reunión de los ministros de exteriores de RIC está expandiendo gradualmente su cooperación entre los tres países en varios campos, incluyendo ayuda a desastres, agricultura, y salud pública. Hay reuniones regulares entre sus comunidades académicas, industriales y de negocios. Ya se han creado reuniones subsidiarias como por ejemplola Reunión Trilateral de Expertos de RIC en gestión de situaciones catastróficas, el Foro Trilateral de Negocios, o el Diálogo Trilateral entre profesores académicos, además de varios proyectos a tres bandas y conferencias en campos especializados. Es este componente de iniciativas trilaterales en expansión lo que permanece como la columna vertebral de su cada vez mayor complicidad mutua y su cada vez mayor peso específico en relación a sus aspiraciones y perspectivas globales.

Aunque ya tiene siete años sobre sus espaldas, la obra de Gilles Boquérat y Frédéric Grare, continúa siendo un refetente válido para estudiar las implicaciones del triángulo geoestratégico Rusia-India-China

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