El gran contrato ruso-americano

Zonas de prospección de gas en el norte de Rusia, según US Geological Survey. El mapa procede de una página/foro dedicado a la actualización de las teorías de Mackinder sobre Eurasia

Estados Unidos y Rusia buscan una nueva era de colaboración

El gigante ruso Rosneft firmó con la norteamericana ExxonMobil lo que las agencias internacionales califican como “un mega contrato energético ruso-norteamericano”, que abre el camino a la participación estadounidense en la futura explotación de los recursos energéticos rusos del Polo Norte, al tiempo que permite a estos el acceso a la tecnología más sofisticada que existe para la exploración y extracción  de hidrocarburos en las duras condiciones naturales del Ártico.

El acuerdo ha sido una gran  sorpresa, ya que el gigante ruso venía realizando negociaciones con la inglesa BP para las inversiones conjuntas en el Ártico y con la Chevron para el Mar Negro, que ahora quedan eliminados

Según el acuerdo, Exxon y Rusneft invertirán de conjunto 3,2 mil millones de USD en el desarrollo de 3 bloques en Novaya Zemlya y de un bloque en Tuapse, en el Mar Negro. Los rusos tendrán el 66,7% de las acciones y recibirán además el derecho a participar en las inversiones que  la firma norteamericana tiene en el Mar Caribe. Lo de la participación de Rusneft en el Caribe fue una solicitud de la parte rusa, basada en el principio de la reciprocidad, que impulso su principal negociador, el Vice premier Igor Shenin, destituido de la jefatura de Rusneft por el Presidente Medvedev a principios de este año, y que ahora regresa con una posición fortalecida, después de la firma del contrato.

Para el gigante norteamericano el acuerdo significa su regreso al mercado ruso donde fuera un importante partner norteamericano de Mihail Jodorkivski y figuraba como el principal candidato a la compra de Yukos, empresa que después de nacionalizada por Putin, fue absorbida casi totalmente por Rusneft.

Según Rusneft, las reservas de los bloques de Novaya Zemlya alcanzan los 110 mil millones de barriles, y las  del Mar Negro, 9 mil millones.

Pero la importancia de este acuerdo no está sólo, ni tanto, en los miles de millones de USD a invertir, ni en los otros tantos barriles de combustible a extraer como en su extraordinaria dimensión política. El acuerdo representa un serio intento por cambiar el clima en las relaciones ruso-norteamericanas, y difícilmente pudo alcanzarse sin la participación directa de representantes de ambas administraciones. Desde el punto de vista de  la geopolítica el contrato  crea la esperanza de que el diferendo ruso-norteamericano por las reservas petrolíferas del Polo Norte pueda encaminarse por la vía de la cooperación y no de la confrontación, al tiempo que se da legitimidad a la presencia rusa en la prospección y extracción de hidrocarburos en el Mar Caribe y en Texas. Por estas razones, probablemente este acuerdo necesite de algún tipo de ratificación estatal. Se especula que deberá ser aprobado por el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, donde es Presidenta nada menos que Iliana Ros.

Juan Sánchez Monroe

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