El reconspirador que desconspira, buen conspirador será

El videoclip de la discordia: se recomienda visionar con calma un par de veces, como mínimo. 

Domingo tarde: es día de fútbol y cierto aburrimiento, mientras concluye el fin de semana. En ese ambiente, salta la noticia a través de Twitter, desde la eterna sonrisa algo postiza del corresponsal de TV3 en Nueva York: “Video atribuido a la TV siria en que un gol del Barça al Madrid es un mapa para el contrabando de armas a los rebeldes”.

El texto parece, a simple vista, un mensaje en clave para una invasión marciana del planeta Tierra. Pero al día siguiente, el surrealismo condensado en menos de 140 caracteres se desborda como una oleada de asfalto recalentado y pegajoso por casi toda la prensa catalana, española, argentina (por alusiones al jugador Messi) e incluso algún que otro medio virtual anglosajón, aunque no grandes cabeceras. Pero ¿qué es lo que se había publicado exactamente?

La noticia procedía de una publicación israelí: Ynetnews.com. Esta página es, de hecho, el trasunto en red del diario Yedioth Ahronoth, nacido como vocero de la tarde en Israel y afín, en los últimos años, a la gente del partido Kadima. Esto es: de Ynetnews.com puede surgir cualquier cosa en cualquier momento. Y eso fue lo que sucedió el pasado 18 de marzo.

Según la crónica, firmada por el joven periodista Roi Kais, “un canal de la televisión estatal siria” (sic) afirmaba que el FC Barcelona ayudaba al contrabando de armas a los rebeldes que luchaban contra las fuerzas de seguridad leales al presidente Bashar al Assad.  La noticia, siempre según Roi Kais, había sido aireada en diciembre, aunque no se detenía a explicar por qué un suceso tan chocante había pasado inadvertido durante cuatro meses. La respuesta, unas líneas más abajo.

Adoptando un tono serio, la narración resultaba literalmente incongruente: según el narrador que se escuchaba en el clip, la formación del Barcelona representaba las rutas de contrabando de armas a los rebeldes sirios. Los jugadores, a su vez, personificaban a los contrabandistas mientras que la posición de la pelota aludía a la ubicación de las armas. Cuando la estrella del Barça, Leo Messi, pasaba el balón, todo indicaba que las armas habían llegado a los rebeldes en Dir al-Zur.

Roi Kais mencionaba en dos ocasiones la cadena de televisión siria que, según se decía, había emitido el notición: Al Dunya.

A lo largo del lunes, algunos de los medios de comunicación que emitieron la noticia, consultados por Eurasian Hub, admitieron no haberla contrastado, ni haberse preocupado por traducir del árabe la crónica del supuesto complot, denunciado en el videoclip que acompañaba la noticia original publicada por Ynetnews.com, y sacada directamente desde You Tube. Si: subida el pasado 15 de marzo (y no antes) por un tal Manbooth, cuyo canal, en árabe, lleva por título: “Risas. Diversión. Emoción. Suspense”. Si quien escribe estas líneas hubiera sido un avezado y veterano periodista, hubiera tenido alguna duda antes de lanzarse a dar por bueno el contenido de un  videoclip colgado en un canal que promete más cachondeo que otra cosa. Pero al parecer, nadie reparó en ello, ni en los regocijados smileys de colores que adornan el conjunto.

Tampoco nadie contrastó el nombre de la cadena que citaba el israelí Roi Kais. Porque lo cierto es que Al Dunya es una cadena de televisión paquistaní, no siria. De hecho, alguna que otra publicación en red que reproducía la pieza de Ynetnews.com, enlazaba directamente con la entrada de Wikipedia donde se explicaba que Al Dunya era una cadena paquistaní.  El gazapo, desde luego, iba más allá de los límites asumibles de la poca seriedad informativa.

En realidad, la cadena que supuestamente emitía el vídeo de la conspiración era Addounia TV. Y ésta no es la “televisión estatal siria”, sino una cadena privada vía satélite. Afín al régimen de Bashar al Assad, desde luego. Pero ni Al Dunia, ni estatal.

Llegados a este punto, la chamusquina olía que atufaba, pero allí no había ninguna nariz que oliera nada. Sólo ojos turbios que embestían contra el rojo capote de la indignación, ante la certidumbre de que el régimen de Bashar al Assad tomaba el nombre de Barça en vano. Por lo tanto, parece que nadie en ninguno de los medios que publicó el videoclip lo visionó con un mínimo de atención y distanciamiento.

Porque lo que parece haber sucedido es lo siguiente: alguien, ciertamente opuesto al régimen de Bashar al Assad, grabó con una cámara tomavistas parte de la crónica deportiva de un telediario normal y corriente emitido por la cadena Addounia, sobre un partido Barcelona-Madrid (1 minuto y 53 segundos). Previamente, sobreimpresionó sobre la escena del partido los nombres de las ciudades sirias y saudíes para “ilustrar” el “complot”. Eso es bastante fácil de hacer; basta, por ejemplo, con adherir una lámina transparente de acetato con los toponímicos sobreimpresos, sobre la pantalla de televisión que se está grabando (porque ese es el sistema artesanal que se utilizó). Una vez obtenido el producto final, el autor de la obra no pudo resistir al tentación de incrustar en el margen derecho el logo de un grupo de la oposición siria (con sus colores verde y negro y las estrellas rojas), mientras  que a la izquierda dejaba a la vista el logo o “mosca” de Addounia TV. La  voz en off que explica la “conspiración” está tan mal acoplada que ya la podemos escuchar mientras el hombre del tiempo de la televisión siria da el boletìn metereológico, antes de la crónica del partido.

¿Por qué se escogió la cadena Addounia? Porque en ella se han emitido numerosos reportajes denunciando supuestas manipulaciones y manejos de la oposición siria destinados a intoxicar informativamente a los medios de comunicación occidentales. Por lo tanto, alguien decidió pitorrearse de Addounia inventándose un disparatado complot, y dado que el protagonista era el F. C. Barcelona calculó, acertadamente, que la burla no pasaría desapercibida.

Así que nuestra prensa se ha tragado un fake con todas las de la ley, lo cual es una forma fina de decir que ha comulgado con un sapo del tamaño de una rueda de molino.  Y un fake, además, elaborado con una técnica artesanal casi conmovedora por su candidez. Dado que el F.C. Barcelona es adorado por la población árabe palestina, es posible que, por ende, nuestra prensa haya dado por buena una tomadura de pelo básicamente antibarcelonista puesta en marcha por un patriótico periodista israelí, aunque eso ya queda a juicio del lector. Pero, en conjunto, el ejercicio de credulidad ha sido deplorable, digno de la prensa jingoísta con más de un siglo de antigüedad. Hace algo así como un par de semanas, Catalunya Ràdio organizó una consulta entre sus radioyentes para determinar qué porcentaje estaba a favor de una intervención militar en Siria: una mayoría de “braves gents” dijo sí. Es posible que después de leer la noticia que comentamos en este post, el porcentaje hubiera subido más todavía. Pero ¿realmente se están considerando seriamente opiniones de la ciudadanía dignas de tenerse en cuenta y basadas en este tipo de información basura?¿Es éste un ejemplo de la tan cacareada e irresistible revolución informativa que nos traen las redes sociales?

Últimamente proliferan las denuncias contra la “conspiranoia” aplicadas con alegría a toda aquella información cuyo contenido no gusta a unos y si a otros. Pues bien:  la crónica que nos ocupa riza el rizo, demostrando qué fácil es fabricar un complotito de juguete sobre un inexistente complot de chichinabo, colocarlo en las redes sociales y emprenderla a patadas con la credulidad de la opinión pública y sus informadores: el reconspirador que desconspira, buen conspirador será.

Eurasian Hub

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