Fuentes fugu

Un cocinero japonés muestra un pez globo. Con este post, inauguramos el nuevo apartado de Conceptos

En el foro de Eurasian Hub hemos ido acuñando el término fuentes fugu para denominar a un tipo de publicación que nos ofrece sistemáticamente informaciones que pueden parecer altamente tóxicas, pero de cuyo estudio se pueden extraer conclusiones válidas, incluso burlando las intenciones de quien emitió los datos o noticias contenidos allí.

Tal denominación alude al “fugu”, palabra japonesa para el “pez globo”, así como para el plato japonés preparado a partir de la carne de este pescado. Como se sabe, el fugu es una deliciosa especialidad de la cocina japonesa, pero debe ser limpiado con mucho cuidado y precisión antes de ser preparado, dada su mortal toxicidad.

Aunque todos los medios de comunicación pueden incluir un mayor o menor grado de toxicidad en la información que publican diariamente, las fuentes fugu son aquellas reconocidamente venenosas en toda su extensión. Por “toxicidad” se entiende todo tipo de adulteración intencionada de la noticia mediante la tergiversación, el engaño, la ocultación, la difamación, etc.

Aunque internet ha dado lugar  a un inmenso aluvión de fuentes fugu personales (en blogs o redes sociales) aquí no se contempla su estudio, dado que las razones de sus autores para añadir toxicidad o ruido admiten motivaciones individuales muy diversas, que pueden llevar incluso al terreno de la sicología clínica. Ante el esfuerzo necesario para dilucidar las razones de esa toxicidad, es mejor no perder el tiempo y obtener la información en fuentes más solventes.

Para que las fuentes fugu sean aprovechables ha de ser posible estipular las pautas o mensajes subyacentes a la toxicidad, y ello resulta más evidente y útil en una publicación profesional, regular, con una intencionalidad política predeterminada o al servicio de un proyecto empresarial, o una institución.

Ejemplos clásicos de fuentes fugu son publicaciones como DEBKAfile, sobre la que hemos debatido en el foro de Eurasian Hub, tras haber seguido y analizado sus artículos durante meses. También los boletines de Stratfor pueden ser calificados como tales. Asimismo, la información vertida públicamente por diversos think tanks puede caber dentro de la categoría que nos ocupa. Sin embargo, la Wikipedia, debido a las especiales características de su elaboración, es también una fuente fugu, por lo cual citarla ciegamente como referencia de autoridad, puede resultar temerario.

Ahora bien: ¿cómo sacar provecho de una fuente fugu?

Una de las primeras consideraciones que a tener en cuenta  cuando se aborda una fuente fugu es quién está detrás, y qué busca obtener con la información que publica. Al investigador no deben bastarle generalizaciones burdas o consignas del estilo: “difundir la mentira sionista”, “servir a los intereses del gran capital”, o la “internacional comunista, “trabajar para Soros”,” etc. Lo que se busca es aprovechar aquello que se pueda destilar de la fuente fugu.

A veces resulta fácil obtener ese dato. Por ejemplo, en el caso de la Wikipedia, es obvio que no hay un interés motriz concreto, sino una acumulación de información que cualquiera puede manipular a su antojo, lo cual puede evidenciarse a simple vista en muchas entradas. En otros casos resulta más difícil de averiguar, aunque es perfectamente posible intentarlo.

Una vez tenemos esa pregunta medio respondida, podemos comenzar a entender la lógica de lo que se publica, y aprovecharla a nuestro favor. De esa forma, cuando se lanza la noticia “Tal”, sabemos que se hace con el objetivo “Cual”; y que cuando se pone énfasis en el dato X, se está ocultando el dato Y. Eso entre otras muchas posibilidades deductivas más sofisticadas.

Parece complicado, pero no lo es. De hecho, lo hacemos cotidianamente con las noticias que consumimos en la prensa generalista. Una frase célebre del maestro de periodistas, Ignacio Ramonet,  reza: “Informarse es trabajar”. Y eso  va destinado al lector de prensa, no al periodista profesional. Leerse un periódico al día no es estar informado. En cambio, después de hojear tres o cuatro periódicos en una jornada es cuando encajan las piezas del puzzle, porque lo que resaltan los unos, lo pasan los otros por alto.

Hacer ese ejercicio con las fuentes fugu supone ya un nivel (muy importante) de aprovechamiento. La fuente nos está dado información que nos resulta útil, incluso contra su propia voluntad.

Pasando a  otro extremo, una de las características de las fuentes fugu consiste en que ofrecen una gran masa de información variada y de carácter exclusivo. Ahí reside, precisamente, una de las claves de su éxito. Por un lado, ofertan economía de medios; por otra utilizan la variedad para mezclar información más o menos valiosa y más o menos venenosa (o basura).

Por lo tanto, suele ocurrir que la fuente fugu pone a nuestra disposición un muestrario cotidiano de información no fácilmente accesible, de un tipo determinado. Ésa es su oferta, y eso es lo que tiene éxito. Tal oferta, muchas veces presentada como “exclusiva” o “confidencial” es el sueño de todos aquellos periodistas o investigadores que no cuentan con un equipo de rastreo compuesto por personas especializadas.

Pero lo cierto es que nadie ofrece información confidencial en abierto, porque sí, a los millones y millones de lectores potenciales en internet. Suponer eso es caer víctima de una especie de masivo timo de la estampita.

Si alguien está ofreciendo ese tipo de información, está intentando manipular. Pero lo va a hacer siguiendo un guión y al servicio de unas necesidades. Ahí hay “algo”, un patrón de comportamiento informativo; por ello resulta tan interesante averiguar cuál es. Si se da con ello, entonces es cuando podemos sacarle jugo a la información que la fuente fugu NO pretende darnos y, además, separar el veneno del rico pescado.

La aproximación a la fuente fugu viene a ser como cuando el periodista entrevista al político. Es muy posible que éste no vaya a decir toda la verdad, pero aún así, sus declaraciones servirán, porque al elaborar la noticia, el periodista juega con lo que ha dicho el político, literalmente. Pero también con lo que representa, es decir, el discurso específico de esa figura pública en cuestión (que incluye su trayectoria en el partido y la imagen que proyecta). De esa forma, aún transcribiendo fielmente lo que acaba de decir el entrevistado, el periodista (sobre todo si conoce bien a ese político) sabe detectar las variaciones en el registro habitual. Y eso es información, noticia.

Por lo tanto: lo primero es entender la melodía, después ya vendrá la letra. Si con el tiempo le vamos pillando el tranquillo a lo que transmite la fuente fugu, podemos pasar a “pescar” datos o artículos concretos.

Colofón: muchas veces, la fuente fugu no es apta para periodistas, para la crónica del hoy para mañana, sino para un tipo de evaluación más en profundidad, a partir del estudio de lo que dice la fuente a lo largo de varios meses. Y el resultado final puede no ser  voluminoso. Tres, cuatro, cinco conclusiones, no mucho más.

Las fuentes fugu son muy venenosas; pero bien limpiadas, el residuo informativo que dejan puede ser sustancioso.

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