Tensión en el Mediterráneo oriental

El portaaviones ruso “Almirante Kuznetsov”, enviado a aguas sirias, fue botado en 1985, pero no termino de ser plenamente operativo hasta una década más tarde. Desde entonces, ha cambiado varias veces de nombre. En su primera gran tournée, en 1996 -con motivo del 300 aniversario de la Armada Rusa- ya recaló en el puerto sirio de Tartús. Por entonces, sus cazas de combate Su-33 hicieron vuelos de provocación en los límites de las aguas territoriales israelíes, donde fueron “amigablemente interceptados” por F16. El “Almirante Kuznetsov” no es comparable en desplazamiento a unidades estadounidenses como el “USS Enterprise” o los portaaviones de la Clase Nimitz, pero tiene la particularidad de ser un navío habilitado no sólo como portador de aeronaves de combate, sino también como lanzamisiles. Aparte de todo ello, un incidente con naves americanas, aunque el “Kuznetsov” llevara la peor parte, constituiría un incidente de imprevisibles y gravísimas consecuencias.

DANIEL IRIARTE / ENVIADO ESPECIAL A DAMASCO
Día 28/11/2011 – 18.50h

 Rusia enviará cuatro barcos de guerra a la base naval que posee en Siria dentro de unos días, según ha informado este lunes el canal gubernamental «Russia Today». Tres destructores, acompañados por el portaaviones lanzamisiles «Almirante Kuznetsov», partirán del Mar de Barents a principios de diciembre, con destino al puerto de Tartús, donde trabajan unos seiscientos militares rusos.

Las autoridades rusas aseguran que el viaje estaba planeado desde hace un año, y que además de Siria, los barcos visitarán Beirut, Génova y Chipre. Pero a nadie se le escapa el significado de este acto, justo en un momento en el que comienza a barajarse una posible intervención extranjera «limitada» para establecer un «corredor humanitario» en territorio sirio, una idea promovida por Francia, y a la que Rusia se opone de plano.

De hecho, tras la decisión de ayer de la Liga Árabe de aplicar un programa de sanciones contra Siria, Moscú es el mayor aliado que le queda al régimen del presidente Bachar Al Assad. En las manifestaciones progubernamentales que se celebran en Damasco y otras ciudades, no es infrecuente ver banderas rusas mezcladas con las sirias. Hoy, decenas de miles de personas se han manifestado de nuevo en el centro de la capital en apoyo del presidente Assad.

El envío de los barcos de guerra rusos se produce en parte como reacción a la presencia frente a las costas de Siria, desde esta semana, del portaaviones estadounidense USS George H.W. Bush, y de otros buques de la Sexta Flota norteamericana.

Episodios oscuros

La base de Tartús fue construida en 1971 en virtud de un acuerdo con la Unión Soviética, pero tras la desaparición de la URSS ha servido ante todo como punto de abastecimiento para la Flota del Mar Negro. De los tres muelles de los que consta, tan sólo uno está operativo. Pero desde hace años está prevista la habilitación de la instalación para que pueda funcionar como base para una presencia naval rusa permanente en el Mediterráneo. El año pasado, el almirante Vladimir Vysotsky mencionó 2012 como la fecha más probable para ello, aunque el envío de estos barcos de guerra podría acelerar la renovación del complejo.

En los últimos años, la base ha sido motivo de algunos episodios oscuros. El segundo jefe de la inteligencia militar rusa en el exterior, el general Yuri Ivanov, desapareció en Siria en julio del año pasado, y reapareció flotando en una playa turca semanas después. Aunque oficialmente se aseguró que se había ahogado nadando, muchos analistas indicaron la probabilidad de que en realidad se tratase de un asesinato político, y apuntaron a su relación con el proyecto de Tartús.

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