Pulso de gigantes en la India

Un pulso que enfrentará a los millones de pequeños comerciales indios con las grandes superficies multinacionales y que se superpone a recientes tensiones con el precio de determinados productos que hace un año movilizaron a la oposición política. En la fotografía, del pasado mes de diciembre de 2010, un militante del Partido Samajwadi sostiene una guirnalda de cebollas en una protesta contra el alza de los precios de ese producto básico y central en la alimentación de las masas indias  (AP Photo/Rajesh Kumar Singh) Como afirma el mismo Diego Agúndez, autor del reportaje que sigue  continuación, “No despreciemos [la entrada en la India de actores como Carrefour y Wall-Mart]: esto puede cambiar de forma fundamental los hábitos de consumo de los indios (al menos, los urbanos) y la estructura de producción”

La India abre sus puertas a los gigantes de la distribución multimarca

Nueva Delhi, 25 nov (EFE).- Industria, bolsas y consumidores recibieron hoy con optimismo la decisión del Gobierno indio de abrir el sector minorista al capital extranjero, lo que abre las puertas del país a multinacionales como Carrefour, Walmart o Tesco.

La decisión fue tomada anoche por el Gabinete del Gobierno indio y confirmada a los medios por el ministro de Alimentación y Consumo, K.V. Thomas, tras años de polémicas sobre el efecto que la entrada de capital extranjero podía tener sobre la industria local.

En la práctica, las empresas extranjeras podrán tener tiendas dedicadas a ventas de una sola marca sin necesidad de asociarse con compañías indias, y pueden llegar a poseer un 51 % en proyectos que se dedican al comercio de muchas marcas, como los supermercados.

Hasta ahora, la presencia extranjera era solo tolerada de forma plena en el sector mayorista, y las marcas extranjeras dedicadas a la distribución de una sola marca, como por ejemplo Zara, debían llegar a acuerdos con compañías locales para establecerse en la India.

“Este cambio tendrá un impacto positivo en el mercado indio y apuntalará la imagen de la India como una de las economías que más crece del mundo”, afirmó en un comunicado el jefe en el país de Bharti Walmart, Raj Jain, tras conocer la noticia.

Las compañías indias del sector que cotizan en la bolsa de Bombay registraron hoy fuertes ganancias tras la noticia, porque según los analistas los inversores consideraban que el sector de los supermercados necesitaba una fuerte inyección de capital.

Walmart o Carrefour, ya presentes en la distribución mayorista, llevaban tiempo intentando ampliar su negocio en la India, donde el tamaño total del sector, según datos de la industria, puede doblarse de aquí a 2015 y rondar los 800.000 millones de dólares.

“Permitir inversión extranjera directa en la distribución minorista es una buena noticia para los consumidores indios y negocios, y esperamos más detalles sobre las condiciones”, afirmó la compañía Tesco en un comunicado citado por diversos medios.

Según una fuente oficial india, seguirá habiendo condiciones: las inversiones deben ser de al menos 100 millones de dólares, un 50% de las operaciones deben ser en infraestructuras y solo se permitirán por ahora tiendas en las ciudades de más de un millón de habitantes.

La reforma del sector minorista ha sido largamente reclamada por sectores de la industria y los consumidores en el país, donde persiste una estructura de venta y distribución ineficaz y la cadena de frío es, en el mejor de los casos, precaria.

Solo 4 de los 104 millones de toneladas que se transportan cada año en el país cuentan con transporte refrigerado, y las instalaciones de este tipo con las que cuenta el Gobierno suman una capacidad de 23,66 millones, menos de la mitad de lo necesario.

“Como no hay un procesamiento y almacenamiento adecuados de frutas y verduras, se desperdicia en torno a un 35% de la producción”, reconoce en su último informe anual el Ministerio de Industria de Procesamiento Alimentario.

Los políticos indios llevaban años debatiendo la reforma y todavía no han llegado a un acuerdo sobre su conveniencia: hoy mismo, la oposición obligó a gritos a aplazar la sesión parlamentaria en marcha contra la decisión del Gobierno.

Lo que dicen los defensores de la reforma es que la entrada de capital extranjero servirá para crear empleo, dar más margen de beneficio a los campesinos y abaratar los precios de venta final, porque eliminarán intermediarios de la cadena productiva.

Pero sus críticos temen la amenaza que los gigantes de la distribución pueden suponer para los pequeños comerciantes de barrio, con sus populares “kiranas”, o tiendas de barrio con servicios y productos en general de escasa variedad y calidad.

“Es una medida totalmente inaceptable. Nos oponemos al hecho de que creará desempleo a gran escala”, reaccionó anoche un portavoz del principal partido de la oposición (BJP), Prakash Javadekar, citado por el diario indio “Mint”.

El Gobierno indio, golpeado por varios escándalos de corrupción, llevaba meses recibiendo críticas por su lento ritmo de reformas económicas, y estas se habían recrudecido ante la pérdida de valor de la rupia en los últimos meses en el mercado de divisas.

Diego Agúndez

Noticias llegadas con posterioridad (26 de noviembre), que precisa el mismo autor de la crónica, indican que,  el ministro de comercio ya ha confirmado las condiciones oficialmente: no se aceptarán proyectos menores de 100 millones de dólares, el 50% de las operaciones deben ser en infraestructuras y back-end, deberán comprar al menos el 30% de los productos a PYMES locales y solo se permitirán por ahora tiendas en las ciudades de más de un millón de habitantes. Por lo tanto, la entrada queda reducida a los grandes del sector, lo cual hace suponer a Agúndez que  la restricción de la norma a las ciudades más populosas aumentará no solo la brecha del desarrollo, sino también de la propia percepción ciudad-campo.  Todo ella refleja la mentalidad de los líderes indios; y también sus inseguridades y miedos.

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