De Kuchma a Yanukovich: ¿retrocede Ucrania hacia el autoritarismo?

Policías ucranianos se llevan a Yulia Tymoshenko tras escuchar  su sentencia a siete años de prisión el pasado 11 de octubre. Foto: Kyiv Post –  Fuente: “The Moscow Times”

Extracto adaptado de la tesina del “Máster en Estudios Europeos Interdisciplinarios” presentada en mayo 2011 en el Colegio de Europa – Natolin (Polonia), por Guzmán García como becario del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, bajo el título original de: From Kuchma to Yanukovich:  Is Ukraine moving back towards Authoritarianism? A Political Rights approach y la supervisión de Hannes Adomeit.

La llegada de Viktor Yanukovich a la presidencia de Ucrania a principios de 2010 fue rápidamente acompañada por un retroceso de los derechos civiles y políticos, cuya situación había sido notablemente mejorada bajo la anterior presidencia de Viktor Yushchenko (2005-2009), surgido de la Revolución Naranja. La reciente condena de cárcel a Yulia Tymoshenko, que había sido dos veces Primera Ministra bajo Yushchenko, supone la gota que colma el vaso del retroceso de libertades políticas en el país, el cual de hecho se encuentra ahora en una encrucijada tanto a nivel interno como externo, donde la UE y Rusia representan dos alternativas geoestratégicas muy divergentes para el medio-largo plazo.

Retroceso de los derechos civiles y políticos bajo Yanukovich

Tras cinco años en la presidencia Yushchenko no cumplió las expectativas que fueron puestas en su gobierno tras liderar la Revolución Naranja (a finales de 2004). Sin embargo, sí que hubo destacados avances en el respeto de los derechos políticos, los cuales ahora bajo la presidencia de Yanukovich se encuentran de nuevo en peligro.

La posibilidad legal para Yanukovich de llevar a cabo una “justicia selectiva” se abrió con la aprobación de la nueva ley del sistema judicial en el verano de 2010, apenas un par de meses después de su llegada a la presidencia. Esa reforma concedió al presidente la competencia para nombrar y destituir a jueces, perdiendo así éstos toda independencia y suponiendo una “amenaza directa a la protección judicial de los derechos humanos”, de acuerdo con el entonces presidente de la Corte Suprema. Tras dicha reforma pronto fueron abiertos procedimientos judiciales contra numerosos altos cargos de la presidencia anterior, entre ellos Tymoshenko. Más de diez de entre ellos (como los exministros de Interior, Economía y Medio Ambiente) fueron formalmente acusados a lo largo de la segunda mitad del 2010. A otro incluso, exministro de economía, incluso le concedieron asilo político, a principios de 2011, en Chequia. Estos arrestos en el entorno de Tymoshenko fueron ampliamente percibidos como un paso intermedio hacia el objetivo final de derribar políticamente a la propia Tymoshenko, la figura opositora más popular y, por lo tanto, la amenaza real al control del Estado por parte de Yanukovich.

Además, respecto a las libertades de expresión y comunicación la situación también empezó a empeorar. La desaparición del periodista de investigación Vasyl Klymentyev en el verano de 2010 hizo presagiar un triste retorno a las misteriosas desapariciones y accidentes mortales de opositores durante los oscuros años de Kuchma. Sin embargo, ese no ha sido el caso y la persecución de ellos ha sido más bien limitada a los medios legales, lo cual podría ser cínicamente visto como un ligero progreso. Así, el acoso legal a los medios de comunicación críticos (TVs, radios y periódicos) ha incrementado notablemente bajo Yanukovich, así como la multiplicación de los casos de censura, de acuerdo con denuncias de diversas asociaciones periodísticas e informes nacionales e internacionales.

Cierto es que Ucrania, bajo la actual presidencia, ha recuperado la estabilidad institucional, ausente durante la anterior presidencia debido a las continuas peleas internas de la coalición naranja. Sin embargo, de acuerdo con numerosos expertos y evidencias, el precio ha sido que los poderes estatales (ejecutivo, legislativo y judicial) se han convertido en simples correas de transmisión de las órdenes presidenciales.

La sentencia de Tymoshenko y la Regla de Oro

Tal y como la “Regla de Oro” (atribuida al filósofo chino Confucio) estableció hace más de 25 siglos: “No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti”. Sin embargo, Tymoshenko fue sentenciada el pasado 11 de octubre a siete años de prisión y consecuentemente tampoco podrá participar en política durante tres años tras su salida de prisión. De esta forma, Yanukovich ha traspasado una línea roja al violar esa no escrita, pero respetada, regla de la política civilizada. En los días siguientes muchos líderes europeos expresaron claramente que no se puede abrir un proceso judicial contra anteriores líderes gubernamentales en base a sus decisiones políticas. La justificación legal del caso judicial ha sido el “abuso del cargo” al firmar el acuerdo de gas con Vladimir Putin, allá en 2009, para poner fin a la crisis pan-europea de gas, la cual de hecho terminó gracias al acuerdo. Sin embargo, dicha medida está siendo percibida como excesivamente costosa para el Estado. Es escandaloso el hecho de que el artículo del código criminal bajo el cual Tymoshenko está siendo acusada viene de la época estalinista de 1927, bajo el cual crimen fue descrito de una forma tan imprecisa como la siguiente: “[…] excediendo el gobierno, o las competencias del cargo, con fuertes consecuencias”.

No se trata de santificar a la conocida “Princesa del Gas”, quien tiene ciertos puntos poco claros durante su camino hasta convertirse en una empresaria multimillonaria en los 1990, ni tampoco de buscar un “pretexto” para parar la integración con Ucrania, como el embajador ante la UE, Konstyantyn Yeliseyev, afirmó recientemente. Se trata más bien de una venganza política al más alto nivel, sobre el hecho de que Tymoshenko disgustó considerablemente al Partido de las Regiones de Yanukovich, especialmente tras eliminar a RosUkrEnergo como intermediario con Gazprom, lo que cortó importantes fuentes de financiación para el partido. Proceder con tal encarcelamiento de un líder opositor resquebrajaría los cimientos de cualquier sistema político liberal, abriendo una peligrosa caja de Pandora para el futuro a venir. ¿Y si en 2015, tras las próximas elecciones presidenciales, Yanukovich pierde frente a un candidato deseoso de igual manera de revisar, bajo una judicatura tan dócil, el mandato de Yanukovich?

Guzmán García

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