Ana Ballesteros: Pakistán

El libro de Ana Ballesteros  (TEIM – UAM) publicado en este mismo año por Editorial Síntesis, posee varios méritos. Uno de ellos salta a la vista de inmediato: se trata de una obra de 273 páginas, y por ello muy manejable; lo cual tiene especial mérito si pensamos que en ese espacio la autora ofrece una radiografía muy completa de lo que es el Pakistán de nuestros días. Y ello sin olvidar las pertinentes explicaciones, dosificadas, a lo largo del relato, sobre cómo se ha llegado a la situación actual. El índice es claro y sistemático: cómo nació Pakistán, democracia y militarismo, escenarios actuales de conflicto, economía, sociedad y sociedades, religión y tradición.

Dentro de cada capítulo, no se deja nada. Por ejemplo, hay una excelente descripción del laberinto de conflictos en que se ha convertido Pakistán: la Provincia Fronteriza del Noroeste y el nacionalismo pastún, Baluchistán, Cachemira, las Áreas del Norte, el Sindh y el muhyrí, y el papel de la hegemonía punyabí. Pero claro, Pakistán tiene una posición geoestratégica crucial, y la autora no la deja de lado: el obsesivo conflicto con la India, la implicación en Afganistán, las ambivalentes relaciones con Irán, que interfieren en el conflicto sectario chií-suní y lo que parece sólida amistad con China.

Pero no es una obra en la que primen las relaciones internacionales o  la descripción de los conflictos políticos agudos. El capítulo dedicado a la estructura social de Pakistán, es excelente, lo cual deja entrever el trabajo que ha hecho la autora en el Observatorio Electorial TEIM. Destaca el estudio sobre el poder judicial y el movimiento de los abogados, en torno a las elecciones de 2008, presentadas como el regreso a la democracia. Y todavía más interesante es la disección del ejército en su faceta de poder política y, más interesante si cabe, económica. Fundaciones como Fauji, Askari, Shahin y Bahria, están registradas como entidades privadas, son subsidiarias del Ministerio de Defensa y quedan fuera de cualquier actividad de control económico estatal.

Incluimos a continuación el reportaje que hizo sobre la autora y su obra Agus Morales (EFE), desde Islamabad:

Islamabad, 9 jun (EFE).- Cuando el público busque libros sobre Pakistán, junto a los títulos de autores extranjeros hallará, al menos, uno escrito en castellano y de reciente publicación: el de la investigadora Ana Ballesteros, que intenta arrojar luz sobre un país plagado de estereotipos.
En una entrevista telefónica con Efe desde Madrid, la autora defendió que la sociedad paquistaní, en contra de la opinión general, “no está talibanizada o radicalizada”, aunque admitió que hay una “mayoría silenciosa” que ayuda a amplificar el poder de los islamistas.
“El hecho de que se ataque al islam pacífico, a las tumbas sufíes o a los líderes religiosos que están en contra de los talibanes, demuestra que la sociedad no está talibanizada”, dice Ballesteros.
Investigadora del Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos de la Universidad Autónoma de Madrid, Ballesteros hace en su libro ‘Pakistán’, en el mercado español desde hace dos meses, un extenso repaso no solo de temas con reclamo como el Ejército o el terrorismo.
En el relato también aborda la educación, la economía y la diversidad étnica de un país que, pese al gran número de inmigrantes en ciudades como Barcelona, aún no llama la atención de las universidades españolas o latinoamericanas.
“La imagen de los paquistaníes es diferente a la de Pakistán -ilustra la escritora madrileña-. Ellos están demostrando (en España) que no son una comunidad especialmente conflictiva. No tienen mala fama, pero la imagen de Pakistán es terrible”.
Las noticias de continuos atentados en Pakistán alimentan esta idea. O de sucesos como la muerte de Osama Bin Laden en una operación de EEUU en Abbottabad, cerca de Islamabad, de la cual la autora también opina.
“Es una ciudad con muchos controles. Me extraña mucho que se construya una casa como esa sin que nadie se pregunte quién vive ahí”, especula la investigadora.
“También podemos pensar que efectivamente no sabían nada. Pero no hay ninguna certeza”, comentó.
Ballesteros no descarta que exista un pacto más o menos tácito entre Pakistán y EEUU e insiste en que a las autoridades locales “les interesa más quedar como incompetentes que como colaboradoras” en la operación que acabó con la vida de Bin Laden el 2 de mayo.
Lo que es evidente es que el Ejército es ahora mucho más “impopular” y ello abre una ventana para que el poder civil deje atrás el miedo y “respalde menos” a las Fuerzas Armadas, precisó.
La autora no dejó pasar la ocasión de constatar que muchos de los políticos paquistaníes, históricamente, han pecado de oportunismo.
Sobre una de las organizaciones que más polémica despiertan en Pakistán, los principales servicios secretos (ISI), y su supuesta relación con redes yihadistas, Ballesteros piensa que sus actividades se han sobredimensionado en otros países.
O que han servido para esconder vergüenzas ajenas.
“El ISI ya es un objetivo terrorista”, argumentó la escritora, quien apuntó que a la agencia de inteligencia paquistaní le interesa “controlar” estos grupos, algo que no está consiguiendo.
Es difícil “cambiar la mentalidad” de un órgano con históricos vínculos yihadistas y que desempeñó en papel clave en la guerra antisoviética de la década de 1980, pero en opinión de la experta no es edificante atribuir al ISI los problemas de Afganistán.
“Se está utilizando a Pakistán para culparle de todos los errores que se están cometiendo en Afganistán”, lamentó Ballesteros. EFE
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