Sionismo y fascismo

El libro de Lenni Brenner reúne una información en buena parte conocida desde hace tiempo, pero que permanecía dispersa en diversas fuentes y libros. Por lo tanto, se trata de un libro aparentemente incómodo, bien para los desconocedores de la compleja y apasionante historia del sionismo y sus implicaciones políticas, como para los apologistas que se han quedado atrincherados en la historia canónica. Por lo tanto, el libro de Brenner es una medicina saludable, pero que debe ser consumida en dosis razonables para no caer en la intoxicación.

La obra describe y analiza, con gran despliegue de referencias documentales las relaciones entre el sionismo histórico y las tendencias totalitarias o antisemitas de la época en la que apareció y nació. No es de extrañar que fuera así, dado que ese discurso impregnaba, en formas muy variadas, amplios sectores del espectro político e intelectual en el cambio de siglo. Tal es el conocido caso del racismo biologista, apoyado en el extraordinario éxito de la antropología física. Por otra parte, las relaciones incluso de colaboración, entre los sectores más radicales del sionismo y el régimen nazi, es un asunto ya conocido por los historiadores desde hace al menos treinta años (incluyendo la propuesta del Irgun para colaborar con el régimen nazi en el Nuevo Orden), aunque Brenner sistematiza y especifica fuentes y datos. Pero no se queda ahí: en el libro también hay un trabajo de investigación muy interesante -y extenso- en la relación al papel de los sionistas en la Polonia de entreguerras, en la Italia fascista, o en la Guerra civil española. Se queda mucho más corto en la descripción de la propuesta japonesa para repoblar Manchuria con judíos europeos, un asunto sobre el que existen ya bastante datos, y que será motivo de otra reseña.

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