Más gordos, más grandes y más hambrientos… el triunfo de los bancos zombis y la irresponsabilidad financiera
Gráfico 1: Los 25 mayores bancos del mundo en proporción al PIB de los países de los que proceden. Nótese que los bancos europeos son en este sentido mucho mayores que los de EEUU o China. Fuente: Zerohedge.com y Logic Of Finance
Andrés Mourenza, Atenas, 16 de mayo, 2013
Grecia, uno de los primeros países quebrados de la Eurozona, es un espejo en el que leer el futuro inmediato. A pesar de las continúas consignas de los gobiernos europeos que repiten como un mantra “Nosotros no somos Grecia”, las políticas aplicadas y sus consecuencias se han venido repitiendo de una forma u otra en los restantes países con problemas. Ahora, en el país mediterráneo se está llevando a cabo un ingente proceso de concentración bancaria, en el que las entidades financieras se devoran unas a otra para crear monstruos más voraces, en un festival caníbal alegremente financiado con dinero público sin importar la irresponsabilidad con la que haya actuado los bancos. Una de las pocas consecuencias previsibles de esta crisis será el fortalecimiento de los bancos, que han conseguido darle la vuelta a la crisis y hace de una debacle financiera, una crisis de los Estados. Grecia es una buena muestra de ello.
“Si te debo una libra, yo tengo el problema; pero si te debo un millón, el problema lo tienes tú”. Este aforismo del economista John Maynard Keynes ha sido utilizada profusamente en los últimos años para explicar la situación de crisis actual, y con todo el peso de la razón. La paradoja contenida en esta frase es sólo aparente pues, en efecto, en el caso de grandes deudas, los acreedores son los que más deben preocuparse por la solvencia del deudor, como se pone de manifiesto cuando un gobierno no corre a rescatar a un hipotecado moroso (deuda pequeña), pero sí a un banco, cuya quiebra podría suponer dejar un enorme reguero de deudas (en depósitos, acciones, bonos o cualquier otro tipo de obligación financiera). Es el famoso lema “too big to fail” (demasiado grande para dejarlo caer o quebrar) popularizado en el Congreso de Estados Unidos en la década de 1980 y ahora recuperado bien sea aplicado a bancos, empresas o economías nacionales.
La consciencia de este hecho ha creado un sistema que el economista griego Yanis Varoufakis, en su libro El Minotauro global, ha llamado “quiebrocracia” (bankruptocracy), un sistema en el que los bancos más grandes, y por tanto más proclives a dejar un gran agujero en la economía del sistema en caso de quiebra, tienen –hablando en plata- cogidos por los huevos a los Estados. Muy pronto al inicio de la crisis, los banqueros se dieron cuenta de que, por muy irresponsable que hubiese sido su comportamiento financiero, podían contar con el dinero de los contribuyentes para salvar sus entidades. Sólo había un requisito: que el banco fuese grande, cuanto más grande mejor. En ese caso se podía justificar tranquilamente el rescate de la empresa dado que no hacerlo entrañaría riesgos aún mayores.


