Korean nightmare: worst-case scenario

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Korean nightmare: Experts ponder potential conflict

By Andrew Salmon, for CNN
March 27, 2013

Editor’s note: Andrew Salmon is a South Korea-based freelance journalist and author who has written two books on the Korean war. Below, he envisages a hypothetical, worst-case scenario of potential conflict on the Korean peninsula. CNN is not suggesting that war is imminent or even likely, but the possibility of conflict is one scenario that military strategists must consider given recent heightened tensions.

Seoul (CNN) – It’s Asia’s nightmare scenario: War breaking out on the Korean peninsula.

With Korea lying at the heart of Northeast Asia, the world’s third largest zone of economic activity after Western Europe and North America, experts say global capital markets would suffer devastating collateral damage, but the catastrophic loss of human life — and potential nuclear fallout — would be far, far worse.

Fortunately, no analysts believe “Korean War II” is imminent; the armistice ending the 1950-53 conflict that buried millions continues to hold, despite North Korea’s nullification in March. And with regime maintenance Pyongyang’s paramount policy, few think it would risk an attack.

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Vuelve la alta tensión al Kurdistán iraquí

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Carros de combate kurdos desplegados en los alrededores de la ciudad de Kirkuk, el pasado 3 de diciembre. Fuente: Yahoo!News

Miguel Máiquez, Recortes de Oriente Medio, 12 de diciembre, 2012

A punto de cumplirse un año ya de la salida de las tropas estadounidenses, Irak está muy lejos aún de haber encontrado una mínima estabilidad. De hecho, el año parece estar acabando exactamente como empezó: con una escalada de la tensión sectaria y étnica que ha marcado la historia del país desde que en 1932 la Sociedad de Naciones dio por finalizado el Mandato Británico y reconoció su (tutelada) independencia.

En los primeros meses de 2012 estalló el conflicto sectario cuando, nada más salir los últimos soldados de EE UU, el Gobierno del primer ministro Nuri Kamal al Maliki, un chií, ordenó el arresto del vicepresidente, Tariq al Hashemi (suní), acusado de participar en actividades terroristas. Ahora, el año concluye con un preocupante agravamiento del interminable conflicto étnico del Kurdistán iraquí, una crisis en la que, obviamente, hay otros factores en juego, más allá de la etnia. El primero de todos, el petróleo.

El último capítulo hasta ahora del ‘problema kurdo’ comenzó también tras un movimiento de Maliki, cuando el primer ministro decidió incrementar significativamente el control de Bagdad sobre las fuerzas de seguridad que operan en Kirkuk, un territorio de gran riqueza petrolera, disputado por ambas partes, y en el que tropas iraquíes y kurdas se reparten la responsabilidad de mantener el orden. La excusa: evitar atentados terroristas. Como explicaba Joost R. Hilterman, del International Crisis Group, a The New York Times, recurriendo a una de las expresiones más mencionadas en la región últimamente: “Para los kurdos la decisión de Maliki fue cruzar una línea roja. Básicamente, Maliki se hizo con el control de la policía, y los kurdos nunca van a ceder Kirkuk”.

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