Estado en que quedaron las instalaciones de la base naval Evangelos Florakis, en julio de 2011, que enseguida encendió todas las alarmas sobre la necesidad de un rescate inminente para Chipre
La mecha de la crisis: la explosión de una base naval
Andrés Mourenza (Efe) | Atenas, El Mundo, 23/03/2013
Chipre perdió más de la mitad de su capacidad energética y reparar el estropicio costó al menos el 10% del PIB a un Estado que comenzaba a arrastrar problemas de déficit fiscal por una economía basada en el turismo, la construcción y los servicios financieros, todos sectores muy dañados por la crisis global.
El Estado hubo de financiar el gasto a través de un aumento del déficit -de un superávit del 0,9% en 2009 pasó a un déficit del 6,3% en 2011- y la emisión de deuda, que se elevó del 49% del PIB en 2008 al 90% en 2012, lo que lo dejó sin fondos para socorrer al sector bancario cuando comenzaron sus graves problemas.



