España en Asia Central: ¿de singular a normal?

Una azafata verifica el suministro de jabón en un WC del Talgo uzbeko (Afrosiyob), que une la ruta Tashkent-Samarcanda. Foto: podrobno.uz

España en Asia Central: ¿de singular a normal?

Nicolás de Pedro

Asia Central es aún una región poco conocida fuera del mundo postsoviético. Probablemente, incluso aquellos lectores familiarizados con la geopolítica centroasiática se sorprenderán al saber que las relaciones políticas entre España y Kazajstán son extremadamente fluidas; que en aquel país, la tan traída estos días, marca España, se asocia con facilidad a productos de tecnología punta; que miembros del Gobierno y la elite kazaja suelen pasar sus vacaciones en la Costa Brava catalana; que una asociación kirguiz celebra anualmente en Madrid el Noruz, año nuevo persa; o que, en su día, el dirigente uzbeko, Islam Karímov, envió a una de sus hijas como embajadora a España. Los dirigentes por ambos lados suelen caracterizar las relaciones al más alto nivel como “excelentes y singulares”. Si a estos adjetivos añadiéramos el de “curiosas”, tendríamos una caracterización bastante ajustada de las relaciones de España con el Asia Central postsoviética.

Sigue leyendo

Tren de alta velocidad para Israel

Estación del ferrocarril israelí en el centro de Tel Aviv. Israel, con una superficie algo inferior a la de la Comunidad Valenciana, cuenta con dos ramales ferroviarios en dirección Norte-Sur que, a partir de Tel Aviv confluyen en uno solo que llega hasta Akko (Accre) y la frontera libanesa. No alcanzan demasiada velocidad y su equipamiento necesita, ciertamente, una renovación.

A lo largo del día 29 de julio,  algunos medios de prensa escrita y el canal principal de noticias de TVE se hicieron eco de las declaraciones del embajador israelí en Madrid, Alon Bar, en el sentido de que “las empresas españolas cuentan con serias opciones de participar en la construcción y puesta en marcha de la futura línea ferroviaria de alta velocidad en su país”.  En concreto se habla de la construcción de la línea Tel Aviv-Eilat, una conexión de 350 kilómetros que cruza el país desde el Mediterráneo al Mar Rojo, y que aún está pendiente de adjudicarse. Asimismo, se habla de la renovación del metro de Tel Aviv, de los ferrocarriles suburbanos, de la línea del norte: se trata, grosso modo, de la renovación de la práctica totalidad de la red ferroviaria israelí. El conjunto de las adjudicaciones rondaría, según el embajador, los 20.000 millones de euros, a ejecutar en los próximos cinco años.

Sigue leyendo