Bosnia: gobierno, y de nuevo crisis (2)

Una enorme silueta se ha añadido al skyline de Sarajevo: la Avaz Twist Tower, o torre giratoria que simboliza el poder del magnaete de la prensa y la política, Fahrudin Radončić.  Segunda entrega sobre la transformación operada en la política bosnia a raíz de las últimas elecciones, a cargo de Alfredo Sasso, testigo directo desde Sarajevo

La historia reciente de Bosnia y Herzegovina no es ciertamente inmune a las crisis políticas y los cambios de la mayoría. Sin embargo, la ruptura de la SDA-SDP dejará a medio y largo plazo, consecuencias sobre el marco institucional, el sistema de partidos y el equilibrio entre las diferentes comunidades nacionales. Va a afectar la relación entre los ciudadanos y la política en Bosnia-Herzegovina (al menos por ahora, no es positivo). Las noticias no son marginales. Hay un partido que pasa a la oposición tras veintidós años ininterrumpidos en el poder (SDA); hay un nuevo movimiento que gana la primera línea del poder y se postula a  sí mismo como el protagonista de la escena (SBB); hay una fuerza se consagró como árbitro-manipulador de la balanza política, en detrimento de sus valores ideológicos y morales y, quizás, de su credibilidad (SDP). En la segunda parte de este análisis, proponemos algunas ideas sobre los principales protagonistas de la crisis.

1.- El SBB en el gobierno: Radončić “legitimado”

Se escribe: SBB, esto es: Alianza para un Mejor Futuro de Bosnia y Herzegovina. Se lee: Fahrudin Radončić fundador del partido (en 2009) y “padrone” del partido. Magnate de los medios (posee el diario de Sarajevo Dnevni Avaz, uno de los más leídos en Bosnia y Herzegovina) se define casi obsesivamente, y con razón, como el “Berlusconi de Bosnia”. Pero en el contexto de la tradición política bosnia, no puede escapar a una cierta analogía con la figura de Fikret “Babo” Abdić. Radončić  es, de hecho, un administrador desenvuelto y audaz, capaz de trampear con los círculos de poder así como con las afiliaciones políticas y étnicas predeterminadas; y también es muy capaz tejer redes nuevas de lealtad y alianzas (sólo en apariencia antinaturales y contradictorias). Igual que hacía su predecesor, “Babo”. Sin embargo, Abdić era un provinciano, restringido su poder directo a un cantón territorial en el noroeste de Bosnia. Los intereses económicos de  Radončić  parecen bastante más extensos y megalómanos. Su fortaleza es Sarajevo, cuyo paisaje urbano está hoy dominado (visual y simbólicamente) por la Avaz Twist Tower , el rascacielos que él mismo construyó y es la sede de su periódico. Tampoco hay que olvidar las buenas relaciones de . Radončić    con el clero islámico, en especial con el  Reis el Ulema Mustafa Ćerić. Por encima de todo, debemos recordar las fuertes sospechas que circulan desde hace años en Bosnia sobre el origen de la fortuna de. Radončić  y sus presuntos vínculos con sujetos criminales. Tras el pacto  SBB-SDP, los medios de comunicación y los opositores políticos de  Radončić  le han pedido explicaciones sobre su relación con Naser Keljmendi, ciudadano bosnio en la lista negra estadounidense de narco-boss en Europa. Radončić  ha respondido minimizando, o lanzando contra acusaciones sobre el SDA de incluir a individuos de la lista negra americana entre sus propios colaboradores. Los mismos medios de comunicación han retomado numerosos enfrentamientos verbales acaecidos entre 2006 y 2010 en la prensa o la televisión (que en su momento llevaron a respectivas denuncias por difamación) entre Radončić  y el líder del SDP, Zlatko  Lagumdžija. Este último lo ha tratado varias veces de mafioso, recibiendo a cambio, desde las páginas de Avaz,  acusaciones de islamofobia anti-bosniaca y el estalinismo. Ahora, sus posiciones han cambiado claramente. Y el SBB es el candidato para suplantar al SDA como principal partido bosníaco del país.

2. SDP: pragmatismo o etno-estalinismo?

El principal “regista” de la crisis política bosnia es Zlatko Lagumdžija, líder del SDP desde hace 15 años. Fue él quien quiso dirigir en persona el torpedeamiento del SDA, probablemente apuntando al desmembramiento total de los antiguos aliados, una vez excluídos del gobierno. Para ello, sin embargo, ha tenido que “legitimar” a Radončić y llegar a un acuerdo con los nacionalistas croatas. Es una jugada arriesgada, que hasta ahora le ha costado un cierto estigma con los partidarios, medios de comunicación, intelectuales y sectores de la sociedad civil (muchos de ellos  tradicionalmente cercanos al SDP). El acuerdo es visto por estos ambientes como ejemplos definitivos de la gestión de la deriva personalista y autocrático de Lagumdžija: una especie de “etno-estalinismo”, una suerte de fusión singular de autoritarismo, equilibrios etno-nacionales en el reparto del poder y  oportunismo en la elección discrecional de aliados y enemigos. “Poltronas y  matemáticas”, titulaba despectivamente un editorial de Radio Slobodna Evropa, que no podía entender cómo un partido (formalmente) socialdemócrata y multiétnico podía aliarse de un día para otro con el denominado “etno-clero-capitalismo” de Radončić. Sin embargo, Lagumdžija & co. Se reafirman en su estrategia, presentándola como un cambio pragmático necesario, la única manera de evitar los continuos vetos del SDA y  sobrepasar sus inmensos réditos  de poder, con el fin de avanzar en las reformas del país. Por ahora, el punto fuerte de Lagumdžija es la ausencia de crítica interna, dentro del partido: hasta ahora todos han apoyado la operación, incluido Zeljko  Komšić  quien, hace tres meses, con su provocativa dimisión del partido  (aunque luego la retirara) parecía candidato a líder de la disidencia interna. Pero no hay duda de que el resentimiento contra  Lagumdžija en el mismo seno del SDP se ha incrementado significativamente tras la alianza con Radončić. Por lo tanto, no es recomendable apostar que esta unión sea duradera.

Alfredo Sasso

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